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Contando habas

Fernando Rodríguez López
Blog de Fernando Rodríguez López.

Sinfonía de la ineficiencia

Hoy vamos con un tema de actualidad regional, y también local, para ilustrar el refrán de €œEn todas las Administraciones Públicas cuecen habas€. Nada más adecuado para este blog, que trata precisamente de contar habas. El tema es algo tan aparentemente sencillo como la admisión de los alumnos en los conservatorios de música de la Comunidad de Castilla y León, regulada por una Resolución de la Consejería de Educación de la Junta (publicada en el BOCyL el 17 de marzo de 2008).

Es un asunto de actualidad porque precisamente en estos días es cuando se asignan las plazas a los alumnos que quieren comenzar primer curso del grado elemental, y es interesante para este blog porque constituye un buen ejemplo de regulación ineficiente que, además, se va perpetuando en el tiempo (!ya va por su cuarto año!).

Para los no iniciados: para entrar en primer curso de las enseñanzas elementales en un conservatorio de la Comunidad hay que hacer una sencilla prueba de acceso, que consiste básicamente en cantar y seguir ritmos. Los tribunales valoran a los aspirantes y les dan una puntuación entre 0 y 10, como se hace en otros exámenes. En caso de empate se da preferencia al alumno de menor edad. Una vez que todos los aspirantes han sido evaluados y se publica el listado ordenado por calificación (y edad, en caso de empate), los conservatorios hacen público también el listado de los instrumentos musicales en que hay vacantes, que puede cambiar de un año para otro. Si hay más aspirantes que vacantes instrumentales es una señal de que algún aspirante no va a poder acceder al conservatorio. Eso es esperable. Lo raro en la Comunidad de Castilla y León es la forma en que se acaba determinando quién no puede acceder al conservatorio...

Concretando: los solicitantes de primer curso de las enseñanzas elementales presentan una solicitud de admisión en la que hacen constar las especialidades instrumentales vacantes del conservatorio por orden de preferencia (lógico, no van a presentarla por orden de repugnancia). Pero luego, y aquí empieza lo raro, para la adjudicación de plazas lo que se hace es asignar primero las vacantes existentes de los instrumentos elegidos en primera opción por todos los solicitantes (ordenados por calificación), después los elegidos en segunda opción y así sucesivamente hasta completar las preferencias manifestadas en la solicitud. ÂżSuena sencillo y lógico? A lo mejor suena así, pero no lo es. Más bien, es un sistema perverso, injusto e ineficiente, que da lugar a que aspirantes con calificaciones altas se queden fuera del conservatorio (con lo cual€Ś Âżpara qué hacer una prueba de acceso?).

En esencia, el problema surge porque, de acuerdo con la regulación de la Comunidad de Castilla y León, la segunda opción de instrumento elegida por los alumnos, aunque se trate de alumnos con una calificación elevada en la prueba de acceso, sólo se tiene en cuenta una vez que se han adjudicado las primeras opciones de todos los alumnos que han realizado la prueba de acceso, independientemente de su calificación. De forma similar, la tercera opción de instrumento elegida por los alumnos sólo se tiene en cuenta una vez que se han adjudicado las segundas opciones de todos los alumnos que han realizado la prueba de acceso. Y así sucesivamente. Ya suena un poco menos lógico, Âżno?

Un ejemplo con números: supongamos que un conservatorio de la Comunidad oferta 1 plaza de flauta y 5 de zambomba, que hay 10 alumnos que quieren acceder al primer curso y que en las pruebas de acceso los 5 mejores alumnos obtienen un 10, seguidos por los otros 5 con calificaciones de, por ejemplo, 6. Pues bien, si los 5 mejores alumnos (los que han sacado un 10) eligen flauta como primera opción y zambomba como segunda, y los otros 5 alumnos (los del 6) eligen zambomba como primera opción y flauta como segunda, resultará que 4 de los 5 alumnos que sacaron un 10 (todos menos el primero)€Ś !no serán admitidos en el conservatorio! (ni en flauta ni en zambomba ni en bandurria, simplemente no serán admitidos, porque la admisión requiere la asignación de un instrumento). Esto sucederá porque cuando llegue el momento de tener en cuenta la segunda opción que han elegido los de 10 ya no quedarán zambombas que asignar, puesto que todas han sido asignadas en las primeras opciones, concretamente€Ś !a los alumnos que tuvieron un 6 en la prueba de acceso! Los de 6 se quedan, los de 10 se van. !Y eso que el artículo 1 de la Resolución dice que €œLa admisión de alumnos estará sometida a los principios de igualdad, mérito y capacidad, y supeditada a las calificaciones obtenidas en la prueba de acceso€!

Como resultado, la admisión en los conservatorios de la Comunidad se convierte en una suerte (o mala suerte) de lotería, en la que compras el billete cuando haces la prueba de acceso. No sorprende por tanto que en estos días los pasillos de los conservatorios se pueblen de aspirantes, padres y madres de aspirantes y abuelos y abuelas de aspirantes intentando averiguar qué instrumento han elegido como primera opción los aspirantes con mejor nota. Y claro, si están en los conservatorios no están comprando, si no compran no aumenta el consumo, y si no aumenta el consumo no aumenta el PIB€Ś

No sería por tanto de extrañar que este mes, además de unas cuantas docenas de aspirantes fastidiados, se resienta el PIB de la Comunidad por esta causa. !Con lo fácil que sería, en la era de los ordenadores, asignar las vacantes de instrumentos comenzando por las preferencias (todas) del primer solicitante, siguiendo con (todas) las del segundo, luego (todas) las del tercero y así sucesivamente! ÂżEs que tiene algún sentido hacerlo tan deliberadamente mal?

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