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De todo un poco…

Vidal Holgado

Otro transatlántico de hojalata que se nos hunde

Vaya semana funesta, entre la que nos pueden liar Rusia y Turquía y lo que nos toca en suelo patrio con el asunto Abengoa más vale que nos volvamos a encomendar al espíritu santo por si tiene a bien echarnos una mano, si es que nos la merecemos, porque tal parece que queremos que nos toque la lotería sin comprar un décimo, pero en fin, todo se solucionará, aunque no sea más que porque , como dicen, de todo se sale y no hay mal que cien años dure.

 

El reventón del asunto Abengoa, hay que reconocer que aunque esperado, se ha producido en mal momento, en plena campaña electoral para quebrar aún más la cabeza de nuestros políticos, como si no estuviera el panorama ya suficientemente complicado.

 

Varios de nuestros líderes, miembros importantes de partidos, incluido algún que otro ministro y representante sindical, se han apresurado a decir que a Abengoa hay que rescatarla, a costa de lo que sea, con los mismos argumentos de siempre, entre los que se encuentran el mantenimiento del empleo y el deterioro de la marca España, que yo sigo sin entender que narices es, como no sea que se refieran a lo que siempre se ha llamado buena reputación y que se conseguía con un buen hacer sin necesidad de crear organismos para mantener burócratas. El rescate solo beneficiará a unos pocos, que todos sabemos quiénes son y nos perjudicará a todos los demás que de una u otra forma soportaremos la carga generada.

 

Personalmente estoy en contra del rescate basándome en lo publicado hasta ahora sobre la materia y sobre lo que me imagino y que no se ha publicado, hay medios cuya información deja bastante que desear, aun así y a riesgo de equivocarme mantengo una postura totalmente contraria a que se rescate a Abengoa con dinero público o de bancos, solamente dudo un poco sobre la conveniencia de mantener puestos de trabajo, pero lo tengo claro, ¿que sale más barato mantener los puestos de trabajo o mandarlos a todos al paro?, y creo saber cuál es la opción que menso cuesta, se puede deducir de los datos publicados y de opiniones creíbles, que mantener cada puesto puede costar cuatro veces más que mantener un parado hasta su edad de jubilación, y en el primer caso es probable que a los dos o tres años tuviéramos que repetir la operación, me tacharán de desalmado por esto, no creo que lo sea, yo también siento que alguien pierda su trabajo, como no lo voy a sentir, pero lo siento igual por un empleado de Abengoa que por cualquiera de los cinco millones de parados que tenemos y no veo por qué razón para ser ciudadano de primera tienes que ser político, funcionario o trabajador de una empresa grande, porque si no es así, si tu empresa cierra, hace un ERE o te aplican un despido procedente, vas a la calle con 20 días, doce mensualidades máximo y dos años de paro si has generado el derecho, y después te buscas la vida, no me extrañaría que los parados ciudadanos de segunda o de tercera se suban por las paredes por el agravio soportado, y también votan, así que cuidado políticos con lo que decís.

 

Hace quinientos años se acometían empresas con carabelas de madera que iban a América y volvían, ahora se nos hunden los trasatlánticos, claro que entonces las tripulaciones podían perder su pellejo si la empresa fracasaba, incluso se estilaba que si el barco naufragaba el último en abandonarlo era el capitán, algunos hasta decidían hundirse con su barco, ahora son los capitanes los primeros que se van, o los echan, pero siempre salen bien apañados llevándose una buena tajada de lo que quede del cargamento, así que primero que el señor Felipe Benjumea y el señor Sánchez Ortega devuelvan las compensaciones recibidas por su salida de la empresa, por disparatadas y casi inmorales, pero sobre todo porque no se las han ganado, así como todos los importes percibidos por cualquier concepto durante los últimos diez
años, porque tampoco se los han ganado, al igual que todos esos que llaman consejeros y asesores, pero que en realidad no son otra cosa que conseguidores, que mientras se sirvieron de lo público se prepararon el aterrizaje en lo privado para seguir aprovechándose de lo público, amén de colocar a sus familiares, amigos y correligionarios, que devuelvan también lo percibido durante la última década y se larguen, a partir de aquí, quizá podamos empezar a hablar de rescate, que además saldrá algo más barato, pero no creo, amigo lector que no perteneces al clan, se nos logre, no devolverán nada y estos conseguidores seguirán consiguiendo, y lo que consigan será a costa de que lo soportemos entre todos, así se comprende por qué pagamos por la luz, el gas, la gasolina etc. el doble de lo que vale, por qué nos suben los impuestos y nos aumentan los recortes y por qué hace 10 años un mileurista era un desgraciado y hoy es un privilegiado.

 

El que algunos se atrevan a decir que los bancos deben apoyar de buena gana el rescate de Abengoa es para reírse, ¿de verdad se creen lo que dicen?, como estará el panorama cuando no quieren seguir financiando a un buque insignia que trabaja en medio mundo y tiene un montón de proyectos adjudicados, prefiriendo perder lo expuesto hasta ahora, ¿será porque la marca España se vende muy barata y el coste de las obras supera con creces el precio ofertado y aceptado?, no lo sé pero lo sospecho, de todas formas no me extrañaría que en breve la banca pusiese el dinero, seguramente con el aval del estado para asegurarse su recuperación y además con el correspondiente cobro del favor, así entenderemos también por qué antes dejabas tus ahorros al banco y te pagaba intereses y ahora te cobra por custodiártelos, por qué abrir una cuenta era gratis y ahora te cobran por abrirla, por cerrarla, por mantenerla, por apunte, por meter dinero, por sacarlo, por usar el cajero automático, por pasar por la puerta y hasta porque llovió en domingo y todo ello con el beneplácito del gobierno de turno.

 

Tengo más razones para opinar en contra del rescate, pero no debo extenderme más, siento la caída de Abengoa por todos nosotros, aunque solo sea por egoísmo, no cabe duda de que perdemos un gran activo, y especialmente por los andaluces que creían tener algo de lo que presumir y han recibido un jarro de agua fría. Abengoa fue una empresa puntera aunque siempre muy ligada a la política, pero en los últimos años supeditó en gran medida su cuenta de resultados al BOE y la ha llevado a la ruina, tenemos más casos aunque no tan grandes y desgraciadamente sufriremos la caída de alguna más por este mismo motivo, hay una gran agrupación que últimamente esta enajenando demasiado inmovilizado y parece ser que no precisamente por generar plusvalía sino por falta de liquidez, toquemos madera.

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