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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

Iván del Arco

IVÁN DE ARCO destacó por la brillante unión de la historia del arte con la fábula, por el ensamblaje entre Blancanieves y los mitos que definían el valor imaginario de las mansiones alegóricas de Disney; precisamente, le conocí en la Universidad de Salamanca hablando de castillos, ya acusaba una gran pasión por las fortalezas vividas como escenarios artísticos y de ficción que, con el tiempo, se han ido convirtiendo en topografía sensible y en prólogo de la ciudad ideal, urbes de ensoñación definidas por estrellas que llevan a los espacios de Il Filarete, al humanismo militar.

Como en la Fábula de Palas y Aracne, Iván va tejiendo con su amigo del alma la empresa Cum Artis, otra conquista de un docente luchador; sus sueños, que parten de las vivencias dentro de la mitología, celebran las leyendas con carácter alegórico que iluminan las andanzas de los mitos. Iván es un referente esencial para la Filosofía Pictórica.

 

  1. ¿Qué visión tiene de Ávila, de sus paisajes, de su luz? ¿Ve un hilo conductor entre el misticismo y su obra?

 

Ávila es una ciudad ambigua entre la luz y la umbría, entre la fuerza del día cuando en lo alto lo ilumina todo y la caída del mismo tornando en fríos grises. Es un espacio de dualidades. La ciudad contrarresta con el entorno, con los áureos campos del norte entremezclados entre los pinares que los abrazan y que subrayan los ricos matices de las comarcas serranas.

 

No sólo la capital sino también sus paisajes circundantes, por su puesto que son un canto a la mística, al intimismo, cuestiones que se ven claramente en la sobriedad de sus obras artísticas, en su elegante arquitectura de grisáceos muros e interiores reflexivos, en los medidos versos de San Juan de la Cruz o Santa Teresa que tienen su reflejo sonoro en los rítmicos y equilibrados motetes de Tomás Luis de Victoria, profundos, trascendentes y directos, como los poemas de los anteriores.

 

2. Al entrar en un museo, ¿busca un cuadro, una escultura, un itinerario?

 

Cada museo es un mundo. Reconozco, aunque no debiese quizás, que mis museos favoritos son los improvisados por históricas ciudades como Ávila, Salamanca, o Roma, ciudad de ciudades, que tienen en sus calles verdaderas salas de una riqueza incalculable que cambian con el día a día.

 

Quizás por la misma razón cuando visito un museo busco un discurso serio en su planteamiento, limpieza en su distribución y en casos excepcionales la singularidad de alguna obra. Me viene a la memoria, por ejemplo, como siempre que voy a Roma tengo dos visitas obligadas, la realizada al foro con su discurso histórico lleno de la poética de la ruina y la visita a los museos Vaticanos donde la motivación de volver en cada viaje está tan solo en disfrutar de la capilla Sixtina y el Laocoonte, dos obras plenas de fuerza, que aún en su popularidad te obligan a volver para disfrutar de ellas, como la Salamanca universitaria, telúrica y emblemática, o la Ávila intramuros, secreta, noble y mística.

 

3. ¿Cómo explicaría a los lectores los singulares contenidos del arte español?

 

El arte español tan solo se podría haber dado en un país como el nuestro y gracias entre otras cuestiones a los maestros tan extraordinarios que hemos tenido.

 

La razón fundamental se reduce a la pluralidad, a la multiculturalidad que, desde hace más de 3000 años, ha disfrutado la península. Como acostumbro a decir en mis clases, España es como una buena coctelería en la que el artista coge las mejores influencias de los numerosos pueblos que han poblado este país y que la riqueza cultural le ha hecho conocer y tras mezclarlo en su “coctelera”, bien en su paleta, bien con su cincel o bien con su pluma, da como resultado una obra perfecta, pura en su estilo a la par que singular. Así se han conseguido obras de la riqueza de Velázquez con su doble percepción de la ironía, o luces increíbles como las de Sorolla, sin contar con la singularidad de los grandes retablos barrocos o las miniarquitecturas de los Arfe, por citar algún ejemplo de las innumerables obras existentes desde Altamira hasta nuestros días. No hay más que visitar ARCO o algunas de las galerías más prestigiosas para darse cuenta de la singularidad de las obras que también actualmente se realizan, si bien es cierto que en este caso la idea de una globalización del arte está presente también entre varios de nuestros artistas, le confiere a su obra otra singularidad que va más allá de lo hispánico. Sin embargo, no sucede así con la mayor parte de nuestros diseñadores que alcanzan cotas altísimas de excepcionalidad.

 

La verdad que es un tema tan fascinante que si me dejo llevar, escribiría ríos de tinta, porque ¡cuan grandes y diversas pueden ser las posibilidades de la belleza, y que bien lo saben captar nuestros artistas!

 

4. ¿Cómo explicaría a los lectores los singulares contenidos del estilismo español?

 

Lógicamente, el estilismo es una sección del arte (en concreto del efímero) por lo que implica de creatividad y de diseño, y como tal bebe de las mismas fuentes artísticas y culturales que el propio arte. Si tenemos en cuenta la pregunta anterior creo que todo está más claro: multiculturalidad y pluralidad tanto antigua como actual.

 

5. ¿Ha encontrado su lugar en el mundo, el paraíso ideal? ¿Las islas contienen un paraíso?

 

Creo sinceramente que la vida, aunque parezca corta, es muy larga y con muchos momentos tan diversos que considero es difícil señalar cuál es el paraíso ideal pues estaría condicionado con cada situación. Otra cuestión es que ese lugar ideal lo identifiquemos únicamente con lugares mágicos. En este sentido, hoy por hoy, que no quiere decir que sea lo mismo que piense mañana, ese lugar mágico es Machu Picchu, una isla de algo que no se puede definir pero está suspendido en el aire, se siente, te empuja cuando lo disfrutas, te sobrecoge... es una isla de sensaciones en mitad de un mar verde y espiritual.

 

En cuanto a las islas, más en concreto, hay algo que persigue al ser humano en prácticamente todas sus culturas. Me refiero a la seducción telúrica del mar; y como toda isla está rodeada de mar, toda isla es mágica en una u otra forma. Iría más allá, todo hombre sueña con su isla.

 

6. ¿Dónde están los colores y las texturas que quisiera destacar?

 

Están en lo cercano, en la familia, en los amigos, auténticos artistas de lo efímero. Son apoyo en todo y sus colores, sus texturas, incluso sus olores, son imborrables y por ende destacan en mi vida.

 

7. Los cielos resultaron esenciales para Leonardo da Vinci, encontró un juego para desarrollar la imaginación de sus discípulos ¿Se identifica con la teoría de Leonardo?

 

Leonardo como Sócrates busca primero inquietar a sus discípulos para a partir de sus vacilaciones hacer de ellos gente pensante, con imaginación, motor de la praxis artística. Si bien es cierto que es una realidad, hay que tener en cuenta que en la obra de Leonardo y sus cielos a veces nos olvidamos de la cuestión geográfica y es que todo aquél que ha disfrutado durante un tiempo continuado de los cielos de la Toscana, descubre la razón de sus tonalidades, inolvidables en la retina y perceptibles en los pinceles de grandes maestros renacentistas, se acrecientan en la obra de Leonardo con la dualidad atmosférica que se recrea en sus fondos y que engrandece aún más la destreza del pintor florentino.

 

Con alguien que consigue destacar sobre la propia perfección y además busca enseñar desde las armas de la inteligencia y la astucia, más que identificarme con él, lo admiro y lo persigo, intento ser un discípulo más para entenderlo y seguir creciendo intelectualmente.

 

8. Las flores, los jardines, las aguas, … ¿tienen protagonismo en su obra?

 

En mis breves incursiones en la literatura, flores, jardines y agua están presentes al igual que otros valores simbólicos del mundo circundante. Imagino que la importancia que lo simbólico y la iconografía en general tienen en mi vida, marcan y caracterizan mi escritura que habitualmente se queda en la crítica artística si bien igualmente en ésta es común el uso de estos conceptos para explicar los sucesos. Al respecto me viene a la memoria una de mis últimas colaboraciones con un grupo de artistas muy interesantes que se aúnan bajo el nombre de Latidos del Olvido. Para sus “creaocupaciones” les escribí De Chichén Itzá a Pstraze, un canto a la fuerza de la naturaleza que tanto me atrae.

 

9. ¿Cómo se manifiesta la naturaleza en el proceso creativo?

 

La naturaleza es vital en el arte porque, no obstante, el arte se podría definir en sí mismo como el discurso de las proporciones, bien en su búsqueda o en su alejamiento. Éstas están en la naturaleza, y en mi parecer con mucha más presencia e importancia de la que nosotros pensamos o le concedemos. Creemos que el conocimiento de las proporciones está en el aprendizaje académico, y es cierto que ayuda, pero la realidad es que el conocimiento de las proporciones está en el aprendizaje sensible desde que venimos al mundo. Es decir, está en la observación y experiencia directa aunque no seamos conscientes de ello. Y ahí, en nuestros miedos y gustos, una vez que hemos adquirido los valores suficientes para recrear nuestra realidad, el artista los vuelca en su obra y configura su sentido de proporción donde se incluyen otros factores o niveles de conocimiento que matizan esta cuestión.

 

10. ¿La Antropología se representa en su obra? ¿El Universo femenino tiene un papel esencial en su vida?

 

Al igual que la naturaleza, el hombre es parte básica de mis escritos, de mis clases, de mis pensamientos. Y especialmente la mujer, cuestión que se deba entre otras cuestiones al amor incondicional y la importante presencia en mi vida de mi madre.

 

11. ¿Cuál ha sido la luz que no has sido capaz de olvidar?

 

Una luz fantástica: la que desprendía la sonrisa de mi padre antes de morir, lleno de satisfacción y plenitud de gozo. Era diferente, entre lo mundano y lo metafísico. De ahí que no la olvide. El resto de luces suelen tener matices definibles, sin embargo, esa no. Sé como era pero no tengo palabras para describirla, quizás porque como dijo un gran amigo mío en una ocasión, los grandes momentos se quedan en el carrete que únicamente se almacena en la memoria.

 

12. ¿Crees que en el arte está todo inventado?

 

Es, en mi opinión, la pregunta más difícil que le pueden hacer a un historiador del arte. Por un lado, uno piensa que todo está inventado; sin embargo, siempre llega alguien que te sorprende con una nueva apuesta de calidad. Y es que opino que el gran problema de ahora, no está en inventar o reinventar sino en hacer obras de calidad, obras buenas que lleguen al público de hoy y que pervivan en el público del mañana incluso aunque no les guste. Por poner un caso, yo no colgaría un Picasso cubista en mi casa por una sencilla razón: no me gusta con el entorno. Sin embargo, reconozco su fuerza y su valía artística. Dudo que en cincuenta o cien años siquiera el 20% de las compras de ARCO de este año sean valoradas al mismo nivel que ahora. Una gran parte se verán relegadas a desvanes y almacenes de museos.

 

No obstante, que mis palabras no lleven a equívoco. Tan solo manifiesto aquello que muchos piensan y a veces no dicen por diversas razones y es que lo bueno no abunda, para bien o para mal. ¿Cuántas obras de baja calidad o relegadas al olvido se produjeron en tiempos pasados? ¡Muchas! Pero se ven eclipsadas por las obras maestras.

 

13. ¿Qué visión tienes de los castillos y las fortalezas abulenses?

 

Desde la capital a los castillos de la Moraña o los del Valle del Tiétar, Ávila es una provincia que rebosa nobleza por los cuatro costados y la prueba más tangible de ello es el gran elenco de fortalezas que hallamos. La confluencia cultural que hablamos anteriormente es la que enriquece la edilicia defensiva de estos monumentos que han encontrado en Ávila uno de los bastiones defensivos más importantes, quizás al amparo de sus murallas que ni siquiera la industria de Hollywood fue capaz de destruir en una época que casi todo valía.

 

Los paredones de sus fortalezas son muros donde las influencias mudéjares se dejan sentir junto a las tradiciones medievales más dispares, desde los detalles francos hasta la pureza castellana más tradicional, en un catálogo de matacanes, merlones, homenajes y plantas que posicionan a Ávila y su provincia entre los espacios más destacados para su estudio, teniendo en cuenta, además, el gran respeto que se ha tenido en sus restauraciones.

 

Desde el castillo de Arévalo al de Arenas de San Pedro, pasando por Castronuevo, La Adrada, Villaviciosa o el magnífico ejemplo de

 

Mombeltrán, son muros que rezuman historia al ser testigos de situaciones insólitas, guerras, entresijos o simples reuniones de amigos. Y como no, son también grandes ejemplos del arte, de un arte que sobrevivió a su decadencia por su recia obra y el olvido de sus dueños; muros protagonistas de romanceros y otros poemas así como inspiradores de líricas imágenes que el romanticismo acentuó. Romanticismo que en algunos campos nunca concluye, solo se aletarga para despertar con fuerza tras un tiempo. Ávila y sus gentes disfruta de este romanticismo de la ruina, la historia y la leyenda, una cuestión que ennoblece aún más a esta tierra de caballeros.

 

Por todo lo dicho anteriormente, invito a todo amante de la castellología a disfrutar, estudiar o simplemente sentir las maravillas defensivas de estas tierras.

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