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Desde mis pedales

Salva Hernández
Blog personal de Salva Hernández sobre el mundo del ciclismo, rutas, técnicas, consejos, etc...

Valladolid. Montes Torozos y ruta del libro.

Hoy nos adentramos mas si cabe en la meseta, y en nuestra ruta semanal nos escapamos hasta la provincia de Valladolid para hacer una pequeña incursión en los Montes Torozos, dando, en esta ocasión un carácter claramente cultural a nuestra ruta en bicicleta.

Vamos a tomar como partida hoy el municipio de Zaratán, justo al lado de Valladolid capital. El inicio en este pueblo no lo tomamos porque sí, sino por que allí recogeremos a Nino, nuestro amigo compañero en la ruta de hoy, y también para poder subir el repecho que hay camino de Wamba, que, dada la longitud de la ruta de hoy nos va a servir para calentar piernas.


Wamba, como decía será el primer pueblo que nos encontremos en nuestro camino. Un municipio con nombre peculiar, no en vano es el único pueblo en toda la geografía nacional que incluye la “w” dentro de las letras que componen su nombre. Lo curioso del nombre le viene dado a Wamba por el rey godo, con el mismo nombre, coronado rey en esta localidad en el año 672.


Dejamos atrás Wamba, y seguimos camino con los Montes Torozos en lontananza, sin sufrir aun ninguno de sus suaves repechos. En esta parte de la ruta, la carretera nos lleva a Torrelobatón. La silueta de su castillo nos recibe, majestuoso, aunque muy restaurado. Muchas son las historias que ha vivido Torrelobatón y su castillo, siendo una de las mas importantes la última victoria de los Comuneros de Castilla, de Padilla en este caso, antes de ser derrotados camino de Toro y ajusticiados en Villalar.

 

También, de forma anecdotica mas que nada, resaltar, que en el castillo de Torrelobatón se grabaron varias escenas de la película El Cid, con Charslton Heston como el Cid y Sofia Loren en el papel de Jimena.


Despues de este mordisco a la historia, tras pasar por Barruelo, la ruta nos conduce a San Cebrián de Mazote, otra de las paradas obligatorias en el día de hoy. Y es que en San Cebrián de Mazote es obligada la visita a la iglesia mozárabe de San Cipriano o San Cebrián. Se construye sobre una antigua iglesia visigoda, sirviendo para reconstruir, en el siglo X, una estructura basilical prerrománica con aportaciones mozárabes. San Cebrián es una iglesia de tres naves, separadas por una arquería de herradura. La cabecera esta formada por tres absides, cuadrados los laterales y en forma de herradura el central. Toda una joya, que estando como estamos por esta zona, no podemos dejar de admirar.
Y tras dejar atrás Mazote, otra joya, tanto arquitectónica, como cultural. Llegamos a Urueña. Llegamos a la Villa del Libro.

 

Hace unos años, laDiputación de Valladolid, decidió convertir a Urueña en la Villa del Libro, y desde entonces es una maravilla pasear por las callejuelas de la Villa deambulando entre una librería y otra, por un fantástico universo literario. Merece la pena deleitarnos con los libros y las librerías en Urueña, y, asomarnos, extramuros, a contemplar la ancha meseta castellana y las redondeadas cumbres de los Montes Torozos, apenas elevados sobre la planicie, que esto, al fin y al cabo, es Valladolid.

 

Nos alejamos entre pequeñas subidas y bajadas de los Torozos, de los libros y de Urueña, para encaminar nuestras bicis a La Santa Espina, otro municipio con su pequeña historia detrás. En este caso, pequeña historia, ya que La Santa Espina se creó de la nada en la época de la postguerra, concretamente en 1955, con el fin de contribuir al desarrollo agrario. El pueblo se ocupó a través de solicitudes que se hicieron al Instituto Nacional de Colonización y a los “beneficiados“ se les adjudicó un lote de aproximadamente 25 ha de secano y 2 de regadío para cada uno de los 20 colonos, y un huerto de 0,30 ha para cada uno de los 30 obreros, no pudiendo ser propietarios de las mismas hasta pasados 20 años. En fin, aquellas historias de la España profunda, tan lejanas, y a la vez tan cercanas…


Llegamos ya a la última parte de nuestra ruta de hoy. Después de La Santa Espina, dejaremos atrás Castromonte y La Mudarra, y en una fase de la ruta un tanto monótona, buscamos volver a Valladolid, a Zaratán más concretamente a través de Villanubla, por su aeropuerto y su tremendo y sorprendente giro de carretera que algún iluminado ingeniero diseñó para salvar la pista del aeropuerto de Villanubla, una cosa curiosa de verdad…

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