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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Contra la violencia de género

Son cincuenta y tres las mujeres que han muerto víctimas de la violencia de género en lo que llevamos de 2011. Esta realidad atroz resulta aún más terrible, si cabe, si se tienen en cuenta los datos de víctimas con graves lesiones físicas y psíquicas. Empieza noviembre, un mes dedicado especialmente a la denuncia y la concienciación individual y colectiva contra la violencia de género, la más cruel de las manifestaciones del machismo y de la discriminación por razón de sexo.

Ciertamente la lucha contra la violencia de género no puede quedar para un solo día o para un mes, pues constituye un compromiso permanente, basado en la dignidad de la persona, sus derechos fundamentales, la democracia, la libertad y la igualdad. Sin embargo, facilita la sensibilización social, ciudadana y política la existencia de fechas dedicadas a la reivindicación y el análisis, capaces de llevar a los medios de comunicación las ideas precisas al respecto, que se unen a la repulsa, la solidaridad, el recuerdo y la protesta.

Así ocurre con los actos y las acciones que se suceden en noviembre y, singularmente, el 25 de este mes, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Se fijó esta fecha, como es sabido, en homenaje a las tres hermanas Mirabal, las heroicas Mariposas, defensoras de la democracia y de la igualdad, torturadas y asesinadas el 25 de noviembre de 1960 por orden del dictador dominicano Rafael Trujillo.

Se entiende legalmente por violencia de género aquella que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre estas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia. La violencia de género comprende todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de libertad.

Las previsiones de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, por su carácter integral y transversal, introdujeron nuevas perspectivas para dar una respuesta institucional eficaz, todas y todos a una, con el fin de eliminar esta lacra. En este sentido, por ejemplo, el acceso de la mujer con normalidad a la prestación de trabajo por cuenta ajena, por cuenta propia o mediante una relación funcionarial, así como a la actividad empresarial, contribuye relevantemente por varias razones, todas ellas de peso, a la promoción y la tutela de la igualdad efectiva de mujeres y hombres y, por ello, a la lucha contra la violencia de género. La independencia económica, el empoderamiento, el refuerzo de la dignidad y la autoestima o, simplemente, la apertura de nuevos horizontes personales robustecen los derechos y las libertades individual y colectivamente.

No puede extrañar, por consiguiente, que el maltratador, agente ruin de la violencia de género, pretenda habitualmente aislar a su víctima provocando su fracaso laboral o profesional. Además, entre las consecuencias del maltrato, físicas o psíquicas, se halla siempre la repercusión negativa en el trabajo (menor rendimiento, faltas de asistencia, ausencia de motivación y de interés por la formación o la promoción, etc.). Hasta la necesidad de recibir asistencia sanitaria o social, prestada por los poderes públicos, genera lógicamente alteraciones en la jornada de trabajo.

No está de más seguir con interés e implicación el trabajo encomiable de las asociaciones que desarrollan una actividad sobresaliente contra la violencia de género, así como los programas y las campañas institucionales en esta materia (€œNo te saltes las señales. Elige vivir€, http://www.migualdad.es/ss/Satellite?pagename=MinisterioIgualdad/Page/MIGU_home).

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