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El base atómico

Saúl Asensio

Profeta en su tierra

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Entre la esperanza y el deseo de que todo acabe bien y despertemos de este mal sueño, insisto en reclamar la vuelta de Lalo García y recordarle todo lo que significa. 

Hacía tiempo que quería dedicarle una entrada de mi blog a Lalo García. Le he dado unas cuantas vueltas porque parece que sólo nos acordamos de los grandes cuando no están. Como en este caso, hay ausencias que son abismos. Pero tengo que aprovechar la senda de este blog ya que para mí Lalo trasciende la figura de ídolo y es una persona muy querida con el que compartí mucho dentro del ámbito de mi deporte favorito.

 

Entre la tristeza y preocupación desde aquel viernes que me enteré de su desaparición no olvido lo que es Lalo. Corroboro las palabras de Porfi Fisac hace unos días, se trata del jugador más emblemático de la historia del club y eso es mucho decir ya que por Huerta del Rey y Pisuerga han pasado auténticos extraterrestres.

 

El capi lleva dos semanas oficialmente desaparecido y pocas pistas hay sobre su paradero. Mi único deseo es que esté bien. El sabrá cuando debe volver, pero nos angustia su ausencia. Que no olvide que aunque no todo el tiempo le hayamos hecho sentirlo, se le quiere.

 

Es una pena que los infortunios le hayan llevado a convertirse en un gigante frágil y dependientemente de las cambiantes circunstancias emocionales. Ahora que no se dónde está me sigo preguntando qué pasará en estos momentos por la cabeza de alguien tan castigado. Por si podemos serle de ayuda.

 

Es una espléndida excepción de algo muy difícil de conseguir. Alguien de Valladolid que ha triunfado como jugador entre los suyos. Un profeta en su tierra en perfecta simbiosis con su club. Debe pesar mucho su mochila de sinsabores pero no puede olvidarse de quién es y su importante legado para el basket. Le necesitamos.

 

Sin poder abstraerme ni un segundo de mi pasión por la historia, hace poco recordaba a Lalo por enésima vez en su mejor momento. Lejos de los problemas que le atosigaron años después de su retirada. Y le veía en la pista de juego de Pisuerga espléndido y ganador. Allí donde mejor reflejaba la raza que siempre le caracterizó. Su sentimiento por unos colores, su trabajo y su garra. Fue el partido de vuelta de semis de Korac contra Il Messaggero.

 

Antes y después de esa epopeya que se ha glorificado por encima de muchos triunfos, que ningún buen seguidor del CBV olvidará y se ha transmitido a las siguientes generaciones, Lalo estuvo en mil batallas deportivas y ganara o perdiera siempre se levantaba y tiraba del equipo y de su gente. Buen momento para recordárselo.

 

Me sentí muy afortunado cuando le conocí personalmente. Era un auténtico jefe en el vestuario. Había debutado en 1988 con 17 años de la mano de un clásico como Pepe Laso, padre del ex jugador y actual técnico del Real Madrid Pablo Laso. Ese respeto de todo el mundo, sus galones en el club y su intensidad en la cancha, se tornaba en cariño cuando me trataba. Fantástico haciendo grupo.

 

Fui testigo de su retirada en un día para los anales. Yo estuve en su último partido profesional un 24 de mayo de 2001 ante el FCB. La última ocasión que el CBV ha disputado un play off por el título. Pudo despedirse a lo grande en el tercer choque de la serie, ovacionado y entregado a su público. A todos se nos puso un nudo en la garganta. Estábamos viviendo un momento mítico. Despedíamos a un tipo muy grande que se había entregado por y para su club.

 

La leyenda del colegio Lourdes había puesto punto final a su carrera en la élite y ascendía al Olimpo pucelano. El hombre de los récords en la ACB con la camiseta morada, aquel que superó los 500 partidos entre liga, Copa, amistosos y Korac, que seguro alcanzó los 10.000 minutos y anotó 3.000 puntos, comenzaba una nueva etapa.

 

Tras su retirada seguimos en contacto por su labor en la directiva. Al margen de la entidad asumió la cartera de clientes de Fórum Filatélico que dejó su padre y se afianzó en un puesto relevante en la estructura morada como presidente de la Fundación Baloncesto Valladolid a partir de junio de 2001. Vinculado a la formación y la representación en actos sociales, estuvo junto a las promesas y los más desfavorecidos. De ahí dio el salto a Unicef.

 

En 2004 llegó con justicia el emotivo acto de la retirada de su camiseta. Allí estuve yo también. El dorsal 5 era honrado un 20 de marzo, tal día como mañana, entonces Lalo celebraba su 33 cumpleaños, en Pisuerga ganando al Barça. Su hijo Álvaro como testigo de excepción, el resto de la familia desde la grada, ex compañeros y amigos, directivos, entrenadores, miembros de la peña que llevaba su nombre y afición. Nadie quiso perderse como la camiseta de un jugador del CB Valladolid se elevaba a lo más alto de Pisuerga por primera vez en la historia. Lalo estaba exultante.

 

Pero sólo un par de años después, en mayo de 2006, todo cambió. El patrocinador Fórum Filatélico fue intervenido judicialmente y la vida de Lalo sufrió un colapso al perder los ahorros y el puesto de trabajo de una tacada. Sin embargo, el capitán, aunque muy tocado por el terrible varapalo, tiró de agallas y se incorporó al CBV para la dirección deportiva.

 

El respeto que le profesaba el vestuario se hizo notar desde el principio. Era una ventaja desde su nuevo puesto tener el respeto de los jugadores, algunos muy curtidos que habían sido compañeros suyos. Lalo se mostró firme para tomar decisiones, pero siempre dispuesto a enseñar y muy receptivo a escuchar opiniones. Eso me favoreció, porque pude aprender mucho sobre esa parcela y cómo desenvolverme con los agentes ayudando al club con mi conocimiento del mercado.

 

Lloramos juntos el fatídico día del descenso en Murcia. Para Lalo era la segunda vez y ante el mismo equipo -salvando lo diferente entre una y otra situación-, así que el golpe fue duro. Tanto que en el viaje de vuelta junto al presidente Javier Herrero y Virgilio Cifuentes, mi colega de marketing, Lalo estaba tan deshecho que nos preocupamos mucho ya que lo somatizó con diversos problemas de salud. Pero una vez más volvió a levantarse.

 

Con el descenso y la temporada LEB en marcha acabó dando un paso al costado y desde entonces le vi regresar al club varias veces limitado por sus dificultades personales y de salud, pero siempre ayudando y agradecido por contar con él. Antes de marcharme, Lalo volvió nuevamente. El ambiente estaba muy cargado porque la situación era pésima en lo económico. Pero con su buen humor, las batallitas y su talento como imitador siempre nos sacaba una carcajada y hacía muy llevadero el día a día.

 

La última vez que estuve con él fue en las oficinas del club hace unos meses y me gustó especialmente este encuentro. Me contó que le había hecho mucha ilusión la llamada del nuevo presi Sunil Bhardwaj. Me tranquilizó verle bien y quizás por eso hace unos días me pilló con el pie cambiado que de repente marchara.

 

Entre la esperanza y el deseo de que todo acabe bien y despertemos de este mal sueño, insisto en reclamar su vuelta y recordarle todo lo que significa. Quiero que Lalo sepa que todos, pero especialmente los que hemos podido conocerle y compartir momentos mágicos con él, le echamos en falta. Tiene un papel fundamental primero con su familia y después siguiendo su camino como referente histórico del baloncesto. Mucho ánimo y esperanza para sus allegados. 

Comentarios

Laloesdellourdes 19/03/2015 20:50 #1
#Valladolidconlalo por favor vuelve ya, Álvaro y yo te echamos mucho de menos

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