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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

La paz como derecho

La Asamblea General de las Naciones Unidas acordó en 2001 declarar el 21 de septiembre de cada año Día Internacional de la Paz (http://www.un.org/es/events/peaceday/2011/), complementando así la decisión de 1964 por la que se creó el Día Escolar de la Paz, que se celebra el 30 de enero en todo el mundo y, por cierto, con actividades realmente interesantes en los centros educativos de Salamanca. El pasado miércoles la Asociación de antiguos alumnos y amigos de la Universidad de Salamanca (ASUS, http://asus.usal.es/) organizó un acto muy ilustrativo sobre la democracia y la cultura de paz, que contó con una conferencia sobre la €œprimavera árabe de 2011€ impartida por el embajador neerlandés Van Hellenberg Hubar, gran conocedor de estas materias desde su actividad diplomática.

Pensé allí en la clausura de un seminario dedicado a la construcción de la paz, organizado en 2007 por la Universidad de Salamanca y la Fundación Carta de la Paz (http://www.cartadelapaz.org/), que contará en noviembre de este año con una segunda edición. Entonces varias personas, de Estados y continentes diferentes, suscitaron un debate profundo sobre la noción de cultura de la paz y sobre la existencia o no del derecho a la paz. Fue citado además el preámbulo de la Constitución Española y su solemne expresión de la voluntad de €œcolaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz colaboración entre todos los pueblos de la Tierra€.

No debe olvidarse nunca que la paz es mucho más que la ausencia de guerra. La consideración de la paz como un valor en sí mismo, vinculado necesariamente a la democracia y al respeto a los derechos humanos, ha permitido el desarrollo de espacios propicios para la igualdad, la libertad y la solidaridad, que han conducido al progreso y al bienestar social.

Se completa la paz sin sus patologías, al igual que la salud no necesita de la enfermedad para existir. Me agrada comprobar que así lo han percibido decenas de generaciones. Quizá por eso en la mayor parte de los idiomas nacidos en la Europa occidental la palabra latina pax se mantiene con la lógica transformación (paz, peace, paix, pace, pau, bakea) y rompe con bellum, vocablo que se vio llamativamente sustituido por guerra (war, guerre, gerra), término germánico de menor entidad, con significado más próximo al disturbio (werra, warre).

Debe cultivarse la paz a diario y en todas las facetas de la actividad humana. No ha de trabajarse por ella solo cuando la guerra o el terrorismo la atacan. En estos casos resulta obvio que la consecución del despliegue de la paz en plenitud resulta esencial. La construcción de la paz, de la cultura de la paz, requiere el esfuerzo individual, colectivo e institucional para la erradicación de los comportamientos violentos en el ámbito familiar, político, interpersonal e internacional. La definición del contexto preciso para la tutela de la dignidad y de los derechos inherentes a la personalidad contribuye decisivamente en este sentido. Sobresale en su cuidado la extraordinaria relevancia de la educación en valores. Sigo con interés, por ello, el trabajo encomiable que realizan tantos docentes para la educación en valores democráticos de niñas y niños.

En 2005 se promulgó en España una Ley de fomento de la educación y la cultura de la paz. Su exposición de motivos señala cómo la cultura de la paz €œse tiene que implantar a través de potenciar la educación para la paz, la no violencia y los derechos humanos, de la promoción de la investigación para la paz, de la eliminación de la intolerancia, de la promoción del diálogo y de la no violencia como práctica a generalizar en la gestión y transformación de los conflictos€. También establece que €œEspaña resolverá sus controversias internacionales de conformidad con la Carta de Naciones Unidas y los demás instrumentos internacionales de los que es parte, colaborando en el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional, la cooperación y los derechos humanos€ y que €œel Gobierno promoverá la paz a través de iniciativas de solidaridad, culturales y de investigación, de educación, de cooperación y de información€. Que así sea.

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