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Perdón, no volverá a ocurrir

Cuando la pasada semana hacía una reflexión sobre el ingenio que nos gastamos los españoles a la hora de reirnos de los demás, todavía no había acontecido el caso del elefante cazado y la Real persona (y su cadera) por los suelos. La verdad es que hay semanas en las que uno mejor se quedaría en la cama. Estoy seguro que eso es lo que habrá pensado el príncipe de Asturias al que llevan una temporada dándole disgusto tras disgusto: que si te sale un cuñado de moral más bien liviana, que si un sobrino se te queda sin dedo del pie, que si tu padre, y Rey al que aspiras a suceder, se te descogorcia en no sé qué país africano de nombre impronunciable y en unas actividades poco propias para los tiempos que corren€Ś
19.04.2012
Luis Alberto Merchán

En fin sólo espero que las aguas vuelvan a su cauce y cada uno se responsabilice de lo suyo, dando pruebas de una moralidad intachable y de una ejemplaridad acrisolada, que esas son de las pocas cosas que hoy en día va manteniendo la justificación de la monarquía. No quiero con esto ponerme del lado de los que atacan al rey porque huelen la sangre fresca; pero al pan, pan y al vino, vino. Por ello considero que tiene mucho más valor la petición de disculpas que ha escenificado públicamente Su Majestad. Sinceramente, no sé si estará arrepentido de verdad ni si es verdad que no se volverá a repetir, pero lo que está claro es que la Real cara era para enmarcar. Vamos, que creo que en esta ocasión la crítica generalizada por su actitud ha hecho mella en su persona.

Pero pasar de ahí a pedir la venida de la III República española se nos queda un poco grande. No porque ello sea absolutamente inverosímil, que por poder, podría acontecer, sino porque nadie nos garantiza que una forma de Estado republicana trajera más estabilidad institucional que la aportada por la monarquía constitucional de 1978. Y con un ejemplo, todos me entenderán: Si el presidente de la República fuera, pongo por caso, Felipe González o José María Aznar, Âżalguien cree que la mitad del país desafecta no exigiría sistemáticamente su dimisión, cese, lapidación y/o excomunión? En un país cainita por definición y de escasa calidad democrática por la dichosa abducción del voto (el que vota a hunos muere votándolos, el  que vota a los otros va a la tumba con ellos) que el fango del reproche llegue a todas las instituciones es directamente insostenible. Y además, no aprenderíamos de la enseñanza de la historia: las dos repúblicas españolas han terminado en la sangre de sendas guerras civiles.

Príncipe Felipe. Disculpas del ReyNo obstante lo anterior, quizás fuera el momento de ir pensando en que el Príncipe está sobradamente preparado para desempeñar las funciones para las que se ha formado desde su nacimiento. Un joven de su tiempo, que conoce nuestra idiosincrasia, que es consciente de las exigencias y las obligaciones que la institución monárquica conlleva quizás merezca la oportunidad de encontrarse con su destino para el bien de todos. Creo que España lo merece. Y además, es del Atleti, !qué narices!.

PD: No sé qué habremos hecho mal en otras vidas para todo salga tan mal a España. Si consentimos que una €œpatotera€ nos tome el pelo miserablemente sin que tengamos nada que decir al respecto nos tendremos ganado todas las humillaciones que tengan que venir. He dicho

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ÂżNo estás de acuerdo conmigo? Me parece estupendo, si quieres debatir sobre este u otros asuntos podremos hacerlo en la línea de comentarios de ahí abajo.

Si prefieres hacerlo en privado: blogdemerchan@gmail.com

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