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Delirios en femenino

Esther Pedraza

El peligro del pensamiento único

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La crisis de Grecia es como la de Palestina, depende de quién te la cuente te posiciona en un lado o en otro. O te deja, como a mí, en terreno de nadie. En esa búsqueda incesante de la verdad que todo ser humano debería tener como prioritaria, volvemos a encontrarnos perdidos. 

El papel sostiene cualquier cosa y la contraria, pero la realidad tiene otras leyes, esas que se basan en el ejemplo del comportamiento. Felix Grande me dijo una vez que ya no creía en las ideologías, sólo en las actitudes ("Tal como van las cosas, tal como va la herida, puede venir el fin desde cualquier lugar, pero caeré diciendo que era buena la vida y que valió la pena vivir y reventar “).  Hay que tener todos los sentidos alerta porque hasta las actitudes son hoy más reversibles que nunca.

 

“¿Qué está pasando?”, pregunta desconcertada Maite mientras mira un pantalón en rebajas para su hijo pequeño. “Me encuentro por todas partes amigos que quieren salvarme de mi misma, que me dicen lo que tengo o no que votar, pensar, sentir, y que me insultan on-line si no pienso como ellos. Escribo mi contestación en las redes sociales y luego la borro porque no me atrevo a contradecir a todos los que opinan diferente. ¿Cómo se llama esto? ¿Soy una cobarde incapaz de defender mis ideas o están consiguiendo que dude hasta de mi misma?”

 

Marta y yo la miramos desconcertadas. Maite es una de esas mujeres serenas, incapaz de faltar el respeto a nadie, conciliadora, extremadamente cauta a la hora de opinar y, por encima de todo, portadora de unos principios muy asentados. Ella siempre ha sido solidaria, hasta extremos que nos son entendibles para la mayoría de las que le rodean, pero tiene tres hijos muy comprometidos y le preocupan. Por eso no dudó en defender la nueva Ley de Seguridad en una reunión que tuvo el otro día en su casa. “Mi hijo mayor va ya a manifestaciones y no quiero que unos encapuchados la líen. ¿Por qué han de permitirse gente con la cara tapada, gente que busca el conflicto, gente que no va por el cauce de la ley? Si mi hijo se manifiesta es por algo que cree justo y yo quiero que lo haga con la cabeza muy alta. Taparse para protestar me parece una incoherencia”. Aquello le costó un chaparrón de críticas, algunas, dice, de muy mal tono. Y todo se desbocó cuando se atrevió a decir que los griegos no pueden andar constantemente pidiendo y luego no devolver lo que piden. “Cuánto tiempo han gobernado los socialistas en Grecia, quién estaba cuándo se falsearon las cifras para entrar en el euro?”, nos mira como pidiéndonos que le demos algo de aire. “El PASOK ha gobernado desde 1981 hasta el 2004, con tres años de ausencia desde el noventa al noventa y tres. Si, eran ellos los que estaban cuando se incorporó el euro”, le contesta Marta. “Pero cuando estalló toda la crisis, en el 2009 y mintieron sobre su déficit, estaban los otros, los de Nueva  democracia. Vamos, que no se salva ninguna ideología!”, añado yo.

 

Maite asiente y empieza a contarnos que eso es lo que ella argumentó, eso y que fue el estado heleno el que cargó de deuda pública a los bancos,  quebrándolos cuando decidió aplicar una quita del cincuenta por ciento sobre los bonos y tuvo que rescatarlos la troika en 2011, o que no podía sostenerse el salario mínimo, ni que hubiera 45 jardineros contratados en un hospital donde solo había cuatro jardineras, o 50 conductores por coche en algunos ministerios.” Si Grecia tenía cuatro veces mas profesores que Finlandia y peor nivel en las pruebas de enseñanza y su sanidad pública era la que más invertía en suministros y la gente se jubilaba con 55 años eso no es culpa de los malvados bancos, ni de los terribles señores del FMI. En fin, que por decir que algo habrían hecho mal y que tendrían que cambiarlo, estoy en la lista negra”.

 

El asunto no es baladí. Maite ahora no sabe si es que ella no tiene criterio, no se informa debidamente, es una estúpida o una desalmada por no decir que Grecia somos todos, o por pedir a los poderes del Estado que apliquen la ley.

 

Marta y yo apenas abrimos la boca. Estamos como ella. Tampoco queremos que nadie nos salve, ni siquiera aquellos con los que coincidimos. Pablo Iglesias dijo en el Parlamento Europeo  que los millones de personas que habían dicho basta en las plazas eran el orgullo y el corazón democrático de Europa. Los otros, no. Los políticos se llenan la boca metiéndonos a todos en el mismo pensamiento: “los españoles no están dispuestos a…, dicen y se arrogan el poder de todo un pueblo, porque los que no piensen igual, son ciudadanos de segunda.

 

Alguien me contó que Fraga, en un discurso vehemente de los que él solía, se atrevió a decir que los españoles eran felices, y si no lo eran:” les obligaremos a serlo”. Sea o no cierto, es lo que parece que estamos viviendo en estos momentos.

 

Todos los grupos parlamentarios se han echado encima del Gobierno por la cadena perpetua revisable. Es un paso atrás dicen, es injusta, no reinserta, antidemocrática y no se cuántas cosas más. Pero lo cierto es que los españoles apoyan esta medida en un 67% según encuestas, los mismos que han votado a todos esos políticos que se niegan a aceptar su voluntad.

 

Si una ministra dice que las urnas son peligrosas, refiriéndose al referéndum griego, se la tacha de fascista sin rubor. Si es una escritora, como Almudena Grandes, la que dice que nos hemos acostumbrado a que las urnas fallen de forma clamorosa (siempre que el resultado no sea la verdad en la que ella vive), es comprensible. La escritora creía saber en qué país vivía hasta que se enteró de esa encuesta en la que mas de la mitad de sus compatriotas apostaban por ese castigo para delitos determinados. Por eso no tuvo empacho en escribir que le quedaba poco como columnista. “el que esa misma mayoría tarde en apoyar la reimplantación de la pena de muerte”. ¡Con un par! Esto no es teoría del miedo fascista, esto es clarividencia profética.

 

Estamos donde empezábamos, con mil dudas y ninguna respuesta creíble. ¿Son malos los que quieren que Grecia se vaya de Europa, que haya una ley de seguridad que garantice la libertad, que haya cadena perpetua revisable, que España pague sus deudas, que el aborto no sea un derecho, que sus impuestos vayan a la casilla de la iglesia? ¿Es malo el pensamiento o los actos? ¿Quién maneja aquí las verdades absolutas?  En mi pandilla de amigas hay de todo, pero yo nunca me fijo en su ideología, si no en su actitud. Hay de todo, menos intolerantes. La mayoría, como yo, seguimos sin saber dónde posicionarnos,  porque seguimos sin creer lo que nos cuentan. Preferimos el teatro. Hay más verdad. Por eso nos vamos a ver una obra alternativa de Ionesco esta noche: La lección, esa en la que el maestro trata de imponer a su alumna unas explicaciones que ella no comprende y termina eliminándola. Y pensando en Ionesco, me viene a la memoria una de sus frases: “Si matamos con el consentimiento colectivo, no nos remuerde la conciencia. Las guerras se han inventado para matar con la conciencia limpia”. Ahí lo dejo!.

 

 

 

 

Comentarios

Yol 06/07/2015 23:20 #1
Genial la cita de Ionesco. Resume muy bien aquello de "conmigo o contra mí" que simplifica hasta la estupidez. Es curioso, pero los de antes me ayudaron a cuestionarme las cosas y los de ahora me animan a cerrar filas con sus ideas fijas. El mundo al revés, o no??. Gracias otra vez.

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