Felixangel blog original

Desde el alero

Félix Ángel Carreras
Opinión variada y de actualidad

'Ole con ole', sin vuelta al ruedo

Ole detail

En los soportales de la calle Ferrari, en plena Plaza Mayor, la taberna 'Ole con ole' ofrece cocido todos los miércoles. La experiencia, al menos, llama la atención. 

La puesta en escena del 'Ole con ole' es muy buena. Tanto, que todas las puntuaciones del sanedrín de Tribuna, al que se une Antonio Ferreras, otorgan puntuaciones muy altas tanto al local como a la presentación de la mesa; notable alto y algún caso de sobresaliente con el recurso del 'waiter call system' o llamador automático de la mesa para comunicarte con el servicio o, simplemente, pedir la cuenta. Esa primera impresión ya sorprende y marca una clara diferenciación. El entorno, en el antiguo convento de San Francisco Javier (siglo XV), también ayuda a entender que estamos en un lugar distinto.

 

También el servicio, muy cercano a cargo del sevillano Manu que se afanó en poner todo de su parte para estar a gusto y disfrutar de la comida.

 

En el 'Ole con ole' están adaptados a la nueva normativa de las aceiteras no rellenables. Buen detalle. Como el pan, de Valladolid. Otro apunte positivo más antes de llegar al debate sobre la carta. Aunque la reserva ya especificaba cocido, seguimos debatiendo acerca de la idoneidad de presentar a los comensales la propuesta que ofrece la casa, al margen del cocido, o la composición del guiso de este día. Como siempre, no hay acuerdo pero la ausencia de una carta provoca el primer suspenso.

 

La sopa llegó en su punto de calor pero pasada de grasa. A diferencia de otros cocidos, el servicio sirve uno a uno en una vajilla más que digna. Con fideo fino, está aceptable pero sin unanimidad. En nuestra tabla del 0 al 10 hubo de todo; desde un 7 pasando por un 6 y dos aprobados (5).

 

El cocido del 'Ole con ole' es de dos vuelcos. Por tanto, para cuatro comensales después de la sopa llegaron dos bandejas con garbanzos, verdura y toda la generalidad que agrupamos con la denominación de 'carne'.

 

Por partes, no hubo acompañamientos. De ningún tipo. Tras pedir el aceite, este cocido no presenta ni guindillas ni cebolla picada, como ejemplo. El garbanzo, demasiado uniforme hasta pensar que podían ser de tarro, estaba algo tieso. No era precisamente un complemento destacable mientras que la carne era algo más llevadera; dos tipos de tocino, buen chorizo y mejor relleno aunque sin muchos excesos de cantidad y variedad.

 

Un dato importante, a favor, fueron los postres. Recomendable la leche frita y los yogures artesanos. Llama la atención que el entorno, el antes y el después del cocido hayan superado al plato estrella del día. La relación calidad/precio (16 euros) le concede el aprobado, así como el vino, tinto y clarete de Las Nieblas (Fuensaldaña), sorprendentes ambos pero especialmente agradable el clarete. 

 

Las valoraciones del sanedrín tribunero fueron más homogéneas (55, 56 y 57 sobre 100). La puntuación externa de Ferreras se fue a los 68 para dejarlo en una media oficial de 56 que deja la clasificación de la siguiente forma:

 

1. Las Fuentes (Zaratán, ofrecen cocido los lunes) 70,60/100 puntos
2. La Venta (Fuensaldaña, los viernes) 68,3/100 puntos
3. Bodega San Pedro (Boecillo, los viernes) 64/100 puntos
4. El Balcón de las Médulas (Valladolid, todos los días) 56.6/100 puntos
5. Ole con ole (Valladolid, los miércoles) 56/100 puntos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Claudia Daniele de Souza 15/02/2016 12:12 #1
Estuvimos mi novio y yo en el restaurante Ole con Ole en la Plaza Mayor de Valladolid el sábado 13 de febrero, celebrando San Valentín y me ha resultado una experiencia traumática. La noche que debería ser romántica e inolvidable se convirtió en terrible y horrorosa, por culpa del dueño del establecimiento y de sus camareros que tenían poquísimas ganas de agradarnos. Un desastre en general. A cada bebida que nos pedíamos, ya nos traían la cuenta para cobrar justo al momento. Ojo que estábamos sentados dentro del restaurante y no en la terraza. Eso ya me pareció un absurdo. Además, no nos ponían ningún tipo de tapas para acompañar, siempre las tenía que pedir yo. Sin embargo, en la mesa al lado, estaban unos amiguitos pijos del dueño que eran atendidos de maravilla, con exclusividad. A pesar de todo, teníamos la intención de seguir allí por un buen rato todavía y cuando por fin nos pedimos las copas, sobre las 23h00, nos dijo la camarera grosera que teníamos que pagar la cuenta ya sí o sí. Eran míseros 30 euros pero ella alegó que había mucha gente que salía fuera a fumar y se iba sin pagar. Le dije que nosotros no fumábamos y no nos habíamos movido de la silla toda la noche. La chica muy mal educada nos contestó que aquellas eran las órdenes del jefe. Como el dueño estaba en la mesa al lado, le llamé y se le comenté lo que estaba ocurriendo. El señor bastante maleducado empezó a insultarme diciéndome que o bien yo aceptaba las normas de la casa o mejor me fuera de allí. ¡Increíble! Le pedí una hoja de reclamación y no me la dio. Dejé la copa entera, pagué y me fui. Penoso, una vergüenza. El peor restaurante al que he ido en mi vida. No lo recomiendo, no volveré jamás y no me lo puedo creer que siga funcionando justo en uno de los principales sitios turísticos de Valladolid. En resumen: mal servicio y propietario mal educado y prepotente.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: