Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

Consulta soberanista y democracia

Ningún pueblo está predeterminado para ser un país con entidad jurídica propia. La historia es la que es, y los diferentes procesos históricos marcan el devenir de los pueblos, y sobre todo la soberanía de los mismos. Ni España fue siempre España, ni Cataluña fue siempre Cataluña. Cada uno podemos interpretar la historia de acuerdo a nuestros intereses, pero si de algo estoy convencido, es que es más importante ser demócrata que catalán, gallego, vasco, o español.

 

Es muy justo reivindicar las diferencias, entre otras cosas porque es verdad que las hay, pero es aún más justo dialogar sobre lo que une e integra. Detrás de este proceso de independencia, proclamado por Artur Más y Oriol Junquera, yo creo que solo se esconde la ambición de tener más poder político y económico, y no la ambición, justa, de mejorar la vida de todos los ciudadanos catalanes.

 

La historia se puede manipular o tergiversar, pero la vida de los ciudadanos no. Hay que trabajar, tener un plato de comida caliente, un techo y vivir con la dignidad necesaria que hoy exigen los nuevos tiempos. Haber educado y enseñado a toda una generación en “lo catalán” es propio de políticos interesados en conseguir su sueño, que no es precisamente el de mejorar la vida de sus ciudadanos, sino en mejorar ostensiblemente la suya y tener el poder absoluto que da la gobernación de una nación. Ni es el momento de reivindicar el derecho a la autodeterminación, ni tampoco se da el marco adecuado para ello. Es más importante afrontar juntos la necesaria reforma constitucional, y abrir caminos coherentes con la realidad de nuestro tiempo para que todas las diversidades tengan cabida, y desde la legalidad constitucional promover todo cuanto se crea necesario, con el único fin de mejorar la vida de todos, y cuando digo todos, me refiero a catalanes, vascos, gallegos, andaluces o castellanos.

 

Los nacionalismos son la guerra, dijo Miterrand hace algunos años, y violencia, guerras y totalitarismos fueron los símbolos de la primera mitad del siglo pasado. A partir de mediados del siglo XX aparecen las democracias occidentales y es aquí, en la democracia, donde hemos de sustentar todos los intereses de cada pueblo, que no pueden ser otros que los de mejorar la vida de todos sus ciudadanos, y no solo de unos pocos. Puede que no sea el mejor de los sistemas de convivencia, pero al menos no hace sangre de los vencidos, porque éstos pueden ser los vencedores en las próximas elecciones. Ver las imágenes que todos los días nos transmiten desde Ucrania, es sintomático de lo que genera el odio entre las personas, y que nadie olvide que no hay peor fiera para el hombre que el propio hombre.

 

Artur Más y Oriol Junquera han cargado de pólvora a la sociedad catalana, y por ahora es muy difícil retroceder, porque muchos sienten su catalanismo en clave de enfrentamiento y opresión, y eso genera odio hacia el “opresor”, que para ellos no es otro que España. Los políticos, desde sus tribunas públicas, son auténticos expertos en soliviantar al pueblo, en proclamar las maldades del sistema, pero ellos nunca van a ser carne de cañón. El pueblo es soberano, pero no es libre. No se puede inducir a millones de personas a creer que sin la opresión del estado español sus vidas mejorarían hasta extremos insospechados para ellos, no se puede inducir a la población a odiar al, que según ellos, “oprime”, porque eso provoca un caldo de cultivo, que puede encender la mecha por cualquier motivo o nimiedad.

 

Hablen ustedes de realidades sociales, de trabajo, de sanidad, de educación, de seguridad ciudadana, de economía real, y desde ahí proclamen la necesidad de ser independientes. No metan ustedes a la historia por medio, no provoquen con sus discursos distorsionados el odio de unos contra otros. Todos somos de algún lugar, pero todos somos de la misma patria, la patria de la humanidad. Ser diferentes no significa ser mejores, significa que ustedes tienen un idioma, una cultura, y un patrimonio propio, pero en pleno siglo XXI, el siglo de la globalización y la era digital, la riqueza de todos está en eso, en la diversidad.

 

Me viene a la memoria la figura de Tarradellas, el primer presidente de la Generalitat tras la muerte de Franco. No creo que su catalanismo fuera menor que el del Sr. Más o el Sr. Junquera, y  su vida en el exilio francés no fue un dechado de bienestar económico, pero con su seny, su saber estar y su posición ante los nuevos tiempos, ayudó a construir un nuevo espacio político para todos, incluidos sus queridos compatriotas catalanes.

 

Son otros tiempos, otras circunstancias, otros modos de vida, y sobre todo hay una realidad supranacional que es quien controla toda la política económica de los países miembros: Europa. Una Europa que ya se ha apresurado a decir que si Cataluña se independizara de España, no tendría cabida en la UE. ¿Por qué seguir por este camino, cuando hoy día la mayor preocupación de los catalanes, al igual que la de los españoles en su conjunto, es la lacra del paro, la lacra de la corrupción, la bajada de salarios, y otras tantas cosas más que interfieren en la vida diaria de todos?. Lo curioso de todo esto, es que CIU es un partido conservador, que nunca apostó por la independencia, como puede ser el caso de ERC. ¿Qué se esconde detrás de esta posición tan firme del líder de esta formación? A mí solo se me ocurre que solo se esconde una ambición desmedida por tener más poder y más dinero, pero no para los ciudadanos de a pie, sino para ellos, los que dirigen los destinos de Cataluña.

 

El gran hacedor, a mi entender, de esta ola separatista que llega desde Cataluña, es el señor Jordi Pujol. En su día se declaró no independentista, pero con gran inteligencia preparó a las futuras generaciones para que éstas si fueran soberanistas, y para ello empleó tres banderas clave: el idioma, la educación y la senyera. Una generación ha pasado desde que lideró la Generalitat, pero su objetivo se ha cumplido. El problema ahora es que todos saben que el señor Pujol y su familia aplicaron aquello de que antes que el país está la familia.

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