E blazquez 80x111 original

EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Ofelia y el mapa de la Melancolía

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa stories works ofeliainedito new ofelia detail

Unir y coincidir las aguas con las flores nos adentra en la plurisignificación del mapa de la insigne Ofelia, la belleza desdeñada por Hamlet, ensueño móvil, el más metamorfoseante.

 

Bajo las aguas y entre flores, Ofelia se une a la Melancolía para convertirse en alegoría. Elevando la mente acuática, la melancolía de las aguas dormidas, la de un jardín húmedo-pensil, surgen los olores consagrados al Sueño eterno de la contemplación.

 

 

Las aguas verdes se identifican con los prados, como en las fotografías de Ellen Kooi; cada lágrima es un injerto, un inicio capaz de generar la floración, la coloración de una idealización, es decir, la apuesta por adornar los arroyos y el lavatorio de Tintoretto.

 

Al despertar, desaparece el barro y se presentan las aguas claras, primaverales, las aguas cambiantes y andróginas; desde lo alegórico, la vivencia de la sublimación, intensifica la contemplación.

 

 

Cada matorral y cada junco, atendidos por las náyades, confirman las importancia del baño femenizado. La espuma y el barro, la cripta acuática, define el follaje de las nupcias de Ofelia, boda cósmica con la Melancolía.

 

La vegetación y los ramos de flores, las secretas aguas luminosas de Ofelia, alimentan el eclipse de la melancólica de la Aurora y del Crepúsculo.

 

 

Ofelia es un jardín, pertenece a los sueños nocturnos, a la fidelidad, al recuerdo imperecedero. El barco vegetal de Ofelia abunda en la tristeza, una sombra del mapa del agua-flor, tumba de flores nocturnas. Desde las orillas, los seguidores de Ofelia encuentran la morada de quejas y de alientos, variante de la iconografía del abandono.

 

Las aguas, patria de las náyades y de las sirenas, alimentadas por las orquídeas, peinan las aguas con el perfume de Ofelia, olor que emana para alcanzar un nivel cósmico. El agua melancólica construye las tumbas del cementerio de los muertos por amor.

 

 

Vemos a Ofelia en la Luna y en Saturno, como disolución, generando las brumas de conocimiento, un paisaje de soledad definido en las aguas blancas y en las fuentes marcadas por los filtros de la mujer-naturaleza.

 

El soñador se viste de flores venecianas para adentrarse en las aguas de Ofelia.

 

¿El rito de inmersión permite embalsamar las aguas para alimentar la alegoría de la Noche?

 

Comentarios

Liuba Cid 06/03/2016 10:43 #1
Gracias Eduardo. Este artículo en tu blog nos invita a leer «Hamlet» antes de la medianoche. Y mañana, empezar a leer, escuchar, visionar todas las referencias que nos propones sobre el personaje. Tu análisis es visión poliédrica de las mil caras de la pasión, del beso infinito de la naturaleza y el relato de la vida tejiendo la tragedia. Mis cinco estrellas para ti.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: