En un momento de crisis como el que vivimos donde desde todas las administraciones nos animan a apretarnos el cinturón y donde todas ellas nos explican que es necesario congelar muchos proyectos por falta de dinero en las arcas municipales, llama francamente la atención que algunos como el alcalde de Castellanos de Moriscos, municipio de menos de dos mil habitantes, decidan subirse el sueldo a 50.000 euros al año sin sonrojarse.
A pesar de que podemos sentirnos orgullosos de poseer uno de los mejores servicios sanitarios que existen y que son reconocidos internacionalmente, la sanidad ha sido siempre una de las grandes preocupaciones de las asociaciones de vecinos.
En este mundo tan individualista en el cual cada uno se ocupa de lo suyo, pasa de los problemas del vecino y no da pan al de al lado aunque sepa que no come, todavía hay personas que dejan su tiempo libre, sus amigos e, incluso, su familia para defender a los demás.
Hace ya más de tres años, las asociaciones de vecinos decidimos salir a la calle junto a más de 40.000 personas para expresar nuestro malestar por una subida de impuestos injusta que coincidía en el tiempo con alrededor de 20 millones de euros que no se habían cobrado a ciertos constructores.
Sin duda, una de las consecuencias más importantes de la situación económica actual y sin embargo menos valorada, ha sido lo que podríamos llamar deshumanización inmobiliaria.