Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

La trampa mortal

Los jóvenes se han convertido en los protagonistas de las noticias de los últimos días. Desde que ocurriera la tragedia del Madrid Arena las imágenes y los testigos de lo sucedido en aquella macrofiesta, que acabó por convertirse en una trampa mortal, recorren todos los informativos y los podemos ver una y otra vez en los acertados especiales que se han emitido en las distintas cadenas de televisión para, de alguna manera y aparte de informar, pedir justicia y presionar para que se concreten responsabilidades. Responsabilidades que aún no se han encontrado porque la pelota no se sabe bien en el tejado de quién está, puesto que todos la lanzan de un lado para otro y parece que nadie recae en que se han producido cuatro muertes por asfixia y aplastamiento y es urgente una solución YA.

Como ciudadana me indigna sobremanera la actitud que han adoptado unos y otros. Por un lado, el Ayuntamiento de Madrid ha tardado seis días en denunciar al organizador de esta fiesta de Halloween, la firma Diviertt, y a su dueño, el conocido empresario de la noche Miguel Ángel Flores, por haber superado el aforo aunque, en un principio, la postura municipal negó tal exceso. Y, por otro lado, me encoleriza que la empresa organizadora del evento continúa sin reconocer que vendió más entradas de las permitidas, muchos hablan ya del doble, con el único fin de lucrarse sin preocuparse lo más mínimo por la seguridad de los asistentes que más bien, y con todos mis respetos, fueron tratados como ganado de feria.

En el caso de que la seguridad de la macrofiesta electrónica corriera a cargo de la empresa Seguriber, contratada por la propietaria del recinto, que es el Ayuntamiento de Madrid como así asegura Diviertt, tampoco salgo de mi asombro de que tan sólo se contrataran 14 agentes para custodiar todo el recinto cuando esa misma noche, la del 31 de octubre, el consistorio madrileño mandó 42 agentes a los estudios donde se graba ‘El Hormiguero 3.0’ para contener a los 6.000 fans que fueron a ver a la boyband británica ‘One Direction’. ¿Cómo es posible que se enviara el triple de policías a un programa de televisión que al concierto de Halloween con una afluencia prevista de 10.000 personas?

Siempre ocurre lo mismo. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando ocurren trágicos sucesos como éste o como el suicidio de una mujer de 53 años en Barakaldo cuando iba a ser desahuciada de su piso en vez de prever medidas que impidan estos fatídicos desenlaces. Otra noticia lamentable que me sorprendió que abriera los informativos prácticamente de todas las cadenas puesto que en España los medios de comunicación no acostumbran a hablar de los suicidios, aunque esta vez los presentadores de los mismos ya adelantaron en Twitter que lo harían. Una postura discutible que apoyo sin con ello se consiguen aplicar moratorias que paralicen los desahucios.

Pero con respecto al Madrid Arena aún quedan muchas preguntas por contestar, pero por contestar de forma sincera. Muchas se hicieron ya en el especial de ‘Espejo Público’ o en ‘El Gran Debate’ de la pasada semana, sólo por citar dos programas; ahora sólo falta que alguien dé las respuestas necesarias. El Ayuntamiento de Madrid ha intentado pasar página prohibiendo a partir de ahora la celebración de macrofiestas en espacios municipales pero sólo esto no me vale ni creo que a ninguno de los que estáis leyendo estas líneas. Lo que hay que hacer es perseguir a los culpables porque lo que está claro es que se han perdido cuatro vidas debido a una extraordinaria falta de seguridad y a una transgresión de diversas normas que van desde el aforo del recinto hasta los informes que alertaban sobre la deficiente infraestructura del mismo, especialmente en lo que se refiere a las salidas de emergencia, sin olvidarnos de la falta de licencia para celebrar este tipo de convocatorias.

Y qué decir de la actuación en esta ocasión de la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que se tomó unas vacaciones en los días siguientes a la tragedia humana del Madrid Arena. No tengo nada que objetar con lo que haga la Sra. Botella con sus horas libres de la política pero, precisamente por el cargo que ostenta, se le debe exigir una mayor responsabilidad si no sensibilidad ante tal acontecimiento. Su desacierto vuelve a dar muestras de que los políticos están hechos de otra pasta. Cada vez estoy más convencida de que ven la realidad muy distinta al resto de los mortales. ¿Me confundo?



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