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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

JORGE GAYO, SOBRE LAS AGUAS DEL MÍTICO NARCISO

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Por Eduardo Blázquez

Jorge Gayo recorre en la entrevista una parte de su brillante trayectoria y muestra, parcialmente, sus amplios conocimientos.


Jorge presta atención a cada manifestación artística, observa y escucha con esmero las obras de arte que nutren su ejemplar gusto; su admiración por la estética clásica, no le impide juzgar y descifrar lo experimental y la vanguardia.


Dentro del laberinto del Fauno, en una sala museística, descubre la luz de la belleza, como Ariadna, juega con el jeroglífico de su danza y busca las aguas y los espejos en su trabajo fin de grado que, ambos, trazaremos desde el campo científico, evocando el Ballet de Narciso.


Su gran capacidad técnica en el Ballet, con los mejores maestros, se amplía con las clases teóricas, un compendio que, en el emblemático Instituto Universitario Danza Alicia Alonso(URJC), le permitirá llegar a la cima del Parnaso de Apolo.

 

 


1-¿Como surge su vocación-pasión por el Ballet?

 

Pues digamos que nace a partir de la necesidad de dedicar mi vida a la danza. Cuando me di cuenta en algún afortunado momento, de que mi camino sería este arte, automáticamente me mentalicé de su complejidad y de todos los esfuerzos que esto requeriría. Y ya no sólo hablamos de la obligación de transportar mi vida a otra ciudad para poder realizar unos estudios profesionales, sino de toda la implicación tanto mental como física que la danza supone. Me resultaba obvio que era un camino difícil que al contrario que muchas otras carreras denominadas “comunes” (como puede ser Periodismo, Derecho o Psicología), necesitaría además mi total participación en cuanto a llevar por bandera la mentalidad de no rendirse nunca por muy dura que fuera la trayectoria.


Entonces me choqué contra la evidencia de que la danza clásica es la base técnica para muchos (por no decir todos) estilos de danza. Y de ahí me decidí a estudiar ballet. Comencé los estudios dos años antes de entrar en la Universidad, y la sorpresa fue que, cuanto más tiempo yo pasaba estudiando este género, más crecía en mi el deseo de seguir dedicando tiempo al aprendizaje del ballet. Y a día de hoy, sigo formándome en esta base que supone los cimientos y la gran mayoría de mi técnica danzaria.

 

 

2-¿Qué destacaría de su trayectoria como bailarín?

 

Sin duda, esa explosión eufórica que supone el estar encima de un escenario. El descubrimiento de esta sensación significó el reconocimiento de la felicidad que las artes escénicas me proporcionan.


Es difícil explicar como sentirte observado por un público en un teatro hace que sobre todas las cosas quieras enseñar lo mucho que te gusta lo que haces con tu cuerpo, que es bailar. Y el clímax está en el momento en que ese público disfruta viéndote al mismo tiempo que tú disfrutas ejecutando tu profesión.


Se puede decir que me gusta tener las miradas sobre mi y el reconocimiento del público.

 

Pero por otra parte me gustaría destacar de mi trayectoria todo ese aprendizaje humano y madurez que el estudiar danza, y ser bailarín, me han dado. El dejar a tu familia, valerte por ti mismo o depender de tu propia responsabilidad hacen, en definitiva, que crezcas como persona y vivas la vida de una manera especial. Yo he vivido experiencias, negativas y positivas, que no hubiera vivido de no haber escogido la danza como mi mundo. Y estoy convencido de que jamás me arrepentiré de nada, porque al fin y al cabo, todo me ha llevado al encuentro de la felicidad. La felicidad de descubrir las cosas buenas del mundo y llevarlas a tu día a día para siempre disfrutar de la alegría y de la emoción de vivir.

 

 

3-Su trabajo de investigación en este momento, se centra en el mito de Narciso en el Ballet.¿Cómo se genera esta inquietud en usted?

 

Surge a raíz del concepto de “positivismo” y de esa felicidad de la que hablaba anteriormente. Narciso, por maldición o por azar, se enamoró de si mismo. Él jamás aceptó el amor de ninguno de sus pretendientes simplemente por entender que ninguno era lo suficientemente bueno como para desviar su atención en si mismo hacia otra persona. Pero ¿qué tiene de malo esto? Es decir, ¿quién decide que tengas que dejar de pensar en ti porque haya alguien obsesionado con tu belleza (que puede ser física o no)?.


En mi forma de leer el mito, yo entiendo y me pongo del lado de Narciso. Y no de la ninfa que se enamoró de él (como otra cualquiera) y desencadenó la destrucción del apuesto joven por sentirse rechazada.


Admito que me siento identificado con el protagonista y a la vez me siento frustrado por tener que aceptar que otros decidan su destino con un castigo. Entiendo que Narciso se centrara en él, en buscar su propio bienestar y en preocuparse por vivir tranquilo adorándose y cerca de la felicidad personal. Esa en la que disfrutas de, como decía en la pregunta anterior, las cosas buenas de la vida y no dependes del amor (obsesión) de otra persona para poder vivir. Creo y estoy convencido de que hay muchos tipos de amor. Y lo que Eco, la ninfa, sentía por Narciso era una obsesión causada por su belleza, no amor.

 

De haber sido amor, quizás no hubiera necesitado una venganza contra el joven que decidió elegir sus propias opciones. Y por supuesto el final que Narciso tiene, me resulta de lo más injusto.


Es posible que estos sentimientos de frustración e injusticia que el mito me producen, quizás por sentirme identificado con Narciso y su historia, haya sido lo que despertó mi interés en investigar sobre el tema. Y sobre todo, el saber que finalmente, después de la venganza sufrida por la ninfa y su catastrófico final, Narciso y su belleza quedaron inmortalizados a manos de la madre naturaleza cuando nació la flor bautizada con su nombre. ¿Qué puede haber más bello que una flor? Narciso es el héroe finalmente en su historia.

 

 


4. Destaque los referentes creativos en su campo, indique sus mitos de la Danza.

 

Aún a pesar de ser la danza clásica mi arte de formación, no puedo decir que admire personalidades que se hayan dedicado exclusivamente al ballet y a su creación. Desde siempre he sido fan de los rompedores, de los que buscan más allá de los límites y de todos aquellos que eliminan la palabra imposible de su vocabulario. Es por eso que para mi Jerome Robbins siempre ha sido, dentro de la historia de la danza, un gran referente. Él fue el creador de la coreografía del famoso musical de Broadway “West Side Story”, y esta fue su obra maestra sin duda. Pero él fue bailarín y también creó coreografías para ballets que a día de hoy yo pongo casi al mismo nivel que los clásicos. Por ejemplo el ballet “In the night” me parece una obra de una belleza admirable que siempre ha formado parte de mis fuentes de inspiración.


Tengo que mencionar por supuesto al maestro Balanchine, puesto que sus obras han sido de una excelencia evidente que para la evolución de la danza hacia nuestros días ha sido fundamental.

 

Y de la misma manera, tengo que mencionar al bailarín Sergei Polunin y al coreógrafo Will B. Bell. Estos artistas de nuestros días, han conseguido enamorarme desde el primer momento que los conocí. Tanto el primero; por conseguir a raíz de la técnica clásica una calidad de movimiento que va mucho más lejos de la virtuosidad del ballet. No hablamos de treinta y dos fouettés. Hablamos de sentimientos, valores, interpretación... cualidades que sólo las estrellas saben sacar de la danza, y que se acercan más a la concepción de arte. Para mi, la técnica es un medio, no un fin.
 Y como el segundo me sorprendió por su capacidad de creación, en relación a la belleza del cuerpo. En cada movimiento, en cada frase coreográfica, consigue que tus ojos no dejen de admirar el movimiento en su más alta calidad.


Y por último no puedo dejar de mencionar a la compañía americana de danza el Ballet Complexions. Es una compañía de danza contemporánea que sigo por admiración desde hace bastante tiempo.

 


5. Háblenos de sus sueños.

 

Tengo que decir que si a algo me niego en mi camino profesional es a encasillarme. Es cierto que mi pasión ha sido siempre la danza y a eso he dedicado mi formación. Pero también es una realidad que con el paso de los años he descubierto que hay mil cosas que deseo hacer.


Mi mayor sueño desde hace mucho tiempo siempre ha sido dedicarme al mundo del teatro Musical. Y soñando a lo grande (como creo que siempre hay que hacer) sería feliz dedicando mi vida a Broadway. Digamos que el género musical es un conjunto de artes (danza, teatro y canto) que siempre he admirado. Y sería la manera de haber cumplido mi objetivo, disfrutar de la danza.


Pero de la misma manera, me gustaría complementar esto con el mundo de la imagen y la moda. Posar para la fotografía o desfilar con obras de diseñadores sería mi añadido perfecto para mi dedicación profesional.


Y por otra parte, de una manera muy distante, he descubierto que hacer feliz al mundo y crear sonrisas es una satisfacción personal que llena profundamente. Cuando ayudas a personas necesitadas, cuando creas ilusión y emoción o cuando consigues que alguien supere algún tipo de impedimento físico o emocional para regalarte ese momento maravilloso de su vida, consigues que toda la felicidad del universo te inunde y que no haya nada que consiga borrar la sonrisa de tu cara. He tenido la suerte de trabajar en el parque DisneyLand París, y tengo que reconocer que tanto a nivel personal como de aprendizaje, ha sido una experiencia absolutamente única.


Y con todo esto, es por eso que sigo buscando una manera de unir todo lo anteriormente mencionado para cumplir mi mayor sueño, que es ser feliz y disfrutar de lo que haga.

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