Felixangel blog original

Desde el alero

Félix Ángel Carreras
Opinión variada y de actualidad

La roja, la Armada, los Hispanos...

Desde hace tiempo venimos etiquetando a nuestras selecciones nacionales con pseudónimos comerciales que evitan la simpleza de llamar a los equipos por su nombre: España.

Los recientes éxitos del deporte español contribuyen, sin duda, a colocar a nuestro país en un mapa más optimista del que ofrecen los datos del paro, la corrupción política, los recortes, la pretendida recuperación económica que avanza a paso de tortuga cuando no de cangrejo...

 

España es campeona del mundo en fútbol, balonmano, campeona de Europa y plata olímpica en baloncesto, subcampeona mundial de fútbol-sala, ganamos la Copa Davis, tenemos a  Fernando Alonso, Nadal, Contador, Mireia Belmonte, los hermanos Gasol y hasta un patinador que acaba de conquistar el título europeo, entre otros deportistas individuales de brillante palmarés. No cabe duda que el deporte español es un buen exportador de una imagen amable, tan bienvenida en tiempos de depresión generalizada. En este sentido somos respetados y la opinión generalizada es que hemos sabido aprovechar el talento de una generación de deportistas quizá irrepetible para realizar un buen trabajo que asiente las bases de un futuro deportivo poderoso, a la altura de poder competir entre los mejores.

 

Existe, sin embargo, una extraña obsesión por evitar llamar a las cosas por su nombre. Desde la Roja, la ÑBA, la Armada, ahora los Hispanos de balonmano. Es evidente que sobre esos apelativos se orientan campañas comerciales, operaciones de marketing destinadas a vender un producto determinado sobre el que se sustenta la viabilidad económica de las respectivas federaciones capaces de aglutinar patrocinadores importantes en torno a ese determinado producto.

 

Pero detrás de todo ello se refugia esa obsesión por evitar conflictos sin reparar que sería mucho más eficaz atajar por el camino más recto de la evidencia. Todo eso está muy bien para generar expectativas, pero estamos hablando de España y de deportistas españoles. Sin más. La última evidencia es que el título mundial de balonmano se conquistó en un abarrotado Palau Sant Jordi de Barcelona, plagado de banderas nacionales y que en ese equipo se mezclan jugadores de diferentes comunidades autónomas. ¿Dónde está el problema? El problema está en los complejos heredados que se mantienen aún vigentes sin que seamos capaces de aplicar el sentido común de la normalidad dentro de una convivencia permisiva. Se puede ser vasco y jugar con la selección española sin necesidad de llamarla "cosa" como dijo aquel jugador del Athletic en su primera convocatoria. Se puede ser Ibaka o Sterbik y jugar para España como hace décadas hicieron Sibilio, Kubala o Di Stéfano. Se puede ser, sobre todo, normal, para entender que España es algo más que un nombre comercial envuelto en una marca para que nadie se enfade. Faltaría más.

Comentarios

Rebeca 01/02/2013 22:38 #5
A las cosas por su nombre. ESPAÑA!!!! Claro que si!!!! Y todo mi apoyo al deporte español a todos sus niveles
adela 01/02/2013 13:36 #4
de acuerdo en todo, hay que apoyar a los nuestros desde el deporte escolar y federado. los grandes olvidados
Alberto 30/01/2013 12:30 #3
Como siempre, certero y oportuno análisis.
Leire 30/01/2013 11:51 #2
Totalmente de acuerdo. Y muy orgullosos de ser españoles y tener a esos pedazo de deportistas
Silvano 29/01/2013 17:36 #1
Buen comentario. Acertado y a tiempo. Hay que poner nombre a las cosas y dejarse de rodeos

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: