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De por aquí en esto

Patricia Melero

Patrimonio bajo tierra

Es Patrimonio aquella canción que escuchamos al abuelo cantar mientras trabajaba y es Patrimonio la tierra removida que cobija el mosto y lo gesta en sus entrañas para parirlo después como vino. El Barrio de las Bodegas de Baltanás va camino de convertirse en Bien de Interés Cultural por su importancia histórica y por su buena conservación.

En esta tierra, al hablar de Patrimonio acostumbramos a mirar hacia arriba: a las torres de las catedrales o los artesonados de las iglesias, pero las riquezas que atesoramos por aquí en esto se puede localizar en casi todas partes y las bóvedas a las que elevamos plegarias están tanto en iglesias como en bodegas.

 

Es Patrimonio aquella canción que escuchamos al abuelo cantar mientras trabajaba y es Patrimonio la tierra removida que cobija el mosto y lo gesta en sus entrañas para parirlo después como vino.

 

El vino forma parte de nuestra cultura, igual que el pan, y hay rincones donde esta relación aún se mantiene en pie, excavada en el cerro, a pesar del paso de los siglos. Baltanás contará, cuando finalice el proceso administrativo, con un conjunto monumental singular. Su Barrio de Bodegas estará protegido como Bien de Interés Cultural.

 

La Junta de Castilla y León inició los trámites el pasado mes de diciembre para conseguir la esta declaración para el primero conjunto etnográfico de bodegas domésticas en Castilla y León, que siguen en pie gracias al esfuerzo del pueblo de Baltanás y de la colaboración de la Universidad de Valladolid, que se ha ocupado de la ordenación y documentación para conservar estos vestigios.

 

El Barrio de Bodegas de Baltanás es el conjunto excavado periférico más importante de Castilla y León, por su número -374 bodegas- y por su buen estado de conservación en las laderas del cerro donde en su día se levantó el castillo, allá por el último tercio del siglo IX.

 

El conjunto se sitúa en dos elevaciones separadas por el camino Hondo. Las bodegas se organizan en torno al cerro, siguiendo las curvas de nivel del terreno y en seis niveles superpuestos.

 

La primera referencia conocida de la existencia de las bodegas data de 1543, cuando se documenta la pertenencia del señorío de Baltanás a Pedro de Zúñiga, y las bodegas aparecen entre sus propiedades. A lo largo de los siglos, han sido documento vivo de la actividad vinícola y constructiva de la localidad.

 

Las bodegas atesoran un gran valor patrimonial, tangible e intangible, y son uno de los elementos más significativos del patrimonio etnográfico y casi monumental, si no olvidamos el carácter místico y ritual que representan tantas veces. Son guardianas del milagro último del vino y de la liturgia de los amigos en torno a una jarra.

 

 

 

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