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Enrique Cabero
Blog de Enrique Cabero. Portavoz de PSOE Salamanca

Conferencia política del PSOE

Este fin de semana se celebra la Conferencia Política del Partido Socialista Obrero Español (http://conferenciapolitica.psoe.es). Con esta Conferencia el PSOE pretende atender, mediante la aprobación de un proyecto político bien construido ideológica y técnicamente, útil y profundamente renovado, para adaptarse a las necesidades políticas, sociales y económicas contemporáneas, la exigencia que la ciudadanía le viene planteando desde las pasadas elecciones generales, incluso desde que se desató la grave crisis que seguimos padeciendo.

Afirmaba con razón hace unos días Ramón Jáuregui en el diario “El País” que “Hay muchas razones que explican la Conferencia Política del PSOE en el ecuador de esta legislatura. Perdimos cuatro millones de votantes en 2011 y su recuperación exige reconocimientos y rectificaciones. El mundo cambia tanto y tan rápidamente que la izquierda debe ser capaz de renovar sus propuestas y sus soluciones en los nuevos parámetros de la globalización, de la revolución tecnológica y en la nueva sociedad de la información. El Estado-nación, como escenario de la acción política transformadora, se ha quedado pequeño, incapaz de construir espacios de cohesión social, incluso de democracia plena”.

 

El PSOE realizó un gran esfuerzo para transformarse en el partido que demandaba la sociedad española en los años setenta, para convertirse en el instrumento dinamizador, desde posiciones progresistas y de izquierda, del cambio extraordinario que se requería para culminar la transición a la democracia, para hacer realidad el Estado social y democrático de Derecho, prácticamente inédito en España, en desarrollo del entonces nuevo marco constitucional. Supo innovar y movilizar, entendió los anhelos mayoritarios de la ciudadanía, que quería libertad, igualdad y bienestar en el contexto de un modelo semejante al de los Estados de nuestro entorno, tan cercanos territorialmente como lejanos en sus sistemas políticos y en sus niveles de renta.

 

El decenio del cambio (1982-1992), con Gobiernos presididos por Felipe González, supuso para España, ya lo comentamos la semana pasada, una de las etapas más interesantes de su historia, pues se confinaron los demonios del pasado, se reconquistó el futuro, se descubrió la falsedad de la tesis determinista del destino trágico e inapelable de la convivencia en democracia, se espantaron muchos de los complejos sentidos o sugeridos y se reinventaron con vigor el europeísmo y la Unión Europea.

 

Los Gobiernos presididos por José María Aznar, especialmente en la segunda legislatura, la de la mayoría absoluta, manifestaron con claridad las grandes diferencias en la concepción ideológica y práctica del Estado social diseñado en los ochenta y su desarrollo, así como en materia de reconocimiento de derechos y libertades. El PSOE ofreció su proyecto político actualizado y correspondió así a la esperada alternativa de gobierno. Este periodo se caracterizó principalmente por su voluntad de continuar con la promoción de la igualdad efectiva, con hitos especialmente relevantes, como es sabido. La irrupción de la crisis económico-financiera y las decisiones que se adoptaron en el último año y medio por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero generaron en la ciudadanía la sensación del obligado pliegue de la socialdemocracia a los mandatos neoliberales.

 

El derribo del Estado social que, con la excusa de la citada crisis, se está realizando ahora por el Gobierno de Mariano Rajoy, en clara sintonía con la línea dominante neoconservadora que conforma el pretendido pensamiento único en la política y la economía europeas y estadounidenses, está llevando a un nuevo requerimiento ciudadano de búsqueda de alternativas. El PSOE ha de ser consciente de que siempre ha sido, y continúa siendo, una izquierda con vocación de mayoría, por lo que deviene obligado a ofrecer con solvencia y credibilidad esa alternativa, reconociendo sus errores y rectificando todo aquello que nada tenga que ver con los principios y valores de la izquierda, el progreso y la democracia. La Conferencia Política debe ofrecer ese proyecto renovado, esa alternativa clara que la sociedad espera.

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