Esther original

Delirios en femenino

Esther Pedraza

¡Por un 2016 sin inocentadas diarias!

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Este 28 de diciembre he vivido un suceso preocupante. Leía noticias que me parecían inocentadas, pero que, a su vez, creía perfectamente posibles. Cuando los despropósitos se hacen cotidianos el disparate arraiga, se convierte en parte del paisaje y nos intoxica la razón. Reconozco que estoy bajo los efectos del virus del todo vale, ese que nos llevan lanzando algunos políticos muchos meses y para el que no hay ni diagnóstico ni medicación.

 

“Cifuentes digitalizará el reloj de la Puerta del Sol”. Leo y miro a mis delíricas entre incrédula y entregada. ¿Será una inocentada? Puede pero, dada la coyuntura,  también puede ser una ocurrencia camino de la ejecución. Lo malo es que a todas nos pasa lo mismo. “¿Otra que se ha vuelto loca?” exclama Olga. “Aquí hemos perdido ya todos el Norte!”, se lamenta Inés. ¡Ojo, le estamos dando credibilidad a una extravagancia! Y no somos conscientes de lo que subyace bajo ésto.

 

“Carmena destina el mismo presupuesto para la Semana Santa que para el Ramadán y el Año Nuevo chino”, sigo leyendo. “¡Eso es una inocentada, fijo!”, se ríe Yolanda. “No puede ser, no es el mismo número de seguidores una fiesta que otra, por decir algo”, apunta Ana. La duda seguía en el aire. Lo de Cifuentes no debía ser verdad, pero podía. Lo de Carmena no podía ser verdad, pero lo era. Y tanta duda me ha dejado preocupada, por eso lo comparto con ustedes.

 

Este 28 de diciembre ha venido a mostrarnos la realidad de un país que ha perdido su punto de apoyo, ese tan necesario para mover el mundo. Un país en el que se magnifica lo inútil y se olvida lo importante; un país que algunos quieren cambiar como cambia el atuendo el que viaja del norte al sur, olvidando que cada lugar tiene sus propias reglas y sus propia forma de cumplirlas.

 

Empezamos un nuevo año lleno de incertidumbres. Para algunos sólo es política y los políticos están tan denostados que no se tienen en cuenta. Pero la política es la que dirige nuestros destinos y si olvidamos esto, si estamos dispuestos a dejar esa enorme responsabilidad en cualquier mente desquiciada, debemos prepararnos para cambios sustanciales en nuestro modo de vida.

 

El 2016 pasará a la historia como el año del retrato. Ya no pueden esconderse ni dilatar la toma de posturas: ¡Hay que retratarse! Si cada español dedicara media hora de su tiempo a analizar estos retratos sin intoxicaciones previas, tal vez podríamos hacernos una idea de por dónde van a ir los tiros. Pero el turrón pesa en el estómago, y da sueño.

 

Decía un emperador romano que la naturaleza humana se resiste cuando alguien intenta cambiarla y que cuando la dejan en paz, cambia por sí misma. A mí me gustan los cambios. Toda la vida es un cambio, y mal va quien no evoluciona. Lo que está mal hecho, ha de enmendarse; lo que no sirve, hay que desecharlo;  lo que debe cambiarse, hay que cambiarlo. Pero, ¿Estamos todos de acuerdo en qué es lo que está mal, lo que no sirve o lo que debe cambiarse? ¿Quién tiene la verdad de la vida?

 

Para responder a esta cuestión me remito a mis reuniones de comunidad, y las suyas. Esos momentos imposibles donde afloran ideas y ocurrencias por doquier. No conozco a nadie sensato que haya salido de una reunión de comunidad satisfecho. Los insensatos, menos aún. Nuestro país es una gran comunidad y nuestros políticos sus portavoces. Para entender lo que nos viene, hay que ir de lo macro a lo micro. Los sensatos no saldrán satisfechos y los insensatos, menos aún.

 

Al final, todos somos unos iluminados. Por eso llevamos meses asistiendo a un 28 de diciembre constante, un día de la marmota que se repite en la intención, aunque cambie en la forma. Se trata de eso, de cambiar, pero olvidamos con frecuencia las sabias palabras de Honorato de Balzac : “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”.

 

Mis delíricas y yo tenemos mucho que hacer hasta reyes, como todos. Ya habrá tiempo de pensar! Nos despedimos con muchos besos y abrazos y con una frase de Ghandi  que les quiero regalar: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

 

¡Por un 2016 sin inocentadas diarias!

 

Comentarios

María B. 03/01/2016 21:37 #1
Chinchín Esther .Ojalá que el 2.016 sea el año de la sensatez, porque el panorama que tenemos no invita, precisamente, al optimismo y es que" en éste mundo cruel nada es verdad ni es mentira sino que todo depende del cristal con el que se mira.." O dicho de otro modo: lo que para uno es trapo para otro es bandera.Y así nos va.

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