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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Repite, que algo queda

Se dice, y me parece que con razón, que nunca antes las personas habían tenido a su disposición tantos medios, recursos y vías para informarse, incluso para informar. No obstante, se afirma críticamente cada vez más, en aparente paradoja pero con motivos fundados, que nos hallamos en una época en la que la saturación de fuentes, no siempre contrastadas, y la confusión entre información y opinión se convierten en obstáculos para el mejor conocimiento de la realidad y, principalmente, para la adecuada elaboración de esos juicios y criterios personales que contribuyen a dotar de calidad a la democracia.

Resulta indiscutido que la información y la opinión se encuentran en la esencia del debate democrático, si bien su confusión, habitualmente interesada, las desvirtúa. No es infrecuente que los hechos acaecidos y su descripción objetiva pasen a un segundo plano y que, tal vez, lleguen a presentarse como irrelevantes. Este problema se complica aún más si la citada confusión responde a campañas propagandísticas. A estas acaban sucumbiendo hasta medios de comunicación reputados. Así, los titulares, las fotografías o la selección y la valoración de los hechos no pretenden informar, ni siquiera transmitir al receptor la opinión del medio o del periodista, sino directamente crear estados de ánimo, simpatías y antipatías que se corresponden con estrategias o planes de comunicación que buscan satisfacer determinados intereses políticos o empresariales.

Estas técnicas de propaganda, alejadas de la información por atender objetivos diversos, han llegado a ser instrumentos eficaces de control social. Si se sabe repetir insistentemente un mensaje formulado de manera sencilla, preferentemente con apariencia de noticia y utilizando los medios adecuados, se termina transformando en una idea que se considera real y se asume por un gran número de personas. Se detecta sin grandes dificultades el éxito de estas campañas, por ejemplo, en la terminología que acaba utilizando todo el mundo al hablar de los asuntos de actualidad o en la percepción de los principales problemas y de dónde pueden proceder las soluciones. Hace unos días comentaba sorprendido un profesor de Economía, mientras impartía una conferencia en Salamanca, cómo su madre, muy aficionada a la música desde joven, no le ha vuelto a comentar nada de los conciertos a los que asiste, ahora le habla a diario con preocupación, aun reconociendo que desconoce en qué consisten, de la evolución del IBEX, de la prima de riesgo, de eso que ahora llamamos los mercados y de la importancia que tiene para resolver esto el adelanto de las elecciones generales.

Quizá por estos motivos se considera normal afirmar que la Junta de Castilla y León o el Ayuntamiento de Salamanca son del Partido Popular o que el Gobierno de España es del Partido Socialista Obrero Español. Se corre el peligro además de que dichas expresiones incidan en la dimensión que a estas u otras instituciones le otorguen cargos y ciudadanía. No admite discusión en el marco constitucional español que las instituciones no pertenecen a ningún partido político, que están al servicio de la ciudadanía y de los intereses generales. No puede equivocarse la existencia legítima y necesaria de las mayorías que sustentan a los gobiernos de cualquier ámbito territorial, con sus competencias y funciones y las de los cargos públicos.

Así las cosas, conviene aclarar estos planteamientos y recordarlos para romper las inercias que conducen a aplicarse con fruición a criticar, desde el gobierno o la oposición, los incumplimientos y los errores de los ejecutivos estatal o regional, siempre que no coincida la mayoría que los apoya con el partido del que critica, y a eludir la censura en el caso contrario. Las sintonías ideológicas y en planteamientos generales no han de subordinar el ejercicio leal y eficaz de las competencias que devienen propias de cada ámbito institucional y territorial. Si no fuese de esta manera, por ejemplo, la autonomía municipal y las elecciones que se celebran vinculadas a la misma carecerían de sentido.

La semana próxima comentaremos las repercusiones positivas que puede generar la clarificación de posiciones, en el sentido arriba expresado, en el ejercicio de la acción de gobierno y la de oposición en el Ayuntamiento de Salamanca. Explicaré, en consecuencia, cómo entiendo la asunción de un modelo eficaz de ciudad reivindicativa al servicio de los intereses de la ciudadanía.

Os espero. Un saludo muy cordial.

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