Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

Pon precio a tu vida

Kiko river detail

Dicen que el dinero no da la felicidad, pero hay quien prefiere llorar en un Ferrari. Dicen que el dinero sigue sin serlo todo en la vida, pero ayuda a superar el complejo de su ausencia. Dicen que hay gente tan pobre en el mundo que lo único que tiene es dinero, y hay quien también dice que el dinero no es más que un trozo de papel o círculos, hechos de un material sin valor, por el que el ser humano es capaz de cualquier cosa. Hasta de vender su dignidad. ¿Y qué es para muchos la dignidad? Olvidarse de lo que en su día defendían con uñas y dientes. Para unos pocos, la medida de la libertad.

Un hombre para comérselo

Si hay un tipo que me cae bien en televisión ese es Alberto Chicote. Y no sólo por soltar perlitas como la de “Veo al Gobierno soso de cojones. Poco hecho. No le vendría mal un ratito más en la olla”. Por cierto, no puedo estar más de acuerdo. Ni tampoco por el hecho de que le divierta vestirse de Agatha Ruiz de la Prada, que para nada le resta masculinidad a su potente voz. Si no por decir verdades como puños, delante de cientos de espectadores y a la cara de esos que le intentan colar que ese bogavante con arroz que se sirve en su negocio es el más fresco de la ciudad o que las cocinas de sus restaurantes están más limpias que el uniforme colorista que él mismo lleva.

De prótesis, bragas y matriarcas

Os tengo que confesar un secreto. Esta semana me he vuelto muy fan de Rafael. Del ‘Yo soy aquel…’, no. De Rafael Spottorno, el jefe de la Casa Real que, por su semblante poco entusiasta y monotonía insípida, más parecía que fuera él el que tenía que pasar de nuevo por el quirófano que su Majestad el Rey. Pero este fanatismo, lo reconozco, no es nada comparable por el que siento por el doctor Cabanela. ¡Qué humor tiene este hombre! Sólo él consiguió despertar del letargo a todos los presentes de esa velada tan secretista cuando se le ocurrió soltar por su boquita que él tomaba más pastillas que el Juancar de Borbón. ¡Eso sí que fue un detallazo hacia el monarca!

Café con leche en Botella, por favor

Un mes de vacaciones da para mucho, sobre todo para pensar. Durante todo este tiempo mi blog ‘De la tele a mi sofá’ se ha mordido la lengua con una programación caradura, ha vomitado contenidos enlatados y repetitivos, se ha aburrido de hacer ‘zapping’ sin encontrar ni un solo espacio televisivo que le ayudara a abandonar una realidad que casi exclusivamente ha invitado a veranear a la clase política y se ha enfadado por la escasa consideración que se ha tenido con el espectador que se ha quedado en casa compuesto y sin playa.

El ‘lorito’ de Rajoy

Lo tengo que reconocer. Desde la pasada semana soy muy fan de Mariano. De Mariano Rajoy, quiero decir. Sólo él es capaz de leer como ningún otro ser humano las anotaciones aclaratorias entre paréntesis de su discurso como si fueran parte del mismo. Eso es lo que me ha terminado de convencer de que nuestro presidente es… es simplemente un político extraordinario. Sin dobleces, sin medias tintas, sin mente oscura. Con una capacidad de improvisación desbordante y con una dialéctica de ‘lorito’ que, en el transcurso de unas pocas horas, sufrió una metamorfosis de parlanchina a bocazas.

Sin músculo informativo

Accidente santiago detail

Ha tenido que ocurrir un fatídico accidente como el de Santiago de Compostela para que salten todas las alarmas sobre la situación crítica que vive el periodismo audiovisual en España. La televisión pública se cae a pedazos y las redacciones de informativos se nutren de plantillas escuálidas más preocupadas por no meter la pata en el directo que por informar sobre la que ha sido la tragedia ferroviaria más grave en Europa desde hace 15 años. Hoy ya, con la mente fría y el corazón latiéndome a una velocidad normal, me siento decepcionada por cómo se ha cubierto el suceso en las televisiones y me da rabia que entre todos estemos pagando a una televisión pública que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Ni de lejos.

La subasta de la dignidad

Lucia detail

Hoy vendería su dignidad hasta el mismísimo Diablo por un puñado de euros. Cuando se dice un puñado, se dice por un sinfín de sobres o hasta por una ingente deuda con la Agencia Tributaria. Vamos, lo que viene siendo por deberle una buena pasta a Hacienda. Si lo ha hecho la ganadora del Premio Planeta 2004, creo que todos tenemos permiso para hacerlo. Eso sí, si te lo estás pensando, en este punto te doy un consejo: “Nunca muerdas la mano de quien te da de comer”. Por si las moscas. Soltar que sabes que vas a un programa basura y sensacionalista no creo que haga cosquillas al destinatario. ¡Con lo coherente que parecías Lucía!

Angustia

Hay quien dice que las emociones son una exteriorización de la debilidad de las personas. Discrepo. Más bien soy de las que piensa que los sentimientos que se reprimen hay que canalizarlos hacia algún lado para no convertirnos en una bomba de relojería. Las emociones y los sentimientos hay que dejarlos fluir con naturalidad, como el agua que desciende por una cascada, sin querer taponarlos con diques que, a buen seguro, van a terminar reventando a largo plazo, al igual que una cañería atascada tras emplearse como cubo de la basura en buena parte de las ocasiones.

El misterioso caso del tarotista sin vergüenza

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Si desde niña hubiera sido una sinvergüenza o una sin vergüenza, seguro que hoy en día estaría triunfando en la televisión.

 

En las madrugadas y de una manera descarada. Mis fans serían personas que estuvieran pasando una etapa de estrés, vulnerables y que necesitaran un ápice de esperanza de forma desesperada para aferrarse a una vida ‘demasiado puta’, como ellos mismos la calificarían, que se cebaba con ellos a base de zancadillas en los mejores casos y de KO’s en el resto. Hace unos años mi audiencia sería menos pero hoy, gracias a la ardua y meticulosa tarea de nuestros políticos extraordinarios de jorobarnos la existencia, el sonido de las llamadas se sucedería hasta reventarme los tímpanos

Radiografía del detector de mentiras

Poligrafo detail

Hoy parte del entretenimiento televisivo se lo debemos al criminólogo italiano Lombroso. Se estarán preguntando qué tiene que ver un investigador de asesinatos y preconizador de los remedios del comportamiento antisocial del hombre con la distracción en televisión. ¿Y si les digo que el nexo común es el polígrafo? Ah, vale, entonces la cosa cambia. A principios del siglo XIX utilizó el pletismógrafo para medir la velocidad del pulso y el volumen sanguíneo durante los interrogatorios criminales. Pero ha sido a William Moulton Marston al que consideramos el padre del polígrafo moderno. Éste afirmó que existe una alta correlación entre las mentiras y los cambios en la presión sanguínea. Ahora sí que lo pillo.