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El base atómico

Saúl Asensio

El factor sexto hombre

El destino nos brinda este fin de semana la oportunidad de participar activamente una vez más del éxito de nuestro equipo jugando el papel de ese siempre clave sexto hombre. Pisuerga ofrece una sesión doble de MyWigo CB Valladolid. 

Ese que en la pista nunca defrauda y cuenta sus últimas apariciones por gestas. En el horizonte la final Adecco Oro. Un thriller de acción en dos partes con el premio de estar en la pelea definitiva por un puesto en la Liga Endesa. ¿Os lo vais a perder?

 

Que la temporada está resultando histórica en lo deportivo ya lo sabemos. Ahora ya no es tan complicado hacer una abstracción sobre la situación delicada que atraviesa el club y volcar las emociones sobre la cancha. Pues hagámoslo. Ayudemos a alargar el mito e impliquémonos en este espectáculo que nadie queremos que acabe. Encarnemos nuestro papel como sexto hombre.

 

La importancia del rol de la afición en el mundo del deporte ha sido siempre decisiva. Eso lo sabemos todos y es casi una obviedad. Pero lo que demando es seguir esa tradición de manera activa. Creo que ya es momento de que Valladolid demuestre nuevamente que lleva el basket en la sangre. Los 2.000 seguidores, siendo generoso, que han acompañado de media al equipo esta campaña no reflejan la devoción por nuestro deporte que siempre ha exhibido Pucela, reflejado en los innumerables llenos primero en la Feria de Muestras, después en Huerta del Rey y desde hace casi 30 años en el propio Polideportivo Pisuerga.

 

Dejando a un lado el desencanto heredado tenemos la oportunidad de ver algo grande. Ya nos hemos identificado con una plantilla que es coraje, carácter y que trabaja los cuarenta minutos en la pista. Les falta ese plus que otorga sentirse arropado masivamente por tu gente y que les haga sentir que importa lo que han hecho hasta ahora.

 

Los jugadores ya se lo han ganado, han apelado jornada a jornada a la épica. Echando a un lado las dificultades de fuera saltan cada semana a la arena dejándose la piel. Ser testigo de algo así te hace reconciliarte con muchas cosas y ayuda a relativizar decepciones y problemas cotidianos. Están sirviendo de enseñanza y superación de adversidades. Ejemplo para el día a día.

 

El que va a Pisuerga siempre repite, será por algo. Ya no hay excusas, no existen las indecisiones, todo aquel buen fan del baloncesto que no tenga un motivo de peso para ausentarse tiene que acudir al pabellón. Sumarse a ese puñado de afortunados que han sido fieles y seguido desde octubre la evolución de un equipo que enamora y merece con creces el reconocimiento de todos.

 

Ahora que el MyWigo CBV ha recuperado el factor cancha en estas emocionantes semifinales por el ascenso a la Adecco Oro, pongamos nuestro granito de arena y hagámoslo determinante. Debemos ayudar a explotar esa ventaja de campo. Son dos oportunidades sin lugar al fallo y se habrá concretado el pase histórico del CBV a la final por el ascenso. Dos momentos para disfrutar, olvidando mínimo durante 80 minutos los apuros que todos pasamos.  

 

El que no haya tenido la ocasión de ver el final del segundo partido en Lugo que no se lo pierda. Un desenlace sólo al alcance de un grande, de una escuadra que cree en sí misma y su entrenador y nunca se da por vencida, destilando amor propio con mayúsculas para levantar un encuentro que estaba perdido.

 

Que el rival sea el mítico Breogán pone el aderezo de ver frente a frente a los dos clubes con más historia de la categoría. En lo deportivo, los lucenses son el conjunto de más calidad de los que queda en competición. Están poniendo toda la carne en el asador puesto que se ven capaces de cumplir con los requisitos de un ascenso a la ACB. Por eso tienen la necesidad de ganar ya que están ante su gran oportunidad. Eso les convierte en el oponente que más difícil va a poner las cosas a los gladiadores de Fisac. La afición gallega ha demostrado estar a su lado, seamos un calco y tomemos ejemplo.

 

El club morado ha puesto fórmulas en marcha para que abonados y no abonados se beneficien mutuamente y puedan presenciar el partido a precios asequibles e incluso de manera gratuita. Aprovechemos y animemos a nuestro entorno a estar en Pisuerga. Nadie se va a arrepentir.   

 

Por otra parte y en cuanto al momento actual que atraviesa la entidad, se que la trayectoria del equipo está sirviendo de acicate y quiero ser optimista. Ya no es sólo una cuestión de fe. Empiezo a palpar que tanto esfuerzo y sufrimiento está mereciendo la pena y que pronto habrá noticias positivas que permitan al presidente cumplir con los compromisos de esta temporada.

 

Esperemos ver al club celebrar su 40 cumpleaños y mantener viva su historia. Que toda la trayectoria del CBV no sólo pase a ser objeto de museo, si no que sea una institución sólida en el presente y con un porvenir por delante. Habrá que seguir peleando sin atisbos de relajación pero deseo que todo el desgaste acumulado transmute en una opción real y fehaciente que permita sentar las bases de un próximo autoabastecimiento y adaptación a los tiempos vigentes.

 

Volviendo a la importancia del sexto hombre, no querría concluir este post sin tener un recuerdo emotivo para una persona que formó parte de ese núcleo de amantes de la canasta durante sus 83 años de existencia. Alguien muy especial que nos dejó hace escasas fechas y que ha sido testigo excepcional del devenir del baloncesto pucelano.

 

Un documentalista clásico, de toda la vida, y un pozo de sabiduría que durante más de cuatro décadas de trabajo ejerció de archivero de lujo recopilando datos estadísticos y crónicas desde categorías inferiores hasta el equipo más representativo de la ciudad.

 

De Dionisio Manzano Urdiales nos ha quedado a todos su excelsa e impagable obra, que también trascendía al mundo del baloncesto, y a mí su aprecio personal. Nunca olvidaré los agradables ratos en su compañía, visitándole en su domicilio, hablando de todo pero especialmente de la extensa historia de nuestro club y sus orígenes.

 

El recuerdo es frágil pero seguro que el tiempo da aún más valor a la figura y la obra de este auxiliar de mesa en casi 1.700 partidos y heraldo de nuestro ecosistema baloncestístico. Como en otros casos, ya que no me consta que nadie vaya a poder continuar con su labor altruista, en nuestra mano está que Dionisio no sea olvidado y su legado no se hunda en el anonimato. Seríamos justos con su memoria.

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