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De todo un poco…

Vidal Holgado

De corrupción

Vivimos en un país, si es que a esto se le puede llamar país y no circo o charco de ranas, en el que nos crecen los enanos por cientos, y el tema es tan serio que no debemos generalizar, pero si manifestar nuestra indignación por lo que ocurre y exigir con contundencia las responsabilidades oportunas.

 Era un clamor popular que los partidos no se financiaban de manera transparente y limpia, e incluso que algún que otro sinvergüenza se lo llevaba crudo, pero de eso a pensar que el mismísimo partido en el gobierno pudiera tener institucionalizada la corrupción desde hace más de veinte años, resulta un mazazo incluso para las almas mas cándidas, que de esta dejarán de serlo.

 

El asunto es tan serio que nos estamos jugando la democracia en España, y teniendo en cuenta que es el mejor sistema de gobierno, para algunos el menos malo de los conocidos, y que las alternativas no son nada apetecibles, esperemos que algo empiece a funcionar para evitar y solucionar estas situaciones.

 

Con un partido en el gobierno, lleno de mierda hasta el cuello, y el de la oposición tres cuartos de lo mismo, lo tenemos muy difícil. Ha llegado el momento de que los ciudadanos empujemos a los partidos políticos hacia una regeneración urgente, como dice el Sr. Camuñas: “quien quiere desecar una charca no puede pretender contar con el beneplácito de las ranas”.

 

El Sr. Bárcenas debe ir a la cárcel, a pan y agua hasta que cante la traviatta, es decir, entregue la contabilidad B, la A nos interesa menos, nadie es tan tonto de armarla y encima escribirlo y publicarlo, aunque puede haber algún descuido.

Una vez con la lista en la mano que le hagan compañía todos lo merecedores de cárcel, y que el resto de los implicados queden inhabilitados de por vida para ejercer cualquier cargo público, tanto representativo como ejecutivo e incluso laboral, además de prohibirles pertenecer a ningún partido político ni tan siquiera como afiliado, que se busquen la vida en la calle como miles de ciudadanos de este país lo tienen que hacer, muchas veces por culpa de estos sinvergüenzas.

 

Sras.  Sáenz de Santamaría y Cospedal, ya que otros todavía no han dicho esta boca es mía, que efectivamente cada palo aguante su vela y que caiga quien tenga que caer, a ver si es verdad Sr. Rajoy que no le tiembla la mano, si esto no es así, se cargarán entre todos Vds. el bienestar y la paz en esta España nuestra que tanta capacidad tiene de aguante, pero que cuando explota lo hace con una virulencia atroz.

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