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Luis Alberto Merchán
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Una teoría real (o una Real teoría) PARTE II

Felipe detail

“La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero” (Antonio Machado 'Juan de Mairena').

Planteaba la semana pasada la primera parte de lo que yo he denominado unta teoría real (o una Real teoría).  En esa primera incursión me centré esencialmente en la diagnosis del problema (o PROBLEMAS) que sufre nuestro país hoy en día.

 

Ahí salió a relucir el Rey, la Reina, la Infanta Cristina y Urdangarín, por un lado; los partidos políticos (PP, PSOE, IU, CiU) por otro; la clase judicial; el periodismo; los agentes sociales; la clase funcionarial (a la que con orgullo pertenezco); el deporte...  recapitulando, hoy me doy cuenta de que no incluí a parte de la Iglesia: no me refiero a los misioneros o a los miembros de Caritas, sino al sector de la jerarquía y de los movimientos  que viven en el siglo XIX, que ocultan la pedofilia, que se alejan preocupantemente de la grey a la que debe guiar y consolar.

 

Tampoco incluí al gremio de los cómicos, actores y artistas del celuloide que más ocupados están de demostrar que son “comprometidos” que de hacer unas obras competitivas, que gusten al público. Supongo que eso fue porque la gala de los Goya fue el domingo.

 

El caso es que concluía anunciando para hoy viernes lo que yo creo que podría ser una buena solución, y a ello voy:

 

PRIMERO: Se necesita una regeneración moral, un rearme ético que surja de la Sociedad y para la Sociedad. Que desplace a la clase política, apartándola de todos los lugares en los que se ha inmiscuido sin tener derecho a ello.

 

SEGUNDO: Se debe regresar a una verdadera separación de poderes, en la que, al menos el judicial, sea verdaderamente independiente, inatacado por esa clase política antes denunciada.

 

TERCERO: Se debe modificar el sistema electoral para que, en  cada elección , no se sepa de antemano quién va a decidir: los nacionalistas.

 

CUARTO: Se debe fomentar un espíritu de amor a la Nación, de respeto por lo que significa y de reconocimiento de su trayectoria histórica, que ha de continuar en el futuro.

 

QUINTO: Se debe ser ejemplar en la lucha contra la corrupción. Sin adjetivos, sin medias tintas. Venga de quien venga, desde el más noble, hasta el más villano. No hace falta decir más.

 

SEXTO: Se debe aprobar un plan específico de mejora de la enseñanza o instrucción pública (nótese que no digo educación, que esa le debe venir dada a los chavales desde su casa). Es el futuro del país, y, tal y como están las cosas hoy en día, pinta bastante oscuro.

 

SÉPTIMO: Los organismos de control de la economía deben ser eso, organismos de control, independientes, fiables. No unas meras veletas que se mueven según el viento político que les sopla. Y les suele soplar el viento de los que han nombrado a sus componentes.

 

Por de pronto, me daría por satisfecho si se cumplieran estas siete propuestas. Soy ambicioso y querría más, pero, de momento, me conformaría con estas.

 

Y ¿quién sería capaz de impulsar estos cambios? ¿quién dentro de España, podría ocupar el puesto de cirujano de hierro costista? Pues, como bien dice la cita con que he iniciado mi post de hoy: la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Y ¿a qué viene esto ahora, se preguntarán mis pocos lectores?

 

Pues a que, lo que voy a decir yo a continuación, ya lo dijo antesdeayer un político catalán de segundo orden, un político que tiene en su haber el descalabro electoral más grande que se recuerda en las elecciones de su comunidad, el líder del PSC Pere Navarro. Digamos que, en este caso, él sería Agamenon y yo el porquero, o a la inversa, quién sabe. Lo importante, más  allá de la anécdota, es que él ha planteado su propuesta desde el republicanismo militante, lo que hace generar fundadas sospechas de que no cree realmente en lo que ha dicho y que, lamentablemente, lo ha hecho, más con el afán de desestabilizar, que con el de proponer con honradez una solución para una Nación en la que él no cree.

 

Lo digo claro: quien puede y debe dar el paso al frente es Felipe de Borbón y Grecia. Confluyen en él determinantes condiciones que le hacen ser el candidato ideal para guiar a su pueblo: su sobrada preparación, su madurez personal y política, el cariño de la gran mayoría de su pueblo y el hecho de que esto no sería el satisfacer una ambición personal, sino el cumplimiento del más alto deber, ese para el que se ha preparado desde que nació: el de liderar la Nación española con la autoridad que la historia y su ejecutoria personal le han dado.

 

Don Juan Carlos tuvo su momento, hizo lo que tenía que hacer, pero hace años que las circunstancias lo han superado. Es evidente. Su salud es achacosa, su imagen pública, un desastre. Además, para  sus detractores, siempre tuvo detrás su baldón original, el haber sustituido a Franco como Jefe del Estado. En el caso de Felipe, eso no sería así.

 

Otros podrán plantear soluciones alternativas, como el advenimiento de la III República. Yo no soy antirrepublicano. Me parece, por el contrario, que la República es un sistema de Estado perfectamente válido pero para el que hay que estar preparado, y creo que el pueblo español, cainita como es, desde siempre, sinceramente, no lo está. Y no hablo a humo de pajas, la historia me ilumina con su lección: 1874 fue un desastre de alocados vaivenes de politicastros, pronunciamientos militares con caballos en las Cortes incluidos y todo ello aderezado por unos risibles levantamientos cantonales y un guerra civil, que no otra cosa fue la Tercera guerra carlista.

 

De 1936-1939 prefiero no hablar, porque todo el mundo sabe lo que pasó. Si alguien quiere volver a ese camino, allá él.  Yo propongo otra cosa, otra razón, otra ilusión. Yo propongo el felipesextismo. El que quiera, que se una.

 

¿No estás de acuerdo conmigo? Me parece estupendo, si quieres debatir sobre este u otros asuntos podremos hacerlo en la línea de comentarios de ahí abajo.

 

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Comentarios

Karanka 28/02/2013 23:26 #3
Di que si Pepe, lo que necesitamos es otro salvapatrias con chaqueta de pana y si puede ser de León.... acordarse de Fernando VII y olvidarse de la historia más reciente... como se llama esto.. ah si... memoria histórica...
Luis Bárcenas 22/02/2013 19:22 #2
Totalmente de acuerdo con Jose
José el de Setúbal 22/02/2013 12:59 #1
Acabáramos!!! Ahora la solución a la salvación de la patria es la entronación de un nuevo Borbón, como si este fuera el Arcangel San Gabriel. Pues bien yo propongo a mi vecino Antonio, al cual conozco bien y le considero además de un hombre honrado, una buena persona. Nos olvidamos ya de todos sus escarceos amorosos en los que le interesaba más su entrepierna que la imagen de España (recordemos lo que le ocurrió a aquel periodista que se atrevió a sacarle una foto con Gigi Howard en EE.UU), que se encoño y amenazó al Rey con no sucederle si no se casaba con Leticia, que asiste impávido al circo que es su familia y del que no me sorprendería que estuviera implicado como su padre y su cuñado. Si este es el ejemplo de altura de miras que necesita el país, lo siento, que se pare este tren que me bajo ya. D. Luis le recordaría como al final de la Guerra de la Independencia todo el pueblo clamaba por la llegada de Fernando VII, al que apodaban "El Deseado", como el gran salvador de la patria, que iba a llevarles al paraiso del gobierno en la tierra, incluso en su entrada en Madrid el populacho quito los caballos de su carreta y se pusieron a tirar ellos. Huelga decir como fue el reinado de este desalmado que se considera el peor rey que hemos tenido nunca. Como echa de menos España no haber tenido un Robespierre hace 200 años, los problemas que nos podría haber ahorrado hoy. Así que salvación nacional basada en una persona que llegaría al trono por derecho de cuna la justa por favor, que ya nos han tomado el pelo suficiente durante la larga y dura historia de España.

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