Lambas silueta original

Enganchados al running

Eduardo Lambás
¿Corro un maratón?

La cruda realidad o la travesía del desierto

Cuando nos planteamos un desafío tenemos la tendencia natural a idealizarlo. A continuación voy a intentar desarrollar este aspecto de los desafíos que puede parecer confuso a primera vista pero que siempre aparece.

 

Por ser más concreto y siguiendo con el paralelismo de los retos físicos, cuando alguien nos propone llevar a término un desafío siempre pensamos si seremos capaces o no, en función de nuestra  capacidad de compromiso y sacrificio pero también es cierto que pasan de puntillas por la dura travesía del desierto que se nos pone por delante.

 

Es muy duro pensar el día que decides preparar por ejemplo un maratón en los larguísimos cuatro meses que se avecinan con sus seis entrenamientos semanales y la búsqueda continua de huecos horarios donde encajar esos entrenamientos. Creo que la convicción personal y la automotivación son imprescindibles.

 

Todavía me acuerdo del día que le conté a mi amigo Teje que iba a preparar uno dirigido por nuestro amigo Mañeru; ese día también le dije que me gustaría correrlo con él pero que era consciente de que a Teje no le había llegado la hora, bien por motivos personales o de otra índole.

 

Pues en otro tipo de retos o desafíos más personales viene a suceder algo parecido. Nadie te ha explicado lo dura que es la travesía del desierto y las emboscadas que te puedes encontrar.

 

El final del camino casi siempre compensa con creces la dureza de la travesía y con el paso del tiempo solo recuerdas el paso por meta y la felicidad que te produjo o como mucho consigues recordar el día de la carrera.

 

Pues en eso estamos, amigos.

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