Silueta ruth pindado original

El Brindis

Ruth Pindado
El blog de Ruth Pindado en Tribuna de Ávila

Un brindis por: Hoyanko 2013, de Juan Luis Beltrán. El Hoyo de Pinares

 Por Ruth Pindado

 

 

Amanece Abril en el  campo,
Soy destripaterrones sin aljibe
no me tengas en cuenta Margarita,
aunque agradezco esta nueva visita
donde los torreones son proclive...

 

Canta el poeta José Pómez, mientras un compañero ara las tierras, quema rastrojos y restos de poda y reemplaza las estacas podridas de las vides. Se plantan esquejes y se espera, con la bondad de los labriegos y las manos juntas, a que las heladas  y el granizo no arrasen los brotes salientes.

 

”Si nieva por Santa Engracia, la viña desgracia”…

 

Las tierras húmedas por las lluvias de abril permiten que la reja penetre bien en la tierra y arrastre las malas hierbas, dejando limpio el terreno para mejorar el crecimiento de las cepas. En nuestra tierra se hace el mortero (olla rebajada alrededor de la cepa que permite una mejor entrada de la lluvia primaveral).

 

“Abril frío, mucho pan y poco vino”.

 

Se hacen las primeras vigilancias contra las plagas, principalmente mildiu que junto al oídio son las infecciones  producidas por  hongos  que peores consecuencias  económicas suele acarrear. Las tormentas de primavera con abundantes  precipitaciones parecen ser  una condición imprescindible para la primera infección de las hojas de la vid por esporas  de hongos. Más adelante las condiciones atmosféricas de calor  húmedo se encargarán de fomentar  la propagación del hongo, aunque también es importante prevenir la castañeta (Vesperus xatarti Duf, coleóptero polífago que puede producir raquitismo en las plantas jóvenes principalmente), el gusano gris (ataca a las yemas, mordisqueándoles en forma circular y de forma característica en "media luna", en años de fuertes ataques obligan a que la vid rebrote, al mover las yemas dormidas, con lo que la cosecha se ve sensiblemente reducida. Son especialmente graves en los primeros años tras la plantación) y el gorgojo (Otiorhyncus sulcatus, cuando son larvas se comen las raíces bajo el suelo y de adultos se pasan la noche agujereando las hojas).

 

Es importante cuidar el suelo de malas hierbas, que vamos a procurar hacer de forma ecológica, manualmente o con herbicidas naturales (quassia, azufre, ortiga...), procurando un buen aireado de la tierra alrededor de la cepa, cubriendo bien el injerto  para que no se hiele. Es momento también de estercolar y abonar la tierra pues “viña bien estercolada, vendimia doblada”.


Limpia la tierra de hierbas y libre de amenazas se adentra el labriego en su bodega (de la palabra grecolatina apotheca (1092), con el significado originario de almacén o depósito, aunque hoy tenga otras connotaciones) para disfrutar  de los aromas, colores y sabores de sus caldos que en ese momento del año deben estar llenando las barricas.


Cada viticultor decide cómo hacer uso de sus barricas, cómo elaborar su vino, cómo cuidar su uva, en definitiva, como criar a su hijo. De su mano, de la materia y del buen hacer dependerá que tengamos después unos caldos u otros. Un buen  vino, como un buen manjar dependerá al final de todo un largo y cuidado proceso, pero también de cómo, con quién, y en dónde lo degustemos.


San Cipriano, obispo de Cartago en el siglo III, dice: “El mundo, envejecido, ya no conserva su antiguo vigor. El invierno no tiene suficiente lluvia para alimentar las simientes, ni el verano bastante sol para calentar las cosechas. Las montañas, agotadas, dan menos mármol, las minas menos plata y menos oro. Faltan cultivadores en los campos, marinos en el mar, soldados en los campamentos. No hay justicia en los juicios, competencia en los oficios, ni disciplina en las costumbres. La epidemia diezma al género humano”. El hambre se convierte, fruto de enfermedades  y  guerras, en la gran aliada de todo el Medievo y frente al hambre, veremos al campesino y al guerrero, a la dama, la monja enferma o a su sirvienta acompañar el día a día con el vino; vino aliviado con agua o mezclado con hierbas, vino endulzado con miel o avinagrado, tibio o templado… vino, al fin y al cabo, dador de calor y vida, de olvido ante el hambre y abrigo ante el frío. Podríamos pensar que era, nuestro San Cipriano un visionario del mundo actual, nada más lejos de la realidad. Pero como amante del vino tinto supo darle al trago valor y gusto, como hacen actualmente nuestros viticultores, expresando sus caracteres, su idea, su clase, y distinguirse de los demás.


Así, de este mudar de costumbre y tradiciones, de este cambio en campos de labranza, pero de un anhelo de nuestro pasado, crecen en nuestras tierras amigos del vino dispuestos a devolvernos el gusto por tan afamado elixir.


Nace así Hoyanko 2013, tras un crowdfunding salen las primeras botellas que permiten liberar del arranque unas cepas de más de 50 años a las que este joven viticultor, con sus propias manos, cuida y mima. Y a las que añade, con muchas ganas, otra media hectárea para la elaboración actual.


En suelos graníticos, a unos 1000 metros de altitud y en zona de montaña crece el fruto cuidado con una pasión sin límite, con el cariño que un padre da a su hijo, modelado, educado, formado a su imagen.


Asoma con fuerza un vino con carácter, que marca el terreno, el clima, la zona de pinares, sin correcciones, dejando que cada año marque su diferencia, que el ciclo vegetativo tardío de la zona se exprese en el zumo y así como tiene una acidez extraordinaria que compensa el alto grado alcohólico (15%)  y un ph de ensueño natural, tiene la garra y la consistencia de nuestras garnachas.


Cuando abres la botella, un suave aroma a frutos rojos asoma con ganas y persistencia. A buena temperatura, como los tintos con taninos, no debe ser servido por debajo de los 15 grados, se  aprecian sus aromas de la forma más completa, aromas a frutos rojos, a balsámicos, aromas a campo y ahumados, a flores y vegetales. El color rojo de las picotas lo  veremos en la copa con una  lágrima densa  que marca la potencia de su graduación. Y en boca, tras unos minutos en reposo es fresco, carnoso y de excelente acidez. Se recibe con potencia y cuerpo, rodeando las papilas al completo dejando los taninos crecer en boca y, tras unos minutos, mantiene un ligero regusto a frutas y gominolas.


Fermentó durante veintisiete días  de  forma espontánea tras cinco días en frío y cuatro de pos fermentación en los que se prensó y se pasó a la barrica, donde se hicieron tres trasiegos para limpiar los sólidos y las lías gordas, tras nueve meses  de crianza en madera de roble francés usado, se embotella y se deja otros nueve meses hasta su comercialización en septiembre de 2015. Con tapón de corcho natural para una evolución en botella.


Con cuidado y mimo también trata sus etiquetas, entre los tradicional (Hoyanco es el gentilicio de los nacidos en El Hoyo) y un toque moderno (diseño de su Hoyanko), entre la forma más clásica de cierre (lacre) y la modernidad de la personalización del consumidor al que va dirigido. Diseño de amigos que le conocen y le entienden en unas etiquetas que buscan llamar la atención por su versatilidad y la entrega y la pasión por nombrar en sus vinos a quiénes han apostado por él y le acompañan siempre “Viña Marisa” y “Áurea”, mujer y madre que ponen sensibilidad en un proyecto nacido con tanto cariño y empeño.


Pero como dice la tradición, en los escritos que durante siglos han poblado nuestra cultura y nuestras letras


¿Qué es la vida a quién le falta el vino?
Con el vino no te hagas el valiente,
porque a muchos ha perdido el vino.
El horno prueba el temple del acero,
así el vino a los corazones en disputa de orgullosos
Como la vida es el vino para el hombre.
 si lo bebes con medida.
¿Qué es la vida a quien le falta el vino,
que ha sido creado para contento de los hombres?
 Regocijo del corazón y contento del alma
es el vino bebido a tiempo y con medida.
Amargura del alma,  el vino bebido con exceso
por provocación o desafío.
 La embriaguez acrecienta el furor del insensato hasta su caída,
disminuye la fuerza y provoca las heridas.
En banquete no reproches a tu prójimo,
no le desprecies cuando está contento.
palabra injuriosa no le digas
ni le molestes reclamándole dinero.

 


 (Eclo. 31,25-31)


Eclesiástlco (uno de los deuterocanónicos, fechado hacia el 200 a.C.), en Nueva Biblia de Jerusalén. Bilbao, Desclee de Brouwer, 1975; pp. 99X-99.

 

Comienza el mes de abril  y quiero hacerlo con Hoyanko 2013, releyendo Seda, la mágica novela de Alessandro Baricco, y eligiendo pasear con Hervé por Japón.

Comentarios

Luis 17/09/2016 00:50 #11
Este también estupendo.
... 12/09/2016 15:48 #10
Bravo, bravo, bravo
Marta H. 11/08/2016 23:26 #9
Fenomenal voy a comprarlo para sentir lo mismo
Leo 07/08/2016 01:54 #7
Te voy a hacer un regalo que te va a encantar para tus escritos
MP 21/07/2016 12:43 #6
Bueno, mi niña, pues estoy esperando el siguiente. Que feliz me haces.
Lucía G. 10/06/2016 18:40 #5
Este me gusta mas
. 09/06/2016 23:53 #4
Sonríes con la cara y con tus palabras me gusta
Tu amigo en la sombra 08/06/2016 11:58 #3
Cursi, que eres muy cursi. Enhorabuena, le das vidilla a esto del vino que está tan de moda.
Lorenzo 06/06/2016 16:33 #2
Pero que mi pequeña Pindado escribe tan bien. Te llamaba Cara guapa, de niña, y sonreías como lo haces ahora. Cómo me gustas. Enhorabuena.
Juan 05/06/2016 10:47 #1
Esperando estoy el siguiente. Me gusta tanto que voy a probarlo, y si fuera contigo sería todo un honor. Gracias Ruth por tus letras.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: