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Rosana Güiza
Actualidad

Respeto al Metro Gay

A día de hoy, la homofobia sigue siendo una realidad en España, donde extraña ver a dos hombres por la calle de la mano.

Es una pena que, a las alturas de vida en la que estamos, el ser homosexual siga siendo perseguido por algunos. Todavía hay gente a la que le choca ver a dos hombres de la mano o a dos mujeres besándose en plena calle. No es lo normal o no estamos acostumbrados a verlo y así se trata por los sectores más retrógrados de la sociedad, como algo anormal, raro y excepcional. Pero no lo es tanto.

 

Cada vez mas personas "salen del armario" y es una imagen a la que se van acostumbrando nuestras retinas. Los nuevos tiempos han hecho que cada vez más, la gente con tendencia sexual diferente a lo preestablecido, se esconda menos y no le importe o no tenga pudor en demostrar qué y a quién quiere.

 

Porque homosexuales ha habido siempre. No es algo que de repente se haya puesto de moda. Pero cuando la lucha por la igualdad se creía ganada y cuando el trabajo por la aceptación en la sociedad se creía superado, aparecen tres garrulos que trabajan en el Metro de Madrid y lo tiran todo por la borda, al menos eso creen. Estos tres energúmenos han hecho tambalear por un momento todo el trabajo y todos los derechos por los que el colectivo de gays y lesbianas lleva luchando tantos años.

 

Pero sólo lo parece. Al menos eso quiero creer, que se trata de tres retrógrados con mente de neandertales. En el saco de pedigüeños, músicos y mendigos, como si fueran delincuentes, los gays también son instados a ser controlados por los revisores del Metro. Tampoco tienen mucho de lo que preocuparse estos cuatro colectivos señalados como tal por el dichoso documento, ya que es más difícil ver a un revisor en el metro de Madrid que a ver a Barcenas devolviendo el dinero, pero vamos, que sean señalados como posibles hacedores de fraude sólo por su condición sexual es el colmo de los colmos.

 

Que un mendigo intente colarse en el Metro, lo entiendo. Que un tachado de "pedigüeño" también lo intente, pues también lo entiendo ya que el que mendiga y el que pide, por lo general, lo hace porque no tiene. Pero que se meta en el mismo saco a músicos y gays no tiene sentido alguno. He visto dentro de las estaciones de metro a grandes artistas regalando su música a cambio de las monedas de la voluntad. Ejercen un trabajo, ya que están revisados y aprobados por un examen de la comunidad para poder hacerlos estar ahí.

 

Grandes músicos han salido de los túneles del metro que han alcanzado la fama y la gloria después de años en las cloacas. Son músicos, no ladrones. Y de lo de los gays, casi mejor no decir nada. Que el tipo que haya dado esa orden crea que, por ser homosexual uno se va a colar en el metro, no muestra más que la ignorancia y ausencia de inteligencia además de la homofobia que le trastorna su mente absurda. Castigados ya los homófobos, sigamos cogiendo el maravilloso metro de Madrid cual personas normales que somos, sin distinción.

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