Esther original

Delirios en femenino

Esther Pedraza

La generación del “no”

Esther pedraza detail

Un estudio publicado en una revista científica nos confirma lo que nuestros abuelos venían diciendo: es mejor estar solo que mal acompañado. Parece que las relaciones están fuertemente unidas a la salud mental y física, y mantenerlas cuando no se está cómodo sólo acarrea malestar. Hay quien piensa que el problema de estas relaciones tóxicas tiene su origen en el miedo a decir no. Es cierto que muchos tenemos esa dificultad. Afortunadamente, no es el caso de  Pedro Sánchez ni de su ejecutiva federal

Ashley Barr, un científico de la Universidad de Buffalo (Nueva York) y todo su equipo, han necesitado algunos años para llegar a la conclusión de que “la falta de estabilidad en las relaciones está conectada directamente con la depresión, la adicción al alcohol y con problemas de salud en general”. A mis delíricas les sorprende tanto tiempo para algo tan obvio. Y a mí también.

La madre del cordero es el miedo, siempre el miedo” entra directamente en materia Ana, que para eso es psicóloga. “El miedo a estar en soledad es el causante de que muchas personas acepten relaciones que no les hacen ningún bien. El miedo a quedarse sin trabajo es el que hace que traguemos sapos y culebras, el miedo a elegir nos paraliza en lo que ya tenemos. Siempre es el miedo”.

 

Lo que no terminamos de entender es cómo no hay miedo a “estar mal acompañado”, cuando es lo realmente castrante. “Es lo que siempre me pregunto de Carmena”, Olga no pierde nunca oportunidad de atacar a los podemitas. Tampoco de atacar el donuts que acaba de traer a la mesa un joven pelirrojo con pecas y que, antes de irse, la ha mirado mientras se mordía la lengua.

 

Nosotras somos muy de libros de autoayuda. Lo hemos sido siempre porque nuestra inquietud acerca de la conducta humana nos viene de lejos. Y sí, hemos leído aquél famoso libro de: Aprende a decir no” de Ulrike Dahm, aunque no nos impresionó. Tampoco el de: ”las mujeres fuertes dicen no”. “Nosotras leemos, sonríe Inés, no estamos en ese 40% de españoles que reconoce no haber leído un libro el último año”. “Nosotras somos muy raras”, sentencia Susana. El camarero pelirrojo parece darnos la razón con su sonrisa.

 

De aquellas lecturas, estas consecuencias, me digo a mí misma. Aprendimos a decir no, pero nos costó lo nuestro. De hecho, todas tenemos historias de miedo en nuestros armarios por eso, por no haber dicho “no”. Este es el motivo por el que somos tan fans de Pedro Sánchez, que a sus 42 años ha demostrado ser todo un maestro en ese difícil arte. Tanto, que ya hemos instaurado entre nosotras su lema petersino: no, no y no.

 

Ayer se me acercó mi jefe con mirada sibilina, cuenta con mirada traviesa Julia. Traía en sus manos un pen y me pidió que me quedara a terminar unas nóminas porque le hacían falta para mañana. Pasaban ya 34 minutos de mi hora y acababa de apagar el ordenador. Por un momento mi mano se fue de forma autómata al botón de encendido, pero entonces se me apareció él, alto, con la mandíbula tan apretada, con su mentón de geyperman y fue todo un revulsivo. No, no y no, le dije. Se quedó petrificado. Creo que es la primera vez que le contesto así en años”.

 

En la panda hemos decidido llamar a los socialistas de la nueva ejecutiva la generación del “no”. Ellos y ellas son nuestro ejemplo a seguir. Porque ¡Cuántos quebraderos de cabeza nos hubiéramos ahorrado si hubiéramos sido así! ¡Cuántos momentos de pereza, de cabreo, de indignidad! Está muy bien que España siga sin gobierno antes de que esta generación vea peligrar su salud por mantener una relación poco cómoda con el PP. Los españoles lo entendemos y lo disculpamos. A fin de cuentas, damos mucho valor a esos “Jedi” que defienden su bienestar por encima del resto. Deberíamos todos seguir sus pasos: en el trabajo, en casa, con los amigos, con los camareros, con los del banco, con las urnas.

 

Mis abuelos me decían que había que tener una mínima capacidad de sacrificio en la vida, queriendo darme a entender que, a veces, hay que dejar de lado lo personal por lo general y que eso lejos de frustrarnos, nos debería hacer más grandes, mas personas. Ellos, que vivieron tiempos convulsos, me enseñaron que hasta la libertad requiere sacrifico porque antepone el deber al derecho. “El sacrificio es la esencia del amor,  suspira Ana, y  amor es lo que nos falta”. Mis abuelos ya no están, pero están otros abuelos, esos que según la jauría bolchevique de seguidores de Podemos deberían morirse ya para que no votaran al PP y ellos alcanzaran el poder. Las redes sociales nos han dejado pensamientos memorables al respecto.

 

En el S XXI  no se lleva lo de sacrificarse. Ni en los estudios, ni en trabajo, ni en el amor, ni en la amistad. Si acaso que se sacrifique otro. “A mi lo que de verdad me gustaría, dice Susana que parece que habla abducida, es que se fueran todos. Que Rajoy se apartara, que se fuera Sánchez, que Rivera se metiera en una habitación y le echaran la llave y que Iglesias se marchara a la Universidad de Caracas. Todos a la calle. Si no saben, que se pongan otros”.

 

A los niños hay que decirles “no” muchas veces, pero conviene que lo hagamos en voz baja, porque lo van a entender mejor que un “si” a gritos.  Los políticos deberían, en algunos asuntos, utilizar la voz baja para sus negativas. Trasladar a los españoles sus frustraciones, sus complejos o sus soberbias sólo puede traerles un alejamiento del pueblo, que aunque no lo parezca, es sabio.

 

Mis delíricas y yo somos muy fans de esta nueva generación socialista del “no”, tanto que ya somos un tropel las que se lo queremos regalar en las próximas elecciones. Eso sí, en voz baja.

Comentarios

Félix de la Fuente Pascual 29/07/2016 14:32 #2
Aunque desde hace tiempo salimos juntos todos los viernes en la misma portada, no había leído nunca tus escritos. Hoy me he decidido por primera vez y he quedado encantado. Sólo tengo un reparo: que, como tratas mucho mejor que yo y de forma más amena los temas de política, me terminen echando de la plantilla. Económicamente no me supondría un grave perjucio, pero me privaría de la compañía de dos encantadores compañeros de viaje. De ahora en adelante, te leeré todas las semanas.
el camarero pelirojo 08/07/2016 19:07 #1
Toda la razón Esther! NO! a Rajoy... Hay que decir NO a ese 40% de ciudadanos que no ha abierto un libro, a mi tampoco me gusta desaprovechar oportunidades ;-) Aunque también no estaría mal preguntar al otro 60% que libro leyeron y que aprendieron de él, porque en los libros de autoayuda rara vez se ha visto la esencia de la conducta humana.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: