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Victorino García Calderón
Blog de Victorino García

'La Pepa' y la Prostitución

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha subrayado que el ejemplo de la Constitución de Cádiz enseña que "en tiempos de crisis no hay que tener miedo a hacer reformas", sino "la valentía" de llevarlas a cabo, en favor del bienestar de los ciudadanos, frente al "inmovilismo y la resignación". Ante las más de 300 personalidades asistentes a la ceremonia conmemorativa del bicentenario de aquella Carta Magna, entre ellos las máximas autoridades de los tres poderes del Estado, Rajoy ha afirmado que, gracias a la decisión de los constitucionalistas de 1812, "la reforma trajo el cambio" y "hoy como entonces, el cambio es la reforma". Por su parte el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba , ha aprovechado la celebración hoy del bicentenario de la Constitución de 1812, "La Pepa", para defender las libertades y derechos "ante quienes quieren recortarlos".

Hay que ver, haciendo campaña en discursos que se entienden que son para todos, que pagamos entre todos, y que los llaman €œinstitucionales€, me recuerda aquello de€Ś €œLO LLAMAN DEMOCRACIA Y NO LO ES, OÉ OÉ Oɀ ÂżSE ACUERDAN? No hace tanto y parece que fue el siglo pasado.

Los políticos, jueces, y señores bien-pensantes, a los que pagamos entre todos, insisto, se han dado cita, como dicen las noticias, en Cádiz, para €œhonrar€ y conmemorar el bicentenario de la que fue la primera constitución de los españoles, y que todos la llaman €œla Pepa€.

Perdonen, pero a mi me suena a fulana, máxime si el nombre viene del día de su promulgación coincidente con la onomástica de San José, que no fue padre, que se sepa, y que en aquel tiempo, mientras estaba de viaje, su mujer quedó preñada, no diré de quién porque esto es cuestión de fe y que cada uno crea lo que quiera, pero no deja de tener guasa que de alguien que no fue padre se haga el 19 de marzo el día del mismo, claro que la maestra que instauró en su escuela este día en un barrio de Madrid, allá por los años sesenta seguro que tenía fe por por toneladas, las mismas que después tendrían los grandes almacenes para hacer negocio, que de eso se trata, prostituyendo así una idea cariñosa.

El mismo negocio que tuvieron los €œliberales€ que promulgaron la Constitución de 1812, no en vano los comerciantes, entre otros, de entonces se refugiaron de los franceses en Cádiz para seguir manteniendo la transacción con las colonias mientras los ingleses se encargaban de abastecer a los €œrevolucionarios€, incluidos los nobles y clérigos que, por derecho divino, representaban a los demás españoles de otras provincias.

Unos y otros, liberales y revolucionarios, hicieron una constitución que duró dos años hasta que el absolutismo del antecesor del monarca actual, Fernando VII, decidió que ya estaba bien de jugar a demócratas y acabó con ella. Desde entonces ha ido y venido varias veces y en todas se la usado y abusado como si de una furcia se tratara. En el siglo XIX volvió en dos ocasiones y en el XX varias más, da igual, todas tienen en común que son, digamos€Ś Âżsuministradas? por los €œliberales€.

Los derechos humanos, la libertad, la justicia, la igualdad, la fraternidad están en boca de todos los que viven de ellas, no para ellas, mientras el pueblo acepta de buen grado la sumisión a los desmanes que cada día suceden: hoy, sin ir más lejos, en el mismo telediario que se habla de La Pepa, también se dice que son los mismos los que se sientan a hablar de armamento y a la vez de libertades y que mientras la crisis es galopante, las ventas de armas crecen exponencialmente, y Rajoy y Rubalcaba haciendo campaña electoral justificando, uno su €œreforma€ que no es otra cosa que una flagrante REGRESIÓN a tiempos de La Pepa en los que se despedía casi por respirar más fuerte y el otro, echándoselo en cara.

Todos los que hoy estaban en Cádiz, incluidos los antes mencionados, han jurado o prometido cumplir la sustituta de la Pepa, la que hace bien poco se estaba discutiendo si había que reformarla para hacerla €œmás avanzada€, y de la que hoy se piensa que ha ido demasiado lejos y que los pocos logros que se han conseguido hayan quedado en el limbo de los justos. Los mercados, Merkel, Sarkozy y los gobernantes que hemos tenido y tenemos, todos ellos tan €œrevolucionarios€, perdón, tan €œliberales€, se han encargado de que no sirva más que para lo que los comerciantes-mercaderes del siglo XXI prostituyan, una y mil veces si hace falta, su memoria, su descendencia y quién sabe si las que vengan.

Mientras tanto, seguimos pagando sus idas y venidas al €œburdel€, perdón, a la €œcasa de citas€ que queda más liberal-pepero y el pueblo se mantenga a la distancia suficiente para que no estorbe, como ha sucedido en los actos de Cádiz.

Victorino García Calderón
Maestro del mirar y cada día más cabreado.

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