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Rosana Güiza
Actualidad

El despilfarro político no tiene límites

Leía este fin de semana en el diario El Mundo una noticia insólita pero que no me sorprendió lo más mínimo. Decía el titular: “Una ahogadilla de nueve millones” y, al ver que se trataba de una noticia de mi tierra, Jaén, no pude evitar enfrascarme en su lectura que, entre otras cosas, decía...

... “Como el mar pillaba a 170 kilómetros de Jaén, el Ayuntamiento de la localidad acordó traérselo hasta aquí en solemne sesión plenaria. Y así nació lo que iba a ser la playa de Jaén, el inconcluso Parque Acuático que hoy es todo un espejismo: nueve millones de euros en este planchazo”Parece ser que se esperaban unas setecientas personas al día para darle uso y alrededor de cien empleos que vendrían muy bien para rebajar el paro de la ciudad. Al final, ha resultado ser una obra del famoso Plan E que se ha convertido, una vez más, en el despilfarro de aquella España zapateril que se creía que le sobraba el dinero y gastaba sin miedo, como si no costara y no se fuera a acabar jamás. 

 

Ahora, lo que iba a ser un parque acuático espectacular se ha convertido en una paisaje desértico donde los ladrones han aprovechado para llevarse lo poco que había instalado y da hasta miedo acercarse al lugar, que ha quedado desolado, cual cementerio urbano. Nueve millones de euros gastados en un descampado destrozado y desértico. Los vecinos se preguntan dónde están esos nueve millones de euros. Yo también me lo pregunto. Otro despilfarro en Jaén fue la creación del tranvía. Costó ciento veinte millones de euros y su mantenimiento anual suponía unos seis millones. Pues ahí lo tienen ustedes, parado, sin funcionar, y sin tranvías en las cocheras.

 

Todo esto viene de los aires de grandeza de un partido que no quiso asumir su fracaso y no pudo afrontar dicho disparate. Me da igual que en este caso fuera el PSOE el causante del despilfarro y que al PP le haya caído el marrón de arreglarlo o decidir cómo salir del apuro. Me viene a la cabeza el aeropuerto fantasma de Castellón y, en este caso, es el PP el causante de los agujeros económicos y el despilfarro. Da igual quiénes sean los políticos, en todos los casos hay mangantes y aprovechados que sacan partido de su condición, siempre a pesar y a costa del ciudadano que les vota. Cuando las cosas en política se hacen por quedar bien y por ganar votos, a pesar de la economía de los ciudadanos, y no se mira la buena gestión y las posibilidades reales, el político tendría que ser castigado. 

 

Sería la única manera de que estos despilfarros se evitaran. Sería la única manera de que el político no se riera del ciudadano que le vota y al que representa. Pero, cómo no se hace nada y no pasa nada, la profesión de político seguirá siendo un chollo al que dedicarse si quiere enriquecerse robando sin ser castigado por ello.

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