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El base atómico

Saúl Asensio

Moscú 1980: La visita de Misha

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Seguimos inmersos en plena Olimpiada, así que aprovecho para rememorar con vosotrosotra ediciónde los juegosmuy politizada y marcada por la polémica como la de Berlín 1936, a la que dediqué mi capítulo anterior. Se trata de Moscú 1980 y aunque no fue ni la primera ni la última edición en sufrir un boicot, éste si fue el más global y llamativo.

 

La XXII edición de los Juegos Olímpicos tiene un componente más personal para mí, ya que son los primeros que me vienen a la memoria aunque aún era un niño que no había empezado la EGB. Apenas recuerdo nadade lo deportivo pero si que guardo con cariño alguna vivencia,como la curiosa visita que me hizo Misha, el simpático y popular oso que fue exportado hábilmente por la URSS como mascota del evento.

 

Su llegada vino de la manode dos chicas que llamaron al timbre para regalarnos la guía de aquellos juegos donde Misha ocupaba lugar destacado en la portada. Nunca supe el objetivo de las amables visitantes, aunque sospecho que no faltaba un propósito ideológico-pedagógico ante el clima adverso de celebrar una Olimpiada en suelo comunista por primera vez. Hoy, 36 años después, sigo recordando con cariño aquella inesperada presencia. La pena es que no conservo aquellos incunables.

 

Con el paso de los años fui cobrando conciencia de lo atípico y fascinante históricamente que fue aquella Olimpiada marcada por el boicot,debido a la invasión soviética de Afganistán a finales de diciembre de 1979. Al parecer, la entrada de las tropas del Kremlin se produjo a petición del inestable gobierno del país asiático,que controlaba sólo las grandes ciudades y que tenía a la población rural islamista en armas. A esta intervención se opuso Estados Unidos y todo su bloque.

 

Bajo la amenaza del presidente Jimmy Carter de retirar a los atletas si los soviéticos no enviaban sus tanques a casa, la sombra del temido boicot pronto se alargó.“El COI debería cambiar de sede o sería una aprobación a la política exterior de la URSS”, sostuvo Carter, pero el Comité OIímpico Internacional no cedió a las presiones. Este enésimo pique entre las dos superpotencias se escenificó pronto en los juegos de invierno de Lake Placid (EE.UU) a comienzos de 1980, con el punto álgido en la final de hockey hielo entre los universitarios americanos y el combinado soviético, que acabó con la hegemonía que desde 1956 prolongaban estos últimos. Para entonces Carter ya había decidido que sus deportistas no acudirían a Moscú salvo cambio de actitud sobre Afganistán.

 

Dando un salto en el tiempo, supimos que las consecuencias de ese boicot tuvieron su segundo capítulo cuatro años más tarde. Los soviéticos ni perdonaron ni olvidaron y no estuvieron en Los Ángeles. Incluso organizaron un evento paralelo, como sucedió en el 36 con Barcelona. Se le denominó Juegos de la Amistad y tuvola sede en varios estados satélite. Contando con un puñado de atletas occidentales se elevaron hasta 49 las delegaciones representadas, como en el Berlín nazi.

 

A pesar de que en 1984 cuantitativamente el boicot fue bastante menor, sólo 14 países por los mas de 60 que le habían secundado en Moscú,a nivel cualitativo las ausencias fueron igual de nefastas para ambos acontecimientos. Por ejemplo en Montreal 76, casi el 60% de las medallas las consiguieron países que no fueron a Los Ángeles. En la Unión Soviética no estuvieron americanos, alemanes federales, chinos, japoneses, canadienses, argentinos, israelíes y un montón de estados africanos, centro y sudamericanos y asiáticos. Por su parte, a tierras californianas no acudieron la URSS y la RDA además de cubanos, checos, búlgaros, polacos o etíopes cuyas aspiracionesen varias disciplinas como atletismo y natación era máxima. De hecho se batieron más del cuádruple de récords del mundo en los posteriores Juegos de la Amistad que en Los Ángeles.

 

Pero volviendo a Moscú 80 y como en el Berlín de entreguerras,estos juegos significaron para la URSS un acontecimiento de interés nacional. Se trataba de lavar todo lo posible la imagen del régimen en occidente, por lo que ingentes recursos se movilizaron con el objetivo de que las delegaciones estuvieran lo más cómodas posible. El gobierno de Leónidas Brezhnev acondicionó una funcional y austera villa olímpica bajo el estilo arquitectónico socialista, se amplió el aeropuerto con otra terminal, se modernizó la ciudad con nuevas infraestructuras y zonas verdes y se restauraron monumentos.

 

El Estadio Lenin llenó sus 103.000 butacas para una monumental ceremonia inaugural de bella estética y gran colorido que tuvo lugar el 19 de julio. Una espectacular escenificación patriótica calculada al milímetro y nada dada a la improvisación. Hubo hasta cosmonautas en el vídeo-marcador y mi querido Misha, que estrenó el concepto de mascota olímpica, tuvo protagonismo estelar. Bajo los coros del teatro Bolshoi, el baloncestista Sergei Belov fue el encargado de transportar la antorcha. Incluso en la solemnidad del momento, hubo un pequeño grupo de americanos que desafió a Carter desplegando en la tribuna del estadio una bandera americana pasándose por el lomo la prohibición de su presidente. A nivel deportivo, se dieron cita en Moscú más de 5.000 atletas de 80 delegaciones -eran 81 pero Liberia se retiró tras desfilar-, algunas de las cuales, entre ellas España, intervinieron bajo bandera olímpica y sin himno. Fue la cifra más baja de participantes desde Melbourne 56.

 

A pesar de las ausencias fue una Olimpiada en la que se batieron gran cantidad de marcas mundiales, el triple que en Los Ángeles cuatro años después. El medallero estuvo dominado incontestablemente por la URSS y la RDA, las únicas en sobrepasar las 100 preseas. Mucho se sigue especulando sobre si ambas potencias practicaron el dopaje de estado, pero lo cierto es que su dominio en aquella época era totalen algunas disciplinas y creo que también lo habría sido,aunquelógicamente menor, con presencia estadounidense, como ya se demostró en Montreal 76 y Seúl 88. España por su lado, logró los mejores resultados hasta la fecha, 6 medallas.

 

A nivel individual, los soviéticos aprovecharon sus juegos. Como ejemplo, en gimnasia el gran Aleksander Dityatin ganó 8 medallas y Yelena Davydovacon cierta parcialidad de los jueces sometió a la invencible Nadia Comaneci. En natación Vladimir Salnikov fue el primer hombre en bajar de los 15 minutos en 1.500 metros y se llevó 3 oros y en atletismo Kondratieva puso el picante al imponerse en la final de 100 metros femeninos por sóloun pecho de diferencia a la alemana del este Göhr-Oelsner.

 

Pero no quiero acabar este recorrido por Moscú 1980 sin detenerme en el baloncesto. En mi deporte favorito se notó el boicot ya que si bien a nivel europeo estaban los mejores; la URSS y Yugoslavia, además de Italia, Checoslovaquia y España, que habían logrado plaza en el Preolímpico, no pasó lo mismo en el lado americano ya que junto al vigente campeón Estados Unidos no acudieron desde el Torneo de las Américas el 1º Puerto Rico, el 2º Canadá y el 3º Argentina así que se repescó al 4º Brasil y el 5º México cedió su puesto al 6º Cuba. Pero en Asia fue todavía más rocambolesco. China el campeón, secundó el boicot, el 2º Japón también, el 3º Corea del Sur tres cuartos de lo mismo y el 4º Filipinas igual, por lo que el quinto, India, confirmó billete aún a costa de hacer un papel poco acorde. A la primera si llegaron el ganador del Afrobasket, Senegal, y el representante de Oceanía, Australia. Para cerrar las 12 plazas se recurrió a Suecia y Polonia, 7º y 8º de la clasificación europea, ya que Francia, Israel y la RFA que iban antes que ellos se echaron a un lado.

 

Estados Unidos tenía todas las papeletas parael oro, con permiso de Yugoslavia,por su selección de estrellas universitarias encabezada porIsiah Thomas ycon Sam Bowie, Mark Aguirre, Buck Williams, Michael Brooks, Al Wood o Alton Lister en el equipo. Otro que se ganó el puesto para aquella cita, el conocido Rolando Blackman, de origen panameño y que después desarrollaría una longeva carrera NBA, mostraría públicamente su decepción por no poder disputar la Olimpiada debido a la mezcla entre política y deporte que dejó a sus ilusionados compañeros sin una oportunidad única en sus vidas.

 

Era el momento del Team USA porque además de su talento técnico y físico, los soviéticos fallaron en basket y otros deportes de equipo. A pesar de partir como favoritos, puesto que eran los vigentes campeones de Europa, la URSS tuvo que contentarse con un bronce ante España, 117-94. Mientras los plavi conquistaron el oro e Italia, que venció de forma imprevista a los anfitriones en la fase semifinal, la plata.

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