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El base atómico

Saúl Asensio

Recuerdos de una Copa

A las puertas de una nueva edición de la Copa del Rey de baloncesto, merece la pena recordar en estos tiempos inciertos para el CB Valladolid, que nuestro equipo fue un clásico en esta atractiva competición durante los 80 y primeros 90, aunque prácticamente en las últimas dos décadas sólo ha podido participar en una fase final.

 

 

Dejaremos para más adelante lo de repasar la historia y ahora me centraré en la participación más reciente. Una edición especial para mí, celebrada en Madrid del 10 al 13 de febrero de 2011, ya que fue la única que pude disfrutar en primera persona en mis quince años de profesional en la entidad, y que también sufrí, superado por los agotadores deberes institucionales y mediáticos que estaban bastante por encima de lo común en el día a día.

 

El Blancos de Rueda Valladolid había cerrado su presencia en la LXXV Copa del Rey después de concretar una sensacional primera vuelta. La clasificación virtual fue en la pista del Fuenlabrada y una jornada más tarde se consiguió ser cabeza de serie ante el Baskonia en un partido épico (78-64). Exitazo sin precedentes y alegría desbordada en el entorno.

 

A partir de ahí empezaba un frenesí de actos, homenajes y compromisos en los que se evidenció la modestia y falta de recursos humanos del club para atender tantas solicitudes. Lo intentamos, pero lamentablemente no pudimos estar en todos los sitios.

 

El sorteo de emparejamientos del 17 de enero lo seguimos en directo por televisión conscientes de la gran expectación que se generó a nivel local, aunque a Madrid se envió una avanzadilla de postín. La mano inocente deparó que el Blancos de Rueda se midiera al sexto clasificado, Power Electronics Valencia. Mal rival sin duda, plagado de jugadores de primer nivel, y con un entrenador top europeo, Svetislav Pesic. Posiblemente los otros cruces ante Gran Canaria, Joventut o Bilbao habrían sido un pelín más asequibles ya que se adaptaban mejor a las características del juego morado. Quién sabe lo que habría pasado.

 

De entrevista en entrevista y de acto en acto casi un mes después, por expreso deseo de Porfi Fisac y también obvias necesidades de club y recomendación de la ACB, tuve la gran suerte de acompañar al equipo a Madrid y disfrutar in situ de la grandeza y particularidades de una fase final de Copa, cita donde también estuvo representada la cantera ya que la generación del 97, entones de categoría infantil dirigida por Dani Manso, tuvo el premio de disputar la emocionante Mini Copa.

 

Partimos el miércoles 9 por la tarde, día anterior a jugar frente a Valencia. El bus nos dejó directamente en el entrenamiento concertado por la ACB en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid. Al llegar mi objetivo era controlarlo todo por lo que iba mirando a todas partes un poco desorientado maleta al hombro. Nada más entrar primer susto. Un extenso y decorado photocall donde esperaban medios sobre todo nacionales al entrenador y varios jugadores, que tenían que atenderles cumpliendo el protocolo ACB. Ahí empezamos a vivir la dimensión de ser parte de este evento único.

 

Fiel a su estilo, Fisac había realizado un perfecto trabajo de mentalización hacia sus jugadores, tratando de alejarlos de los focos. También en el asunto de la atención a medios sabiendo que no nos podríamos saltar las normas ACB y que había que satisfacer la demanda, incluido al departamento de comunicación de la propia liga, que hizo un trabajo sin descanso.

 

El entrenamiento fue tranquilo, repaso a sistemas y toma de contacto con la pista. Lo bueno vino después al llegar al hotel. El Westin Palace era una gran central de operaciones con un frenético movimiento. Un hotel antiguo pero muy elegante en la zona centro de Madrid, donde maniobraban agentes de jugadores, periodistas, celebrities, históricos y por supuesto jugadores y miembros de los diversos staff de los participantes.

 

Antes de que pudiera siquiera recoger la llave de mi habitación ya tenía que estar pendiente de lo que pasaba a mi alrededor porque me comían la merienda. Un crack como Quique Peinado entonces en Marca TV, quiso colocarle una micro cámara a Nacho Martín para filmar la intrahistoria de un equipo en la Copa. Otro clásico como Cesar Nanclares recorría los entresijos del evento grabando todo. Pilar Casado de Cope, me solicitó llevar a un par de jugadores al programa nocturno de la cadena en caso de victoria ante Valencia. Y la cosa seguía y seguía.

 

En medio de aquel bendito caos, los ojos de Porfi clavados en mí y su insistencia para que dejaran a los jugadores tranquilos. Así que entre agobiado y responsabilizado traté de cumplir los deseos al pie de la letra... pero llegó la cena.  

 

En el restaurante del hotel saludamos a representantes del resto de equipos, recuerdo que estaba nuestro rival Valencia, así como el Real Madrid, ya cenando. Nos sentimos demasiado nuevos y tensos entre aquel ambiente. El rictus de la expedición era serio cuando apareció a un intenso ritmo Copa TVE, que buscaba recursos de los equipos cenando para su seguimiento del evento y… ¿en quién se fijaron más? Pues en el más pipiolo, el CB Valladolid, para incomodidad de todos y quizás en especial de Fisac, que no quería ver tanta parafernalia cerca. Ante este panorama lidié como pude porque mi coach empezaba a calentarse. Traté de echar mano izquierda acortando los plazos de grabación para agilizar la marcha de las cámaras sin impedir que hicieran su trabajo y no soliviantar a la ACB.

 

Pudimos descansar al fin y a la mañana siguiente nos comunicaron que casi 1.000 seguidores se iban a desplazar. Excelente forma de motivación. Recibimos a los medios vallisoletanos y después apreciamos el cariño de la gente a la salida del hotel. Una vez en el Palacio y para ser el encuentro inaugural (19.00) el ambiente era fantástico. Deseé suerte al coach y marché para ocupar mi lugar en la tribuna de prensa.

 

Había llegado la hora de la verdad. Mucha expectación pero con un desenlace decepcionante. El choque pareció venirle grande al equipo. Y es que el Blancos de Rueda sólo resistió un cuarto, atenazado en la cancha partir del segundo acto parecía superado por el momento. Débiles en el juego interior con un Slaughter perdido y Barnes impreciso, sólo hubo destellos desde el perímetro de los argentinos García y Van Lacke. No se vio esa plantilla cohesionada que había crecido junta y maravillado en la primera vuelta de la ACB. Los focos resultaron demasiado incómodos y los jugadores parecían querer que pasara pronto su protagonismo. Así que el Valencia Basket no hizo concesiones y se aprovechó de todo ello. Su agresiva defensa y la actuación de Claver, Javtokas o De Colo dio al traste con las opciones del Blancos de Rueda. 23 abajo, 60-83, y la sensación de haber pagado la novatada con un correctivo severo. Aún así emocionante ovación al equipo al abandonar la pista de una afición volcada, que cantó el campeones campeones en el partido pese a ir perdiendo por 20.

 

Ya en el vestuario y después del bajonazo por no haber cumplido las expectativas, el CB Valladolid recibió una visita reconfortante. El alcalde Javier León De la Riva acompañado por el ex presidente Manuel Sánchez y el máximo mandatario José Luis Mayordomo, agradeció el esfuerzo de los chavales que lucían caras muy largas. Buen gesto.

 

A pesar de la derrota también hubo moraleja. Y es que el equipo, como bien transmitió el técnico Porfirio Fisac, volvió a colocar el nombre de Valladolid en el mapa y le dio al patrocinador, Denominación de Origen Rueda, un suculento retorno. El objetivo de difusión se había cumplido con creces pero este torneo del KO no da lugar a reválidas y por ello el discreto paso del cuadro morado dejó un regusto amargo.

 

Cuatro años han pasado ya desde que el CB Valladolid se codeara con los mejores y la realidad actual con la que se encuentra el club es muy distinta y poco edificante. Las meritorias victorias en Adecco Oro, como la última en Palma de Mallorca, no sirven para arreglar la comprometida situación financiera. Sin noticias de Plaza Mayor, seguimos esperando.

 

Mientras, pude degustar este pasado domingo la buena salud del baloncesto base en el Torneo de Carnavales del colegio San Agustín. Que a nadie se le olvide que esos chicos y chicas necesitan el espejo de unos ídolos profesionales en los que mirarse. Por eso urgen las decisiones y las soluciones porque para seguir adelante o volver a empezar ya vamos tarde.

 

 

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