Atrezzo original

El Baúl del atrezzo

Antonio Sánchez

El incierto futuro del cine español

 
El sector del cine en España vive un momento de incertidumbre que se refleja en la falta de espectadores en las salas de cine, en el cada vez mayor número de profesionales del sector que están pasando a engrosar las listas del paro, y, sobre todo, en la falta de un nuevo modelo de financiación que sustituya al hasta ahora existente vistas las pretensiones del nuevo Gobierno.

Hace tan sólo una semana, a fecha del pasado viernes 20 de abril, conocíamos datos acerca del medio que muestran que la industria cinematográfica ha sufrido un descenso de un 47,6% con respecto a la misma fecha del año anterior -33 frente a 63- y también en cuanto al número de películas producidas en el mismo periodo que han pasado de las 55 del año 2011 a las 35 de este año (un 36,3% menos). En cuanto a cifras sobre la asistencia a las salas de cine, la taquilla global ha caído un 16% con respecto al año anterior, con 180,98 millones de euros recaudados frente a los 214 millones de euros de 2011. Ese 16% de caída global se dispara a un 42% si nos referimos en concreto a las películas españolas. De los 43,5 millones de euros recaudados desde el 1 de enero hasta el 20 de abril de 2011 se ha pasado en el mismo periodo de este año a 23,5 millones. La cuota de mercado está en estos momentos en un 13%.

La crisis de la sociedad en general también se nota, porque a falta de dinero en el bolsillo, bueno es ahorrar en caprichos como el ocio. Se suman entonces dos factores: el nuevo horizonte de financiación y la lucha por atraer al espectador. ¿Pero es sólo problema de la crisis global y el nuevo modelo o es que la industria cinematográfica española está desfasada y debe regenerarse? Mi respuesta es sí.

El primer cambio debe hacerse en la mente del espectador, lo que implica también un cambio en la mente de los creadores. La gente siempre ha sido muy crítica con el producto nacional, aunque muchas veces de forma injusta –sobre todo en los últimos tiempos-, porque se han defenestrado productos de gran calidad sólo por estúpidos estereotipos y sin ni siquiera verlos. El caso es que el cine español cuenta con un buen número de directores con vitola de estrellas estancados en el pasado, que acaparan todas las subvenciones habidas y por haber, y en muchas ocasiones con productos de clase baja o muy baja. Y mientras, los jóvenes creadores, con ideas renovadas muy atractivas para el espectador, se encuentran con un muro infranqueable. Los buenos y los que se pueden financiar por su cuenta acaban yéndose al extranjero, donde muchos están triunfando -incluso en Hollywood, y sino mirad cómo se lo ha montado Rodrigo Cortés, por ejemplo- y a los que, por supuesto, en España no valoramos como deberíamos.

Falta un cambio generacional, un cambio en las ideas y los guiones que lleguen a la gente y les lleguen a apasionar. Ya desde hace algunos años se están haciendo productos cinematográficos de gran calidad, pero falta ese último paso para que el espectador se siente a verlo, e incluso llegue a ello, y sepa disfrutarlo como se merece.

El segundo cambio, es sin duda el famoso modelo. Los productores y el resto de los creadores cinematográficos deben cambiar el chip. El grifo de las subvenciones está a punto de cerrarse y llega la hora de plantearse nuevas formas de financiación. En esto, como en todo, los jóvenes ya van un paso por delante y muchos de ellos están sacando adelante trabajos financiados de forma privada o con fórmulas tan curiosas como el crowfunding, o lo que es lo mismo, el mecenazgo ciudadano que buscan a través de Internet, como está haciendo, por ejemplo, el director abulense David Galán para su próximo corto, ‘La apuesta de Pascal’.

Los recortes del Gobierno para este año 2012 son la antesala de lo que llegará en 2013, que será la financiación privada del cine a través de incentivos fiscales gubernamentales que podrían llegar hasta el 40%. Eso sí, ahora la cosa estará más complicada y los productores tendrán que trabajar más si quieren sacar adelante las películas. Se acabaron las obras de arte echas por amor al arte. Estos cambios supondrán la búsqueda de productos de calidad y eficientes económicamente. Probablemente se reduzca la producción, lo que conllevará a un encogimiento del mercado laboral cinematográfico o quizás no, por la fuerte apuesta de la empresa privada, aunque la actual crisis me haga pensar más en lo primero.

De momento para pasar el trago de este año, el Gobierno ha inyectado algo de oxígeno con una línea de crédito para salvar los rodajes ya en marcha o con fecha de inicio, con plan de rodaje y plan de viabilidad económica cerrados. El próximo año ya no habrá marcha atrás.

Las cosas cambian, la cultura se transforma en industria y es hora de ver cómo reacciona el sector cinematográfico. ¿Quién sobrevivirá a este nuevo modelo? ¿Se transformará el cine español a un estilo diferente de cine? ¿Se creará una verdadera industria cinematográfica en España? ¿Sobrevivirán los jóvenes creadores o se alzarán como abanderados del nuevo modelo? Muchas preguntas, ninguna respuesta. Un futuro incierto…

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