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El base atómico

Saúl Asensio

Pucela tuvo a los héroes de la LNB

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Tres ex ACB alcanzaron la gloria la pasada semana consiguiendo un importante título. Fue en Argentina, una competitiva e igualada liga donde los sueños de muchos equipos pueden hacerse realidad. A dos de esos héroes los disfrutamos en Valladolid. Entrados de largo en la treintena, siguen siendo líderes y determinantes en su equipo. No se escondieron, cogieron las riendas y auparon a Quimsa hasta alcanzar la gloria. Ya veréis como no necesitan presentación.

Llevaba un tiempo siguiendo atentamente el desenlace de la liga argentina, una competición atípica con un sistema inicial peculiar en dos conferencias, similar al de la ACB de los primeros años 90, y de un buen nivel pero complicado de clasificar, ya que estaría en un término medio entre la Adecco Oro y la Liga Endesa, con equipos salpicados de jugadores con calidad suficiente para estar en ACB o ser importantes en Oro y que completan sus 12 fichas con efectivos más justitos. 

 

En un emocionante play off final al mejor de 7, Quimsa, el conjunto de dos de mis protagonistas de hoy se hizo con el trofeo derrotando a Gimnasia Indalo a domicilio en el sexto (4-2 en total). Entre ambos finalistas sumaban tres jugadores que fueron importantes en el CB Valladolid, Diego García y Robert Battle en los de Santiago del Estero y Sam Clancy por los de Comodoro Rivadavia.

 

El mejor artillero de Quimsa esta campaña, cerca de los 15 tantos por choque, Diego García, atravesó el Atlántico de vuelta a casa en verano de 2012. Fiel a su estilo y recién cumplidos los 36, este genuino escolta de fina estampa, estatura de base y piernas de alambre, continúa intratable a la carrera. De él Eduardo Pascual, actual director deportivo del Estudiantes y que lo fuera del CBV, me confesó que lo fichó para Autocid Burgos “porque cuando le vi jugar tenía algo distinto a los demás”. No me habló de su talento, visión de juego o anotación compulsiva, aunque condensara estas virtudes, si no de que era un jugador diferente. Y Pascual acertó de pleno. Esa originalidad le permitió cuajar en Oro y posteriormente, ya con el pasaporte italiano, en ACB con el entonces Blancos de Rueda, disputando la Copa del Rey 2011 a las órdenes de Fisac.

 

Desde mi óptica, cuando le vi por primera vez en LEB Oro me di cuenta de que García hacía honor a su apelativo de “correcaminos”. Lo que yo aprecié en él, que supongo que sería algo parecido a lo que pudo ver Pascual, fue que era el jugador con más velocidad punta de los que he visto en una cancha de baloncesto con excepciones en el universo Euroliga-NCAA-NBA. Capaz de robar y manejar el balón, driblar, correr el campo y anotar con la rapidez del rayo. Extraordinario a mis ojos aunque mejorable en defensa, pocos hay como él.

 

Con Stanic y Van Lacke hizo una terna exterior sensacional. Guerreros argentinos de sangre ganadora. Era el más tímido y callado de los tres pero se abría en la corta distancia y siempre te facilitaba el trabajo fuera de la cancha a la par que suponía un peligro para los rivales dentro de ella.

 

En su temporada de debut ACB, jornada 16, valoró 47 en Murcia y se fue a 38 puntos anotados. Fantástica exhibición individual, de lo mejor que he visto sobre una pista de baloncesto y hoy en día al alcance de casi nadie. Esa actuación le valió tener su huequito en la historia del CBV que presiden los gigantes que todos conocemos; Sabonis, Davis, Oscar, Myers, Lalo, Puente, Williams, etc.

 

Tras su tercer año en Pisuerga decidió retornar a Argentina, aunque habría querido hacerlo antes, donde le sedujeron y esperaron con una buena oferta, cansado de los conocidos retrasos en el cobro que se estilaban aquí. Aprovechó la mejoría en la situación económica de su país y ha ido cumpliendo años al tiempo que cosechando éxitos. Un espectáculo Diego García y su estilizado perfil de jugador único.

 

De mi querido Robert Battle ya he escrito en este mismo blog (ver mi post “A ritmo de hit the road Jack”). Mister eficacia se mantiene a tono dominando la zona desde sus poco más de 2 metros a los 34 tacos. MVP de las series finales con casi 17 puntos y 10 rebotes de media en los 6 encuentros y martillo pilón a ritmo de Ray Charles y del suculento choripán, sigue siendo determinante en la pintura a base de músculo. Un americano muy poco americano enamorado de Argentina, país donde más ha triunfado como sus números y trayectoria delatan, y que no ha rebajado ni un gramo su aportación tradicional. Por encima de los 12 puntos y 8 rebotes de media y mejor taponador de la competición. Idéntico a lo que hizo aquí en la 2008-09 en aquella durísima LEB Oro, pero con 6 años más. Para quitarse el sombrero Sr. Battle.

 

A estos dos héroes dirigidos por un capaz técnico como Silvio Santander les acompañó un jugador, que lo fuera prometedor y que llegó muy joven a España, pero que decidió después de muchos años por estos lares también volver a su hogar. Se trata de Leo Mainoldi. A medio camino entre el tres y el cuatro aquí destacó sobre todo por ser un excelente triplista. En una época en la que la ACB pescaba mucho y bien en Argentina aprovechando las raíces europeas de muchos talentos, el bueno de Leo llegó a Valencia en edad júnior pero no cuajó en Levante, así que después de hacer un último intento en Vitoria, se recicló en LEB 2 y LEB y se asentó definitivamente en ACB de la mano del Fuenlabrada. Precisamente el Laboral Kutxa lo repescó para su postrera aparición en Liga Endesa antes de que la pasada temporada volviera a su país a lo grande.

 

Pasando ya al equipo de enfrente, el GECR Indalo, los de Comodoro han contado también con antigua representación “hispana”, Diego Guaita y sobre todo el viejo conocido de la afición morada Sam Clancy. Me detendré brevemente en el pívot que llegó a España con 21 años de la mano del Baskonia. Más interior que Mainoldi y como su compatriota, Guaita había madurado pronto y tenía estilo de veterano pero tuvo que pasar la reválida LEB 2 y LEB. En esta última se enfrentó al CBV en las filas del Cáceres en la campaña del título y ascenso de los pucelanos. Más que logros lo que consiguió en España Guaita es hacer buena hucha, antes de volver a Argentina y ser subcampeón este ejercicio.

 

Pero subrayo que liderando al conjunto verde ha estado un tipo peculiar, Sam Clancy. El estadounidense, cuyo padre fue jugador profesional de fútbol americano, llegó a Valladolid para sustituir los 2.11 de Sharone Wright por varios motivos; equipo en cuesta abajo y problemas físicos continuados después de unos meses, que revelaron que el ex NBA no podía aguantar el duro ritmo de trabajo semanal ACB, debido a las secuelas del accidente de tráfico que había sufrido años atrás, lo cual le había apartado definitivamente de la mejor liga del mundo. El exigente Manel Comas no se podía permitir dosificarle y tuvo que echar mano de un Clancy que venía de dominar la CBA.

 

Muy diferente a Wright, de Clancy, un chico educado pero algo huraño e introvertido del que nadie puede discutir su profesionalidad, dos cosas llamaron la atención -de ello pueden dar fe algunos como el bueno de Guille Rejón-, su poca fiabilidad en los tiros libres -no llegaba al 50% de acierto- y sobre todo lo mal que entrenaba.

 

No creo que fuera una cuestión de actitud, simplemente de falta de adaptación, pero seguro que eso le habría costado ser cortado si hubiera llegado a prueba. Como no fue así, vimos a alguien que se transformaba absolutamente cuando jugaba partidos. Bajito para ser un cinco, apenas llega a los 2 metros, pero muy fuerte e intenso, de largos brazos y con gran capacidad de salto, Clancy a los 35 años ha sido una de las sensaciones de la LNB argentina este ejercicio, al punto de mejorar las estadísticas de Battle con 13 puntos y más de 11 rebotes de promedio, líder de la competición albiceleste.

 

Clancy es un jugador de equipo, listo y trabajador, que corre bien el campo y bueno en ambas canastas. Se adaptaba al rol que se le encomendara. Su peculiar mecánica de tiro mejorada con los años, no le hacía un peligro potencial, pero si era muy eficaz cerca del aro donde ha sabido utilizar su cuerpo y ambas manos. Anécdotas dejó pocas que yo recuerde en los poco más de dos meses que anduvo por Valladolid, pero sí destacaría que su conexión con la estrella Carlton Myers fue total.

 

Ha sido una suerte poder redescubrir a estos muchachos varios años después en la distancia e informarme de como han cocinado su éxito. Una satisfacción también haber trabajado junto a ellos, con dos campeones y un subcampeón de la LNB, liga de un país como ya he contado, al que también me llevó mi devenir con el CB Valladolid un 12-S de 2001.

 

Una pena que el destino haga que presumiblemente el CBV vaya a ser historia a expensas de los plazos legales en unas pocas semanas, aunque siempre nos quedarán sus casi 40 años de míticos y en algunos casos, inocuos recuerdos, y a mí personalmente las imborrables 15 campañas que tuve la fortuna de formar parte de él.  

Comentarios

jaarranz 25/07/2015 19:00 #1
Un abrazo saul, hoy más que nunca. Grande como siempre

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