Esther original

Delirios en femenino

Esther Pedraza

Cómo cambia el cuento

Gato detail

Hace años, cuando el PSOE estaba acorralado por los escándalos, un amigo que se declaraba de “izquierdas” desde que tenía conocimiento de las ideologías, me comentó que estaba muy enfadado porque cada vez que criticaba sus andanzas le llamaban facha. En estos momentos las quejas son infinitas. Los que antes llamaban facha a todo el que no pensase como él están perplejos: los seguidores de los nuevos partidos emergentes han cogido el testigo de su superioridad moral y les miran desde la verdad con el mismo desprecio que ellos prodigaron antes.

Mi amigo Fernando, y vaya esto como un pequeño homenaje por todo lo que me enseñó, viajó cuando en España poca gente viajaba. Participó en París en las revueltas de mayo del 68, vivió en Londres, hablaba tres idiomas, estuvo detenido por la policía secreta venezolana, se hizo ejecutivo abandonó una vida cómoda por el incierto periodismo y las conversaciones con él empezaban por la tarde para acabar siempre de madrugada. Fernando tenía puntos de vista que a mí nunca se me hubieran ocurrido y nuestras discrepancias políticas siempre acababan con pasos que nos acercaban. Yo veía en algunos de sus argumentos cierta dosis de anarquía y demagogia que me resultaba muy literaria, pero poco práctica. “No entiendo como puedo ser amigo de alguien que no cree en las ideologías”, solía decirme.

 

Por aquél entonces empecé yo mi guerra contra las palabras. Me negaba a dar unos valores a la izquierda y a la derecha que luego no se correspondían con lo que el día a día me iba mostrando. Lo mío era más de personas y mucho menos de ideas, y eso a un viejo guerrero de las libertades, como él se definía, le parecía poco menos que un insulto. Fernando estaba muy, muy a la izquierda del partido socialista, del que decía que había pasado del rojo al rosa chicle y de ahí al  rosa palo. Como era Aznar el que gobernaba, cualquier menosprecio al partido de la oposición se interpretaba como estar de parte del bigotes. Una mente cartesiana como la suya no podía admitir que todo se redujera a “estás conmigo o contra mí”, y subía el tono para referirse a lo que le rodeaba: “¡Ahora vienen éstos que no saben lo que es luchar por la libertad, estos niñatos de nuevas generaciones que han vivido a la sombra de papá y te dicen que eres un “facha” y que hablando mal del PSOE estás apoyando al PP! ¿Yo un facha, yo un facha? ¿Es que el mundo se ha vuelto loco?”.

 

Recordábamos mis delíricas y yo aquellos momentos al hilo de la situación actual.”Están los viejos dinosaurios del PSOE que trinan”, comenta Julia. “Ahora Podemos es de izquierdas y ellos son unos fachas”. “Ahora todas somos unas fachas”, se ríe Olga. “Algunas lo fuisteis siempre”, arremete Marta. “¿Ves? A eso me refiero!”. Olga se hace la enfadada. “Llevo toda la vida teniendo que escuchar eso, que soy una facha porque voto al PP.  Por eso me alegro de que ahora los socialistas beban de su propia medicina”. “Ser de izquierdas ha estado siempre sobrevalorado”. Yolanda suelta muerta de risa.

 

Olga lo lleva bien. Es votante del PP y nunca lo ha ocultado. Es verdad que ahora se la llevan los demonios, que le gustaría que Rajoy se fuera y que dieran un golpe en la mesa contra todos los sinvergüenzas, pero ella tiene su discurso. “Con 600 imputados y 4.300 millones bajo sospecha  en Andalucía no van a venirme a mi los del PSOE a decirme que ellos representan la regeneración y el progreso. ¡Me encanta que los chicos de Iglesias les traten como ellos tratan a los del PP, ya que los del PP ni siquiera eso sabemos hacer!”. “Eso de mal de muchos no te pega, Olga. Cada palo que aguante su vela. Tu partido es un corrupto y no nos merecemos un gobierno de ese partido. Le sale la mierda por debajo de la puerta, están pringados en todo y no han parado de cometer disparates”. Julia no puede más. El PP siempre le ha dado urticaria, antes, durante y después de la corrupción. Jamás le ha dado una oportunidad y jamás se la dará. Olga entra al trapo: “¿Y el tuyo no? ¿Crees que porque se hable menos es menos grave? ¿O crees que porque el ejército de izquierdas no pare de hacer chistes y llenar las redes sociales con ese discurso son peores que los tuyos? ¿Te parece normal que hayan propiciado nombrar persona non grata a Rajoy? Los tuyos han perdido el norte “. “No son los míos!”, protesta Julia. “Ni los otros  los míos”, responde Olga, “y además, ahora tú también eres una facha, para que espabiles”.

 

Estos momentos son malos entre nosotras. La pasión enciende las palabras y las palabras, ya se sabe, las carga el diablo. “¿Alguien puede explicarme cómo el 44% de los hispanos de nevada, casi todos mejicanos, han votado a Donald Trump?”. Yolanda intenta alejar la polémica. Mejor irse a Estados Unidos que pelear por algo que nunca nos pondrá de acuerdo. Demasiados “y tú más” llevamos en los últimos años, aunque tristemente tengan un razonable porqué.

“Los populismos están ganando terreno, aquí y en todas partes”. Marta habla con preocupación. Cualquiera que conozca la historia sabe como terminan determinados movimientos demagógicos.

 

El populismo ama tanto a los pobres que los multiplica, el populismo es un insulto a los que pensamos, el populismo es la democracia de los ignorantes, el populismo ofrece soluciones falsas a problemas reales, las grandes masas sucumbirán mas fácilmente a una gran mentira que a una pequeña…Estas son algunas frases de hombres con ideologías muy diferentes acerca del populismo. Yo creo que estamos demasiado interesados, de interés, en aceptar como verdad lo que nos conviene. Mi amigo Fernando era un convencido de que la izquierda era el camino y la meta. Si hoy siguiera con nosotros y hubiera puesto un solo pero a lo que Podemos entiende como el camino y la meta, hubiera vuelto a escuchar que era un facha.

Comentarios

Jorge A 04/03/2016 11:03 #1
Una extraordinaria y agradable sorpresa haber descubierto tus pensamientos y tu prosa Esther. Es así mismo como dices y vamos viviendo. Gracias por este aroma existencialista novelado que me recuerda a Camús, Santos, Henri Miller...

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: