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De por aquí en esto

Patricia Melero

Meditrinalias y ¡viva el vino!

Cada 11 de octubre, la Antigua Roma celebraba las fiestas agrarias de Las Meditrinalias, para celebrar la vendimia. El vino era alimento y parte de nuestro hogar, pero ahora, que ha ganado en calidad, no siempre es elemento diario.

Cada 11 de octubre, la Antigua Roma celebraba las fiestas agrarias de Las Meditrinalias, festejaban la vendimia, probaban el mosto, ofrecían sus mejores caldos a los dioses y hemos de suponer que entre supersticiones, devoción y ritos pasaban unas fechas la mar de animadas gracias a los festejos y el licor. 

 

En parte herederas de ese espíritu, en estas fechas organizamos las fiestas de las vendimias en las diferentes Denominaciones de Origen o regiones vitivinícolas de por aquí en eso. La tradicional vendimia familiar, con sus reuniones, meriendas y lagarejos, también puede considerarse una celebración en sí misma y un lazo que nos une a nuestro pasado más clásico y más castizo, por ser uno de los pocos autoabastecimientos agrarios que aún perviven. 

 

El vino de año, el que se producía en cada casa, en cada lagar, para el consumo de la familia en la temporada, es un concepto que formaba parte de la cotidianeidad de la economía doméstica hasta hace pocas fechas. Los que aún conservan majuelo y bodega y la costumbre de beber lo que sale de ellas valoran esa producción como un tesoro, y la miman, y la obsequian a los amigos como la mejor de sus hospitalidades.

 

El vino era alimento y parte de nuestro hogar, pero ahora, que ha ganado en calidad y en diseño, no siempre es elemento diario, como el pan en otro tiempo.

 

Escuchamos a la Interprofesional del Vino, hace pocas fechas, marcándose el objetivo de incentivar el consumo, mientras echamos cálculos y vemos también cómo en España se bebe un 15% menos de vino que en la década anterior.

 

Producimos más y mejor (en Palencia, por ejemplo, disfrutamos caldos con marchamo de dos denominaciones de origen -Arlanza y Cigales-), promocionamos, anunciamos, organizamos fiestas para forasteros, turistas y visitantes, viajamos con nuestros vinos al extranjero, vendemos cultura, imagen y modernidad, pero no bebemos...

 

El vino ha sido alimento, consuelo, excusa, ofrenda, alivio, riqueza, obsequio, cultura, inspiración, medicina... y la primera y más eficaz red social se constituyó en torno a las mesas de las bodegas. Brindo, pues, por el vino... ¡y bebamos!

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