Silueta ruth pindado original

El Brindis

Ruth Pindado
El blog de Ruth Pindado en Tribuna de Ávila

Un brindis por bodegas Finca Fuentegalana

Parecía que no iba a llegar nunca este deseado mes de julio, el calor, los días luminosos  y las noches tenues, el barullo de niños en los parques de la ciudad, el trinar de pájaros al alborozo de los jardines, las terrazas, los largos paseos al atardecer y el placer sosegado de disfrutar con los amigos de una copa de vino. ¡Brindo por ello!

 

He salido a pasear, a caballo, entre cepas y rosales, a cuidar mi tierra y  a disfrutar de ella. La miro embelesada, enamorada, consciente de lo que me roba pero de lo que me da. Me apeo de Fortuna, mi jaca, y arranco con las manos las últimas hierbas del camino. Silencio absoluto. Miento, estridulan los grillos y trinan los pájaros. Silencio. Al fondo mi padre, mayor, curtido, sereno. Los años y el trabajo han hecho de él un hombre fuerte, recio, sensato. Sé que me mira en la distancia, pero no logro penetrar en él, muy castellano, muy hombre, muy padre. Vuelvo a montar a Fortuna y paso al trote hasta Majadillas, mi pasión, mi dolor, mi cruz. Pero hoy sonrío viendo despuntar los sarmientos, imaginando las uvas crecer airosas. Ya sueño con una cata entre amigos y un recital.

 

"...y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra".

 

            Federico García Lorca en Llanto por  Ignacio Sánchez Mejías

 

Y mi cabeza gira, henchida de proyectos, ideas, planes. Arrebatada de ganas por embotellar los caldos y cantar sus maravillas. Visitas a las bodegas, noches de luna y vino, recitales entre el viñedo, cuentos al albur de un trabo de vino viejo... y sigo creando, y Fortuna se para notando mi ausencia que no es tal, es creación. Y veo mis Toros de Guisando robustos, enigmáticos, firmes y complejos como los verracos.

 

Atentos a los cambios y al devenir del tiempo. A la reina que va a ser, apoyada en su cadera firmando un cambio para la historia. Mi historia. Sigo arrebolada, la poesía al atardecer me enmudece. Suena Don Giovanni. Noto a Don Juan “calentando la cabeza” de todas las chicas posibles para que acudan a su fiesta donde habrá vino y baile y donde poder convencer a sus conquistas. Y canturreo bajito imitando a Aida Gallifurina. Y sonrío ante mis gallos mientras Fortuna arranca de nuevo, esta vez al paso.

 

ATTO I

"Scena

Bravo, bravo, arcibravo!

L’affar non può andar meglio.

Incominciasti, io saprò terminar.

Troppo mi premono

queste contadinotte;

le voglio divertir

finchè vien notte.

Fin ch’han dal vino

Calda la testa

Una gran festa

Fa preparar".

 

Y la tarde va cayendo, pasa el tiempo rápido entre sueños y cantares y camino de regreso a la bodega. Por un momento no reconozco donde estoy, la melancolía me invade y me recuerda al abuelo, si viese todo esto…. maravillas del tiempo y del trabajo, de una familia unida buscando un sueño que crece cada día.

 

Fortuna agacha el hocico buscando agua mientras me pide que acaricie el lomo por el paseo. Lo hago apática. Se retuerce y relincha. Ahora sí, con alegría golpeo su flanco y beso la cerviz agradecida. Se gira y se va, espantándose las moscas con gesto firme.

 

Paso a zancadas a la bodega. Huele a madera húmeda, a vino añejo y paja seca. A moho. A carbónico. Al azufre de  las noches. Venencio una cuba y respiro hondo, absorbiendo todos los matices y vuelvo a rememorar al abuelo, sentado en un escabel regalo del vecino talabartero, y bebiendo a sorbos cortos su cubilete de vino mientras hacía cuadrados de jamón que acompañar al pan.

 

A veces vuelve la infancia a retazos, mezclando lo que queda con lo que quiso ser y forma en las entrañas un nudo de pasiones desmedidas, recuerdos, añoranzas, bosquejos de un ayer que me forjó. Una lágrima llega salada a la comisura de los labios y me despierta de este letargo.

 

Sonrío.

 

Hace casi frío en la bodega y noto que debo moverme para mitigarlo. Cojo unas cajas y las embalo, cambio las botellas de sitio, organizo estanterías y poco a poco voy entrando en calor. Recuerdo que no puedo olvidarme de hacer los pedidos y enviar los encargos. Seguimos con las labores de exportación tan importantes y necesarias. Comercialización, márketíng, publicidad……

 

Y de nuevo vienen a mí los recuerdos. Tardes de la infancia corriendo  con mis amigos del pueblo a esconderme entre las plantas, y perderme en el tiempo. A veces sentada a hurtadillas comiendo las uvas maduras directamente de la vid, hasta dolerme la tripa. Otras buscando mariquititas entre las hojas para que me contasen los dedos antes de echar a volar…. Pero siempre en el viñedo, siempre entre ese olor a campo, a tierra seca, a uva fresca con su característico aroma.

 

“Apaleado y malherido Don Quijote por aquel moro encantado, cura milagrosamente sus heridas mezclando vino con un poco de aceite, sal y romero”.

 

Yo, sin embargo, pinto mis uñas de intenso grana después de despellejar con gusto todas las uvas del racimo. A partes iguales chupo el hollejo para quitarle el polvo, chuperreteo mis dedos para quitar los hollejos impregnados, relamo mis labios untados de uva, hollejo y ganas. Y voy dando cuenta, como hiciera Sancho “con su bota colgada del arzón de su silla”, del manjar que ante mi crece, en silencio y nos da la vida.

 

Y tantos recuerdos me han abierto el apetito, y he de saciarlo con mi Syrah de intenso color rubí con destellos púrpura. Quiero ser regada con el caldo atemperado de tu cosecha, bebida a sorbos, a intensos tragos de un óscar embravecido. De aroma intenso, complejo, crecido en matices de bayas silvestres y fruta negra madura con sutiles notas especiadas que despierta todos los sentidos y que combinan perfectamente con los tonos tostados, le dan una gran estructura, carácter y final largo. En boca es amable, distinguido y equilibrado, expresivo, que invita a otra más, y a otra.. y a otra. Y así estoy cuando suena, intensa y creciente el acto II de “la Flauta Mágica”, de Mózart. Y revivo, acuclillada sobre el viejo escabel del abuelo el capítulo 27 de la segunda parte de “El Perfume”, de Patrick Süskind. “¡ah, que agradable era volver al hogar… su corazón era un castillo de púrpura”.

 

Siempre, entre mi viñedo sueño.

Comentarios

jajjejjajd 18/10/2016 11:36 #15
fantástica
Luis 17/09/2016 00:47 #14
Estupendos todos.
tu amigo en la sombra 10/09/2016 15:37 #13
viva los comentarios bonitos a la gente bonita.
Lobo feroz 07/09/2016 09:13 #12
Vaaaale, geeeeenial
Sandra 06/09/2016 11:05 #11
Pero si pensé que solo era uno. Los leeré. Jolin lo que vales amiga
Maitr 18/08/2016 18:11 #10
Ayer cené con mi chico y tu vino fue la estrella. Nos encantó mucho.
Leo 07/08/2016 01:50 #9
He comprado tus vinos. Eva lo sabe, en su tienda. Te conoce y dice que eres la mejor. Yo os sigo y me gustáis mucho las dos. Eva es muy simpática y tú tienes uno ojos preciosos. E gusta cómo escribes.
Lorena 26/07/2016 02:05 #8
Hoy he probado este vino. Me encanta, segiré tus recomendaciones. Gracias
MP 21/07/2016 12:39 #7
Pero esta es mi Ruti, la niña sonriente que jugaba en la Añeja con sus 10 hermanos. Si ya sabía yo que tenías madera de artista. Las profes siempre sabemos eso. Cómo me acuerdo de todos. Que palabras más bonitas. Tuya siempre, pindadita
Tere 09/07/2016 10:13 #6
Genial Ruth te vi ayer y te saludo pero no me vistes tu a mi. Otro día te busco y tomamos un cafe

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