E blazquez 80x111 original

EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

HEROINAS, MITOS, HÉROES: I. Emblemática de Esther (UCM)

Aesther3ifigenia detail

El nuevo itinerario tiene como protagonistas a amigos y alumnos, ellos desfilarán por el blog para construir valiosos trípticos u polípticos centrados en sus mitos y en sus héroes, en sus ideales de Belleza. Desde los héroes de la vida cotidiana o de los héroes homéricos, cada protagonista destacará los valores y las virtudes de personajes, realizando panegíricos para mostrar epopeyas y visiones sobre el valor y sobre la sabiduría popular o culta de sus referentes en la vida, en su profesión. Los héroes y los mitos, desde la mirada del siglo XXI, mostrarán los retratos de mujeres y de hombres modélicos de esencial nobleza.

 

Inicia el itinerario Esther Merino Peral, profesora de la Universidad Complutense, amante de los clásicos, de los héroes de Homero y de Virgilio, de Petrarca y de Ariosto, del Humanismo Militar; Esther alaba a los héroes y a los lugares, potencia la necesidad de los paisajes para unir personaje y espacio, jardín y teatro, altares para mitos, para sus caninos, su Calocagathia platónica.    


HÉROES Y MITOS: CREADORES DE ILUSIÓN

 

Fantasía, máscara, delirio, maravilla, sorpresa, ilusión dionisíaca.

 

Características todas que definen mi universo iconográfico pero también iconológico subliminal, la esencia de las cosas, como lo definía Aristóteles.

 

Como hijos de la cultura homérica, tiendo a la empatía con la narración hilvanada compuesta de matices puntillistas, que componen la imagen compleja reflejada por Arcimboldo. La visión de la Historia como sucesión de datos es fría, como lo es la enumeración de pinceladas humanas, si no se insertan en una trama sociológica. Encarnar al personaje es vestirle pero dotándole de los sentimientos que explican sus gestos, la retórica de su comportamiento, como instantáneas de un tríptico, de cuya visión conjunta se deduce un mensaje, cargado de memoria.

 

Tolstoi, Jane Eyre, Cien Años de Soledad, Poe, Tintín y Asterix, previo al descubrimiento del Bomarzo de los Orsini, fruto de la imaginación del jorobado más famoso después del otro de Notredame, creado de la mano de Mújica Laínez junto al Hada Melusina. El nombre de la rosa sirvió para acceder a través de la hasta entonces denostada novela histórica al intrincado mundo de la semiótica que planteaba el famoso Umberto Eco. La literatura artúrica, la época de los trovadores, la guerra de los Cien Años, los Plantagenet y Leonor de Aquitania, las Cruzadas y los Torneos. La arqueología de Schliemann y Evans, el romanticismo de Byron, en busca de los pasos de Ulises, como Alejandro tras los de Aquiles y Dionisos, el dios que viajó al exótico Oriente del Indukush. Crónicas y leyendas, condotieros y mujeres eruditas, como la Aspasia de Pericles tan bien relatada por el cineasta Julio Medem y el otro Julio, el César de Roma que pasó su año de edil en la carrera hacia el consulado, concibiendo espectáculos a mayor gloria de su prestigio y generando riquezas para todo el gremio de floristas de Italia, suministradores de decoración efímera entre otros.

 

 

El Mimo y el Pantomimo del paroxismo. El Arte Efímero, un hallazgo. Desde la encorsetada historiografía de la sacralización de los detalles periclitados y mil veces referenciados al filón de un tema original, atractivo y sugerente, y de ahí a la magia de la Escenografía. De los Escenógrafos-Héroes, creadores de Ilusión, de una realidad fantástica que servía al propósito del entretenimiento y la educación en la sumisión, pero artistas totales, personificación del sueño humanístico. Ensoñación y fascinación.

 

Los viajes de juventud, el viaje e Italia, la magia y el teatro, Florencia y mis perros y no por ese orden obligatoriamente.

 

 

 

Distracciones privilegiadas de una dedicación que, sin embargo, me ha permitido ejercer esa rememoración profesional de las Artes Plásticas, que tanto placer me ha dado, desde los viajes a Salamanca hasta el gratificante asiento en Madrid. Un camino de investigación pasando por la vivencia florentina con mis canini, mis adorados Lara de antaño, Guille y Flynn ahora, tres soles que me han proporcionado tantos momentos de felicidad como los derivados de las relaciones humanas, más aún, como la ciudad de los Médici...

 

 

Pasear por sus calles sin la carrera atropellada del turista accidental, con la parsimonia de quien tiene tiempo para la reflexión de la apreciación estética. Nunca seré la misma, ahora he comprendido el sentido de los personajes añorados, como Circe, Hipermestra, Armida, restituídos por obra y gracia de las decoraciones de los escenógrafos mediceos, verdaderos creadores de ilusión. Del Teatro móvil de Curión  a los ingenios de Leonardo, la Academia de los Olímpicos en la Vicenza de Palladio.

 

 

Del Calcio y los festejos de raigambre medieval  a la Groticina originaria de Buontalenti y sus fingidas Naumachias a la manera romana, el Corredor de Vasari hasta el teatro ajardinado de Pitti, la Escuela de Giulio Parigi, sus fantásticas creaciones de Carrozas y despliegue de imaginación para crear fantasías guerras simuladas, fuegos pirotécnicos de artificio, coreografía y bailes en los que fue educado Gian Battista Lully, el bailarín encargado de la Fiesta Barroca Francesa del Rey Maquinista, Luis XVI.

 

 

Empiezo a sentirme mayor, cuando mis alumnos no conocen ni a Cleopatra ni a la actriz que le dio vida, Elizabeth Taylor, aunque otros me reconcilian con la vida que es vida porque es teatro, que decía Shakespeare, al acordarse de Vatel. Me dan escalofríos los recuerdos lejanos de un pasado de alegría, de risa constante, que mantengo apenas por ver alegres a mis perros correteando por las praderas de lo que antaño fue el soberbio recinto de las representaciones calderonianas aderezadas de decoraciones de raigambre florentina, obra de Lotti y Bianco, en el Palacio de El Buen Retiro. Pero a punto de flaquear descubro que ya soy persona, que salgo luego existo, cuando me citan en la bibliografía de referencia de la voz de Torneo en Wikipedia.

 

Esther Merino. UCM

Subdirectora del MUSDIN.

Comentarios

Fioren 09/03/2014 02:39 #4
Hijos todos de Homero...cuanta verdad. Desde la sacralización del viaje a la cultura escrita, de los personajes reconocibles a los comportamientos y sentimientos, gran parte de su herencia pervive en nuestros días.
Sixto Díaz 08/03/2014 19:27 #3
Lbros y más libros , pensamientos escritos dialogados con nuestra alma como diría Platón. Alma que buscamos allá donde vamos , como viajero incansable recorriendo el país comprando otras. La fábula diría el estagirita , es la esencia del arte, hijos todos de Homero . Rapsodas de la poiesis. Gracias Esther Merino , por tan bello escrito.
Fioren 05/03/2014 11:16 #2
Si Pulp Fiction es antígua....uffff...hay que imaginarse lo que me dicen a mí cuando les mandaba leer la Iliada o la Odisea, como precedente de las Road Movies. Y si Boboli es fascinante, recomiendo la pausada visita al mundo de ensoñación de Bomarzo como peregrinación.....
elelet 04/03/2014 15:07 #1
Festina Lente nos advierte el enano encima de una tortuga a la entrada de los jardines de Bobolí, no nos convirtamos en turistas apresurados,. Tomo nota de tu advertencia sobre el turista accidental. Pd: me ocurre lo mismo en referencia a cleopatra cuando mis alumnos me dicen que pulp fiction es una película antigua

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: