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Rosana Güiza
Actualidad

Las bajas pasiones del fútbol

Son vergonzosos y lamentables los hechos ocurridos este fin de semana entre los hinchas ultras del Deportivo de la Coruña y del Atlético de Madrid. El fútbol mueve más dinero que cualquier otro deporte y también las pasiones más bajas. 

¿Quién no ha ido a un partido y ha alucinado escuchando a cualquier aficionado normal y corriente insultar de manera agresiva a un jugador del equipo contrario o a un árbitro? Y todo esto con niños delante. Gente que en la calle son educados, ejemplares, con trabajos decentes pero que, una vez en las gradas o frente a la televisión, se transforman inexplicablemente en monstruos agresivos y xenófobos.

 

Es la pasión futbolística. Una pasión, a veces incomprensible e irracional que en esos casos lleva a gente a enfrentarse cara a cara para defender unos colores que ni si quiera les dan de comer. Es lamentable que tíos hechos y derechos, con familia e hijos hagan quedadas por whatsApp o por las redes sociales para pegarse. ¿Para pegarse por qué?, ¿para pegarse para qué? ¿Cuál es el sentido?, ¿dónde está la diversión? No logro entenderlo. Sólo una explicación tiene que unos tíos queden para pegarse por animar a diferentes equipos de fútbol y es la delincuencia y la imbecilidad. No hay otra. O eres un gentuza al que le gusta la bronca y la pelea con el fin incluso de llegar a matar, -porque si no, para que tanto bate o navaja-, y/o además no tienes dos dedos de frente y vas a partirte la cara por defender a un equipo que ni si quiera da la cara por ti.

 

Lamentarse ahora por esto no tiene cabida. Esta gentuza tiene lo que se merece. Si vas a pelearte, no tiene sentido clamar por la muerte de alguien, ya que has ido a eso, a pelearte, y esa es una de las consecuencias de una bronca con navajas. Los clubs han tenido mucha culpa en su día, acogiendo, facilitando y apoyando a sus aficionados ultras. Real Madrid y Barcelona atajaron este problema pero no los demás y de vez en cuando pasan estas cosas. Y lo peor es que no se toman medidas para rechazar dichos actos. ¡Qué menos que haber suspendido el partido! Vergonzoso ver a una afición  en el campo gritar a la otra "asesinos" cuando ambas hinchadas iban a lo mismo y podía haber caído cualquiera.

 

No hay cordura, no hay lógica, no hay sensatez en las cabezas de esta gente. No ven la estupidez del acto, la tontería y la chiquillada de quedar para pegarse, para tirarse todo lo que pillen por la calle, para partirse la cara y montar una monumental bronca por el fútbol. ¿Todo esto por el fútbol? De verdad que me entra la risa porque no lo entiendo. Ahora echan la culpa a los clubes, a los presidentes, a la federación, a las policías, a los periodistas, etc. Que le echen la culpa a quien quieran, pero no la tienen nada mas que estos dementes absurdos e incoherentes que no ven la estupidez de sus actos y que no tienen en su interior mas que odio y rencor provocado por una pasión absurda como es el fútbol.

 

Pasión por un equipo, por unos colores que no dan la vida por ellos, porque es un juego y esta gente no lo ha entendido todavía

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