Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

Soluciones por lamentos

“Me siento hundido, herido de muerte como el toro ausente tras la estocada fulminante del torero al que el público le otorga las dos orejas y el rabo, con la sensación de que me hayan dado un ‘patadón’ en toda la boca del estómago y con el anhelo de volver a ser el que fui. O por lo menos el que hubiese querido ser. Aquel periodismo libre, independiente, sin acentuados tintes políticos y empresariales, y valorado positivamente por los lectores.

Hoy siento que todo eso queda ya muy lejos. Que cada día me siento más débil, incapaz de mantener a flote los numerosos tentáculos que extendí por cada uno de los rincones de mi querida España, esos  que me han mutilado de un plumazo dejando, en consecuencia, a decenas de cabeceras en la sombra, sin volver a pisar una rotativa y a cientos de periodistas en paro.

 

Locos los llaman unos, insensatos otros. Y héroes, muchos. Por acudir a su puesto de trabajo día tras día, aún adeudándoseles el salario de muchos meses y sin sacar a la luz la lúgubre situación que estaban viviendo, con la esperanza de que por fin llegara el día en el que la pesadilla se terminara con la sensación del deber cumplido con unos ciudadanos ignorantes de sus circunstancias.

 

Lamentablemente, muchas de esas pesadillas tan sólo fueron quimeras que los colocó de patitas en la calle. El Adelanto, el decano de la ciudad de Salamanca, es el último medio que ha bajado para siempre su trapa pero la lista es ya preocupante. Como lo es también, a la par que triste, que en una ciudad como Salamanca, la que en su día fuera referente de la cultura europea, tan sólo haya una única línea editorial que se pueda leer en papel.

 

No creo que sea el momento de buscar culpables. O puedo que el culpable sea únicamente yo. Por haberme prostituido al mejor postor, como se escucha entre las voces del populacho. Mi conciencia me dice que a veces he dejado de lado mis principios deontológicos para favorecer al partido de turno, que en vez de incomodar a la clase política le he dado un masaje de cervicales y que, en lugar de cuestionar todo lo que me rodeaba, he asentido sin abrir el pico.

 

Sin embargo, he empezado a dar signos de entonar el ‘mea culpa’ y querer alzar el vuelo. Estoy destapando casos de corrupción, de abusos de poder, denunciando escándalos políticos, económicos, judiciales y hasta eclesiásticos, y a dar voz a los más indefensos que podrían haberse despedido de este mundo sin haber aparecido jamás en los medios.

 

Aún tengo muchas guerras que ganar: la precariedad laboral, el intrusismo, la pérdida de confianza de usted lector… pero en mi fuero interno busco la inminente necesidad de que se revitalice un oficio que se encuentra en coma. Cambio soluciones por lamentos. Por mí, que tanto he aportado a la sociedad.

 

Pero principalmente por vosotros. Es intolerable que desde 2008 alrededor de 8.000 periodistas, cerca de 135 pertenecientes a los medios salmantinos, hayan sido despedidos, según datos de la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa de España).

 

Dicen de mí que soy vocación, curiosidad, inquietud, cuestionamiento continuo. Todos los días me digo que tengo que creer en mí, en la fuerza que tienen los periodistas para adaptarse a un modelo de mí mismo que está cambiando. Es el momento de no dejarme pisotear porque el buen periodismo, siempre al servicio de ustedes y del interés general, ayuda a crear sentido y recuperar el auténtico valor de la palabra. Es el momento del fin de las sentencias de muerte”.

Atentamente,

 

                       

Muchas cosas han sucedido a lo largo de la pasada semana en televisión para haberlas podido analizar este lunes en el que es mi post número 100 de este blog. Un espacio que me ha permitido interactuar con todos vosotros y crearme un grupo fiel de seguidores que siempre apoyáis con vuestras visitas y comentarios mi trabajo. Desde aquí os doy mil gracias. A todos.

Pero nada me ha resultado más interesante en televisión en estos últimos siete días que el análisis del periodismo salmantino en el Café TV de La 8 de la mano de Elena Martín, presidenta de la ASPE, y Jorge Trevín, vicepresidente.

 

De ahí la personificación del periodismo que he plasmado en este post porque creo que esta profesión, que me enamoró hace ya 12 años, tiene que hablar por sí misma, levantar la voz como nunca y hacerse escuchar por todos. Y, por supuesto, porque creo que “Sin periodistas no hay periodismo. Y sin periodismo no hay democracia”.

 

Twitter: @VeronicaFdezGo

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