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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

El doloroso e inútil “austericidio”

Si hace un mes subrayé en este mismo blog cómo Intermón Oxfam en su informe “Crisis, desigualdad y pobreza” advertía de que “de seguir por la senda de la austeridad y los recortes, España llegará a los 18 millones de personas en situación de pobreza en 2022”, y de que “nos situaríamos en un 40% de pobreza en diez años”, ahora, en el inicio de 2013, destaco una especie de petición de disculpas por parte de Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), por los errores cometidos en la estimación de los efectos negativos de los recortes sobre el empleo y la recuperación económica.

Se intentan explicar estos graves errores en un reciente estudio elaborado por el mismo Blanchard y por Daniel Leigh. Este estudio, titulado “Errores en las previsiones de crecimiento y multiplicadores fiscales” (http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2013/wp1301.pdf), demuestra que la estimación de cincuenta céntimos de euro de contracción de la economía por cada euro de recorte fue muy optimista. Ahora se sabe que el efecto de los ajustes resulta tres veces mayor, por lo que la actividad económica se reduce 1,5 euros por cada euro de gasto público recortado. En fin, lo que supuestamente se ahorra por un lado, se deja de ingresar por el otro por la fuerte caída de los ingresos que genera la recesión, que a su vez produce mayor déficit público y un crecimiento incontrolado del desempleo, la desigualdad social y la pobreza.

 

Recordaba Joaquín Estefanía el pasado lunes en El País (“Errores que llevan al sufrimiento”, http://economia.elpais.com/economia/2013/01/06/actualidad/1357510575_025302.html), en este sentido, que “en febrero de 2011 se hizo público un informe titulado “Actuación del FMI en la fase previa de la crisis económica financiera”, en que se denunciaba el enterramiento de las voces críticas que había en el organismo multilateral, y una “lectura complaciente” de los problemas económicos que desembocaron en la mayor crisis económica de las últimas ocho décadas”. Aquel informe, especialmente crítico con la forma de funcionar del FMI, contenía testimonios de muchos de  sus funcionarios con afirmaciones como estas: “los incentivos están orientados a generar consenso con las opiniones predominantes”, “expresar fuertes puntos de vista en contra podría arruinarme la carrera”, “había desincentivos para decir la verdad a los poderosos, especialmente de otros países”, etc.

 

Decían también estos funcionarios, como destaca Joaquín Estefanía, que “les preocupaban las consecuencias de expresar posiciones contrarias a las de los supervisores, la gerencia y las autoridades de los países” y que había “un elevado grado de pensamiento de grupo, una captura intelectual y un pensamiento generalizado de que una gran crisis financiera en las economías avanzadas era imposible”. Sería interesante preguntar a Rodrigo Rato, director gerente del FMI de junio de 2004 a noviembre de 2007, qué opina precisamente sobre la actuación de este organismo internacional en la fase previa de la crisis económica y financiera.

 

Con todo, no deja de suscitarse la duda sobre la naturaleza involuntaria o programada del “austericidio”, término que se ha acuñado para describir las terribles consecuencias de esa “falsa austeridad” propugnada por la política económico-presupuestaria del recorte y del destrozo del Estado social, definida por los neoconservadores estadounidenses en los últimos decenios, impuesta por Angela Merkel en la Unión Europea y elogiada en España por los dirigentes del Partido Popular.

 

España es una de las principales víctimas del “austericidio”, como ponen de relieve la situación social, el elevado desempleo y, en general, los indicadores macro y microeconómicos. Esperemos que en 2013 el FMI rectifique de verdad y que la Unión Europea cambie su política económico-financiera y social y se aproxime a las tesis progresistas propias del socialismo europeo, tan necesarias para la reconstrucción del  Estado social y para la racionalización del gasto y la dinamización económica y empresarial que han de conducir al crecimiento y al empleo. A ello contribuirá el documento presentado por la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras y dirigido a todos los Grupos Parlamentarios (“Propuestas sindicales para promover el crecimiento, el empleo y la cohesión social ante la crisis de la economía española”, http://www.ugt.es/actualidad/2012/diciembre/propuestas-CCOO-UGT-politica-economica.pdf).

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