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Risas de lo que pasa

Siempre he pensado que el ingenio de los españoles es alucinante. De los españoles en general, sin distinciones de región, nacionalidad, nación o como se quiera llamar a las distintas partes de nuestro país. Es un hecho. De la mente de algunos compatriotas espabilados ha nacido el chupa-chups, cosa que han agradecido millones de niños de todo el mundo (y no tan niños, como Cruyff).
13.04.2012
Luis Alberto Merchán

También la fregona, algo bastante más útil que lo anterior y que, de verdad, ha mejorado la calidad de vida de quién se dedica a limpiar o bien profesionalmente o bien sólo por la necesidad de tener la casa limpia. En otros ámbitos tenemos el autogiro de La Cierva, auténtico precursor del helicóptero, el submarino de Isaac Peral o el teleférico de Torres Quevedo. Cerca de nuestra oficina manejamos la grapadora y el sacapuntas, fruto también de la visión de un par de avispados iberos.

En el ámbito más de andar por casa, las horas de ocio y divertimento que nos ha proporcionado el futbolín también las tenemos que agradecer a un español. Igual que el aplacamiento de la sed veraniega a través del botijo, el porrón o la bota. En lo de innovar maneras de matar más y mejor al prójimo, no hemos ido a la zaga, que eso encaja muy bien en el espíritu cainita patrio: ahí tenemos el arcabuz (antepasado lejano del fusil) o el cóctel Molotov. Este último no es español, sino de los rusos que luchaban contra los nazis en el frente de Finlandia, pero sí su antepasado más directo, fruto de los milicianos españoles de la Guerra Civil.

Pero con lo que más alucino, y sigo haciéndolo hoy en día, es con la capacidad que tenemos para sacar punta y hacer chiste, mofa y befa de cualquier acontecimiento de la vida cotidiana. A modo de ejemplo me voy a referir al desgraciado accidente que ha sufrido estos días el nieto del Rey, Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón (creo que tiene más nombres, pero no me los sé). Como todos los lectores sabrán, el chaval, de casi catorce años, se pegó literalmente un tiro en el pie. La cosa, que entra dentro de lo curioso, desde luego no debería ser motivo de risa, aunque al chaval no le haya pasado nada grave.

Sin embargo a las pocas horas, las redes sociales echaban humo con un sinfín de chistes, fotomontajes y chascarrillos varios. Algunos de mucha gracia, todo hay que decirlo, aunque otros fueran más bien de mal gusto. De la misma manera, aún recuerdo lo que pasó hace un par de años con la famosa foto familiar de Zapatero y Obama en la Casa Blanca, aquella en la que conocimos a las dos vástagas del ex presidente. Si bien en aquella ocasión, la imagen era ya lo suficientemente chocante y estupefaciente, el cacumen de los coñones patrios se puso a funcionar y, en pocas horas, la Red estaba plagada de fotos trucadas con las más desternillantes parodias, del estilo de la que podemos ver más arriba.

En fin, que queda claro que, cuando de reírse de los demás se trata, el españolito medio gasta un ingenio digno de mejor causa. Hace años que no inventamos un autogiro, no, pero de coña andamos bastante bien. Una pena, sobre todo en estos momentos, que es cuando más falta nos haría, Âżverdad?.

ÂżNo estás de acuerdo conmigo? Me parece estupendo, si quieres debatir sobre este u otros asuntos podremos hacerlo en la línea de comentarios de ahí abajo.
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