Lambas silueta original

Enganchados al running

Eduardo Lambás
¿Corro un maratón?

La meta

Qué sensación tan especial la de oler la meta, sentirla al alcance de tus dedos. Todos los entrenamientos, sufrimientos, disgustos, sustos, alegrías también …han merecido la pena.

 

Podríamos enumerar uno a uno la cantidad de cosas que has dejado por el camino pero precisamente esas no merece la pena recordarlas y por eso se han quedado atrás. No es casualidad, por eso lo llamamos lastre, es lo que eliminas cuando haces esfuerzos y no solo no te ayuda sino que te perjudica.

 

En la parte contraria encontramos una gran cantidad de sorpresas agradables, incluso muy agradables, que aparecen según vas eliminando lastre o como consecuencia de eliminar lastre y estas sorpresas son de diferentes tipos. Son personales, porque te conoces más profundamente, en las dificultades sale una parte de tí que no conocías o no habías usado nunca porque no te habías visto en la necesidad. Son sociales, amistades viejas que se han renovado o fortalecido, que nunca se vieron en peligro pero que nunca habías necesitado que estuvieran tan cerca y han estado y están y estarán, amistades nuevas que han aparecido de repente y que piensas porque no habrás encontrado antes, o que quizás tenían que aparecer así tanto en tiempo como en forma. Son familiares también, el tópico de que la familia siempre está ahí cuando se convierte en realidad aporta una sensación de cobijo tan grande que suple toda la falta de energía que puedas estar pasando.

 

Y entramos en la recta final, es tiempo de recuerdos y sensaciones que se amontonan en el tiempo tan rápidamente que sin saber porque las lágrimas afloran, son lágrimas de felicidad pero es un borbotón de sensaciones que te hace recorrer los últimos metros como si fueras flotando.

 

Creo que esta foto ya se publicó en otra entrada de este blog pero ahora viene muy al caso por dos motivos; uno porque se produce justo en la entrada a la recta de meta que es el tema que nos ocupa hoy y otra porque ese abrazo de mis hijos resume todo este articulo. Va por ellos y por más gente tan especial que no es necesario nombrar en este humlde artículo pero que tampoco hace falta porque saben quienes son sin necesidad de decir sus nombres.

 

Por todos ellos acabo aquí una etapa dura de mi vida pero que gracias a ellos se ha hecho menos dura.

 

Digo etapa intencionandamente porque la carrera de la vida no se acaba nunca.

 

Gracias. 

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