Silueta ruth pindado original

El Brindis

Ruth Pindado
El blog de Ruth Pindado en Tribuna de Ávila

Un brindis por Viña Alondra, Langa

¡Si lo bueno es el cielo…mejor estar cerca!
 vinos de altura, nacidos cerca de las estrellas.

 

Anochece en el majuelo. Saturno, Marte y la luna creciente.

 

Cayendo a bocajarro las Perseidas sobre mí, camino embriagada, como Baudelaire de vino, poesía y virtud. Y sueño, acelerado el corazón, en esconderme en el Guardaviñas para, a solas, disfrutarte.

 

“Hay que estar ebrio siempre.

Todo reside en eso: ésta es la única cuestión.

Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas,

Y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud,

Pero embriáguense”.

                               Charles Baudelaire

 

La senda del majuelo libre de hierbas y enverada la uva me recuerda que pronto empezará la vendimia.

 

Ha sido un año bueno, lluvioso y soleado que hará cantar a la Alondra, en medio de la meseta morañega, a ritmo de trabajo y de silencios.

 

Sacamos una copa y servimos temerosos el deseado caldo, cubierto de arena y de pasiones, del sueño de una mente inquieta. Entre nervios y ganas brota con fuerza el vino. Rojo y pasión. Y los tres, aún temblando, sonreímos seguros de nosotros, de nuestro hacer. Soberbio, majestuoso, sublime se cae de nuestra boca a espasmos de placer.

 

La Senda y la Alondra van creciendo al paso de los días, de los años de cuidado y mimo, a golpe de rezo ante el padre que no está pero que creó de un sueño nuestra pasión y hoy se hace virtud. Y los tres nos miramos las manos, trabajadas, curtidas, abiertas hacia él para darle el fruto que hoy también crece en blanco, en tempranillo, entre seco y dulce para embriagarnos de vino.

 

 “Y en medio del llanto canta la Alondra, libre de todo” (Matsuo Basho).  Y me embriago de poesía.

 

A lo lejos unas voces nos devuelven a la realidad, y el ruido de nuestra Langa natal nos recuerda que el campo está abierto a la vida, a los jóvenes, al movimiento de un pueblo que cuida a sus gentes y que les muestra su naturaleza intacta, valiente y sobria. Los niños aparecen sonrientes, con ganas. Cortan entre risas los racimos, y con nervios pisan la uva para absorber  su mosto. Y notamos las ganas en sus ojos, en sus risas, en sus pies de hollejos y lías. Y nos hacen sentir que estamos vivos, que nos movemos.

 

Temiendo los grados en descenso, Ávila despierta a las tormentas, este año escasas pero aún temidas, y recogemos con prisa para que el pedrisco no trastoque nuestra cosecha. Y comienza así la fiesta de la uva: olores, colores, risas y baile. Días de esfuerzo y lucha, días de amigos y catas, noches de insomnio y desesperos, noches de música y cuentos…

 

Aquí, donde la vida es historia y esta se narra a fuerza de trabajo y noches, nos marca a los hombres como nos marca la tierra, dejando la huella imborrable de los años y la lucha, del campo, las horas y los días de soledad.

 

Rememoramos viejas historias contadas, leídas, sabidas en las noches largas de espera, entre chato y chato, entre cata y cata, notando el rezo silencioso de un labriego curtido, de carácter, hecho a sí mismo, pero leal, sensato y tenaz que dejó en estas tierras su juventud y su fuerza.

 

Y así, mientras pensamos en alto, soñamos, hablamos, ha salido el caldo que irá a los tanques silencioso, confiado y libre y del que nacerá La Alondra fresca, afrutada, con matices de canela, tostados y resina, deleite de ávidos bebedores y curtidos hombres de sueños.

 

Y este ancestral proceso se vuelve complejo en fondo y sencillo en forma y fermenta el zumo de la uva en el momento exacto, en el tiempo correcto de acidez y alcohol y resalta en grana sus colores, aromas de campo y viña y sonidos de insectos jugando con las flores.

 

“El ánfora mantiene siempre el aroma del primer vino que guardó.” Quinto Horacio Flaco.

 

Vino tinto con una explosión de aromas a fruta de verano.

En nariz, explosión de aromas a frutas rojas y negras.

En boca, goloso con sabores a cereza, mora y regaliz.

Muy fresco, vivo, sabroso y equilibrado. 

 

“A Sky  full of Stars” de Coldplay  suena a lo lejos, lo escucho bajito, como un suave murmullo mientras degusto mi vino, entrando por los cinco sentidos, llenándome, acaparándome entera. Y abro “Cien años de soledad, los goznes desmigajados por el óxido, las puertas apenas sostenidas por cumulo de telaraña, las ventanas soldadas por la humedad y el piso roto por las hierbas y las flores silvestres…” y recuerdo el renacer de la nada al todo, y pienso, con enorme alegría, en el fruto vivo que ahora tenemos y noto, silenciosa, una lágrima correr por mi mejilla. Recuerdos y más recuerdos.

Comentarios

Pedro García 14/12/2016 13:02 #23
Hija mía que gusto da leerte. Ni idea de que escribías así de bien y que te gustaba tanto transmites mucha pasión. Voy a leerme todos
Horten 11/12/2016 20:05 #22
Fantástica y muy guapa
Tomé 23/10/2016 09:48 #21
Impresionado. Sabías que yo también hago vino, y puedes pasar a verme, te invito.
Miguel Ángel 18/10/2016 11:35 #20
A veces crees que conoces a alguien por estar mucho con él, o con ella, y de repente te sorprendes al descubrir cualidades que ni imaginabas. eres una persona muy especial. cuídate.
.. 17/10/2016 18:05 #19
Soy tuyo. Genial siempre. Precioso, preciosa.
Carmen 17/09/2016 00:52 #18
Impresionante
Tere y paco 17/09/2016 00:51 #17
Estupendísima marirorina
Luis 17/09/2016 00:45 #16
Está muy bin escrito, como. Siempre generas ganas y saber decir con poesía. Un beso enorme.
Teo 12/09/2016 15:47 #15
Buen comentario que invita a probarlo
Omar 12/09/2016 15:45 #14
Eres muy sensible y linda. Escribe también sobre la bodega de mi amigo Mauro, en Geriatría.te gustará.

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