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EL JARDÍN DE HÉRCULES

Eduardo Blázquez

BEGOÑA VALLE TEJE EL VELO DEL VIENTO

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La pureza de tres creadores, vestidas de Parcas Nocturnas y Diurnas, ilumina a los héroes y a las heroínas, damas y caballeros puros, personajes aniquiladores de dragones. Las tres damas son dueñas de las armas protectoras y del espíritu, de los tejidos y del tiempo. Diosas sabias y tejedoras, hilanderas míticas, Gena, Anne y Begoña, ilustran la ceremonia de los ciclos del Destino, de la Fortuna.


Las Parcas se unen para gestar el conflicto, un conflicto de intenciones entre el hilo y las tijeras, entre los personajes y sus intenciones. Las tres damas representan la continuidad del hilo frente al corte de las tijeras, la ruptura frente a la apertura; frente  a la continuidad, se adentran en la rueda de los Carros Astrales y en la rueda de la Fortuna, la de Alciato y Juan de Mena; como las ruedas de Juana de Pimentel y de la Condesa de Chinchón, se determinan los símbolos convertidos en conceptos, como en la danza de Kyliam y Ek. Se manifiesta el sueño de los viajes alados.

 


Viajes imaginarios para las damas soñadoras que, liberadas del Rapto, convertidas en supervivientes, sometidas a la ingravidez, revelan en sus tres rostros la Verdad y el Tiempo en todo su esplendor, rostros de eterna majestad.


Las tres damas baten sus brazos en el aire, como remos, para aportar las exploraciones profundas desde métodos creativos e interpretativos, desde una naturaleza extrema, con ellas podemos trepar hasta las cimas de los montes míticos.

 

La experiencia de su poesía y el recuerdo de sus formas se ejemplifican en la poesía de Rilke, estrofas unidas al rostro de Gena desde el pincel Woody Allen; las sugerencias surrealistas de Lorca aparecen en las manos de Begoña, el universo de los clásicos griegos se traduce en Anne. Se trata de damas de sustancias aladas, ligeras como el aire del paraíso y firmes como las Damas Celtibéricas, como la Dama de Elche y la Dama Oferente de Picasso.

 


Anna Bancroft (1931-2005) creó personajes complejos y sutiles en películas como “Agnes de Dios”(1985), “El Graduado”(1967) o “Siempre estoy sola”(1964), revelándose en registros diversos como la gran Gena Rowlands que, en “Otra Mujer”(1988) de Allen se impone como Polia, como Poesía. John Cassavetest irá de la mano con su amada Gena, como Polifilo con Polia –  Romeo y Julieta-, para crear obras maestras, obras de arte. ”Gloria” (1980) y “Woman Under the influence” (1974) son dos ejemplos de insignes interpretaciones, sabias y comprometidas.


Begoña Valle, maestra de actores, trabajó en papeles determinantes en “Terror y miseria del Tercer Reich” de Brecht, en “Tio Vania”, en “Los Justos”  o en “Así que pasen cinco años” de Lorca. Begoña se empapó de Stanislavky y de su amigo-maestro William Layton, que impuso a Sanford Meisner sobre Strasberg, Valle marca en su docencia la impronta de un Método. Las clases de expresión corporal de Arnold Taraborrelli, colaborador de Layton, nutren de genialidad los trabajos de Begoña Valle, la gran maestra de actores, la mejor maestra por sabiduría y por experiencia, por interdisciplinariedad y por comparar todas las artes, actualizándolas. Begoña reclama e impulsa expresar emociones de una manera orgánica y sincera, desde la base del teatro independiente y experimental, un  teatro de ruptura que vivió con Narros y Plaza. Begoña Valle, que fue directora del Laboratorio Layton, permite advertir el tejido plegado y desplegado del isomorfismo vegetal, una visión del teatro unido a la Antropología, a la Naturaleza, remitiendo a sus diosas Gena y Anne.


Anne, Gena y Begoña, como hilanderas, retomando la rueca y la rueda, como en el Emblema de Alciato, unen la Fortuna y La Concordia insuperable para adentrase en el viaje itinerante de Dante. Como en las Vanitas y las Anamorfosis, como las fotografías de Dora Mar y Man Ray, se plantean una dialéctica entre el blanco y el negro, entre el positivo y el negativo, registros establecidos en las tres damas que, desde lo diurno y lo nocturno, como en la Gruta de los Sueños de Filóstrato y como en la visiones de Lorca de Ek, incorporan la luz y sus contrastes como pieza clave para crear un personaje.
En “Intolerancia” (1916), David W. Griffith creó una imagen poderosa con Lilian Gish meciendo la cuna con las Parcas en segundo plano, emulando el espacio simbólico del Renacimiento, el director configuró un cuadro para representar en el cine a las Tejedoras que unen las cuatro historias de la película, las tejedoras unen pasado con presente. La película “Las Tres Luces” (1921) de Fritz Lang se estructura con tres viajes, con tres velas y tres culturas que ensalzan la historia de Amor y Muerte, de Orfeo y Eurídice. En “Macbeth” (1948) , Orson Welles redime a las Parcas en una atmósfera deudora del Expresionismo alemán que, como en  “Fresas Salvajes”(1957) de Ingmar Bergman, intercala la Visión del Más Allá para explorar la Sabiduría, es decir, explorar al gran Victor Sjöström, protagonista de la historia de Bergman, rostro que se une a las tres Damas para llevarnos a las Parcas de la Quinta de Sordo, a las pinturas oscuras de Goya, a los mitos femeninos que ayudan en el jeroglífico de la complejidad de los personajes, renovados mitos como Eduardo Manostijeras o “The Cure”, representativos de la unión de las Parcas con el gran Cesare del Caligarismo.

 


Las tres Gracias completan uno de los frentes de Gena, Anne y Begoña; como en el paraíso de Milton, ellas subliman lo vegetal y el crecimiento de los sentimientos. Los intensos trabajos de las actrices y maestras, trabajos plásticos con gestos repletos de imaginación severa y de cantos de tempestades, adentran el Viento y la luz, aire y olor, penetran la sinceridad onírica junto a las atribuciones alegóricas para incorporar abstracciones que alimentan el realismo y el naturalismo de las interpretaciones y de la docencia. Ellas, liberadas para liberar, se elevan para convertirse en un referente representado en los lienzos Las tres Edades y Las Tres Gracias;  Baldung, el pintor alemán contrasta la luz con la oscuridad; el paisaje nocturno frente al diurno se une a los desnudos de la fertilidad frente a la dinámica de la decrepitud, del valor simbólico del paso del Tiempo.

 


Aman la vida y su juventud soñadora, ellas se expresan en el carácter, en la construcción de la dialéctica, en la inmensidad e intensidad de las huellas y surcos del paisaje del rostro, las grandes Damas pertenecen al Olimpo y al Parnaso, a la realidad de los signos, al paisaje interior.

 

Comentarios

FIOREN 25/10/2015 11:43 #1
IM-PRESIONANTE

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