Esther original

Delirios en femenino

Esther Pedraza

¿Qué fue del sentido del humor?

Sentido humor risa detail

Nacemos llorando pero tenemos que aprender a reír. El sentido del humor no tiene cabida en los fanáticos, pero eso no es extraño porque no conozco a ningún fanático que de verdad sea inteligente, y ya se sabe que el sentido del humor es inherente a la inteligencia. Si sigo con los silogismos tengo, irremediablemente que llegar a la conclusión de que en España cada vez hay menos inteligencia. Porque aquí, lo que de verdad sabemos hacer es llorar y cuando no, burlarnos del resto y reducirlo todo a una farsa sin salida.

 

Me lo decía la otra tarde Marta a la salida del gimnasio: “¿Qué le pasa a la gente que está tan crispada y no aguanta ni una broma inocente?”. Decidimos que debíamos analizar la situación porque se nos escapaba de las manos. Yo misma acababa de protagonizar un espectáculo en el consultorio médico dejando abochornado a mi hijo adolescente.

 

Cuando nos ponemos a hablar de nuestra España se nos acumulan los debates. Yolanda, muy preocupada por la deriva independentista, recordaba los ríos de tinta acerca del pitido al himno o la quema de las banderas nacionales o la machacona costumbre de airear las esteladas. “Este tipo de asuntos deberíamos zanjarlos con sentido del humor. Alguien dijo una vez que solo nos queda esperar que a la risa se le reconozca su poder para desenmascarar la imbecilidad y estoy convencida de que ese es el único camino. ¿Qué quieren llevar esteladas a un acto de copa de España? Pues se busca patrocinador y se ofrece una por entrada con una sonrisa: esperamos que disfruten del ondeo de su bandera. ¿Qué quieren pitar el himno? Pues una voz, al terminar, explica con mucha amabilidad que el himno español no ha podido oírse bien, por lo que volverá a sonar cuantas veces sea necesario hasta que sea escuchado. Sin malos rollos, sin enfadarse. Y así con todo”.

 

“Estaría bien –se ríe Julia-, muy bien lo de darles una estelada en la puerta con una sonrisa. Ya me estoy imaginando la cara de estupefacción del personal. Pero tenemos un gobierno que carece de sentido del humor, me temo”.

 

“Toda la clase política carece de sentido del humor. Toda la sociedad, me temo. He leído un artículo de Julián Marías acerca de las amistades desaparecidas y me ha llamado la atención que saque a relucir esas amistades que se pierden por culpa de la política”, añade Yolanda.

 

“Yo tengo un ejemplo incomprensible al respecto de una amiga a la que simplemente le intenté hacer reflexionar cuando se dedicaba a disparar a los políticos del PP entrando en cuestiones personales. Olga se queda pensando. ¡Dejó de hablarme! Cuando quise recuperar el contacto me dijo algo así como que fue bonito mientras duró pero que me rodeaba de gente que no le gustaba. ¿Lo podéis creer? ¡Si mi gente es mi patrimonio!”.

 

El sentido del humor es una cosa muy seria, parafraseando a Churchill, pero nos lo tomamos a broma. El bufete Mossack Fonseca ocultaba a sus clientes bajo nombres como Harri Potter, lo que deja bien a las claras que las bromas no son siempre inocentes.

 

Marta, que no ha parado de sonreír como queriendo soltar algo toma la palabra: “Que el sentido del humor es un signo de inteligencia es un hecho". Charles Chaplin coincidió una vez con Einstein que le reconoció su arte con una frase rotunda: “Todo el mundo le comprende y le admira”. Chaplin se rió y no dudo en contestarle: “Su caso es mucho más increíble, Sr. Einstein, porque todo el mundo lo admira aunque prácticamente nadie le comprende”. Cuentan que ambos se rieron mucho. Sin embargo, cuando Javier Sardá le dijo a Sabina que era un caso curioso de un cantante de éxito que no sabía cantar y Sabina le dijo que no era tan incomprensible cuando él –Sardá- era un entrevistador de éxito sin saber entrevistar, una ráfaga helada se coló entre los dos y no parece que desde entonces se haya calentado el ambiente”.

 

“Me duele reconocerlo pero detrás de las carcajadas de los españoles no hay casi nada, abunda Susana. Cuando viví en Londres me enamoré del sentido del humor británico. Detrás de sus carcajadas había casi siempre una crítica feroz a la realidad, a lo establecido, a su reina que adoran o a su modo de vida”.

 

“Fijaos si el sentido del humor anglosajón es sano, apoya Yolanda, que tras los atentados del 11-S se hicieron sesiones dobles de espectáculos de humor para sobrellevar el luto, y los chistes sobre Bin Laden y su escasa capacidad para organizar vuelos aéreos se sucedieron. En España también se hicieron chistes de humor negro de aquello, pero después de la masacre del 11-M nadie osó en abrir un local ni en contar un chiste en público”.

 

 “Es que los españolitos somos muy dados a dar, pero nos gusta poco recibir”, suelta Julia.

 

Estás hablando de pullas o bromas, claro. O de otras cuestiones más carnales, apunta Susana con retranca, porque si se trata de temas pecuniarios, ahí te equivocas de medio a medio”.

 

“Calla y no me mentes a la bicha. Marta se enfurece. Cada vez que veo una noticia del Granados o ahora de Chaves o Griñán, se me revuelven las tripas. No se cómo podemos echar mano del sentido del humor en este asunto”.

 

“Para sentido del humor el de Granados, con ese aspecto de cura de barrio erigiéndose en el defensor de la transparencia y la honestidad!” clama Yolanda.

 

Podemos ha decidido iniciar su campaña electoral con el lema:La sonrisa de un país”, pero no es por alabar el sentido del humor (me consta que muchos de sus dirigentes y votantes carecen de él), sino por hacer un guiño a la vida sin problemas. El problema lo tienen ellos con IU, porque parece que no les gusta que las banderas comunistas y republicanas empañen su diseño de partido transversal y no encuentran el modo de ser y no parecer con sus compañeros de viaje.

 

Que vivimos en un país con poco sentido del humor lo podemos constatar cada día. Que nos aferramos a todo aquello que nos puede fastidiar el día, también. Vivimos en un estado de bipolaridad permanente: o somos los mejores o no tenemos perdón de Dios.

 

Lo malo es que esto no es de ahora. Y lo peor, lo que te sumerge en un profundo desaliento,  es que no parece que deje de serlo en el futuro. En el S XIX, en pleno debate parlamentario del proyecto de la Constitución de la Restauración de 1876, varios miembros de la comisión encargados de su redacción se acercaron a Antonio Cánovas del Castillo: querían saber cómo definiría él a los españoles, definición que luego incluirían en el artículo primero de la nueva carta magna. Cánovas simplemente respondió: “Pongan que son españoles los que no pueden ser otra cosa”. Y hasta hoy.

Comentarios

Hola Ani, yo las tengo pendientes desde hace mucho tiempo, si me dices que con esta receta salen ricas, las haré en mi blog. Te quedaron retunqeboeitas. Un besito. Rosa 09/03/2017 13:28 #4
Hola Ani, yo las tengo pendientes desde hace mucho tiempo, si me dices que con esta receta salen ricas, las haré en mi blog. Te quedaron retunqeboeitas. Un besito. Rosa
Cristina 05/06/2016 17:41 #3
Cierto, como siempre Esther, que seríamos sin la risa fresca, hay que aprender a reirnos, especialmente de nosotros mismos
yolberca 05/06/2016 16:30 #2
Muy de acuerdo. Las caras sonrientes relajan y dan confíanza y el sentido del humor ayuda a superar cualquier cosa. Muy bueno Esther.
Luis 03/06/2016 19:34 #1
Ja ja ja ja. ¿Hasta hoy! Así somos.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: