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Fernando Rodríguez López
Blog de Fernando Rodríguez López.

Si está pensando en montar un negocio, no le dé más vueltas: !Abra un banco!

No lo dude, abra un banco. El modelo de negocio puede llegar a ser un tanto complicado, con tantos tipos de operaciones y productos complejos, pero si no lo domina no tiene por qué preocuparse, ya que siempre puede comenzar con las cosas básicas: conseguir recursos baratos de ahorradores, del mercado interbancario y del Banco Central Europeo (BCE) y prestarlos a inversores, a particulares que necesiten financiación (un piso, un coche, las vacaciones de verano) o a las Administraciones Públicas. 

Para tener beneficios simplemente recuerde seguir las reglas habituales: comprar (dinero, en este caso) lo más barato posible (últimamente el BCE está prestando al 1 %) y vender lo más caro que le permitan las condiciones del mercado (por ejemplo, alrededor del 9 % para préstamos personales, también últimamente). A medida que el negocio se vaya asentando y los ciudadanos vayan teniendo más confianza podrá encontrarse con nuevos accionistas, lo que supondrá ganancias para los dueños anteriores que vendan sus acciones (usted mismo) o bien nuevas aportaciones de capital que le permitirán crecer más. También habrá más personas dispuestas a confiarle sus ahorros, entre otras cosas porque, aunque usted lleve muy mal su banco, el Fondo de Garantía de Depósitos garantiza los saldos de las cuentas hasta en 100.000 euros por titular, así que es esperable que los ahorradores no sean demasiado exigentes ni estén demasiado preocupados por su posible mala gestión. Todo esto es bueno para usted, luego veremos por qué.

Quizá deberá tener un poco de cautela con las inversiones que decida financiar, o, más bien, con la forma en que decida hacerlo. El Banco de España le pedirá que valore bien los riesgos en su balance, así que necesitará reunir información de sus potenciales clientes y también en algún momento le vendrá bien pedir informes a consultoras y a empresas externas de valoración de activos. Todos estos documentos le servirán para justificar sus decisiones de a quién decide prestar dinero y a quién no, incluso aquellas operaciones que ya haya decidido antes de disponer de la documentación, aunque lo cierto es que en condiciones normales nadie le pedirá explicaciones.

Además, si el Banco de España llegara a sugerirle que sus activos (por ejemplo, los inmobiliarios) están sobrevalorados, y le pidiera en consecuencia que redujera las partidas correspondientes en los balances, los documentos mencionados le pueden servir para alegar que las valoraciones de los activos son correctas y defenderse así de tales pretensiones (puede decir que son agresivas y que atentan a la libertad de mercado, por ejemplo).

No se preocupe demasiado si las cosas no van todo lo bien que pudiera esperarse. Por ejemplo, entra dentro de lo posible que las operaciones de préstamo que usted ha presentado como altamente rentables en realidad no lo sean tanto, y que algunos de los deudores no devuelvan sus préstamos. En un negocio normal es posible que este tipo de situaciones condujera a una reducción de beneficios y a una mayor desconfianza del mercado€Ś pero recuerde, su negocio es un banco, así que su balance está lleno de activos de todo tipo. Malo ha de ser que no pueda encontrar, para compensar, alguna ganancia patrimonial por diferencia de valoración o por afloramiento de plusvalías, y presentar finalmente a sus accionistas una cifra de beneficios, aunque sea más reducida.

€œLas convulsas condiciones del mercado y la feroz competencia han afectado a nuestra cuenta de pérdidas y ganancias, pero aun así nuestro banco ha hecho gala de su solidez y ha aprovechado nuevos nichos de mercado para€Ś€

Y sí, claro, también puede ser que las cosas vayan rematadamente mal. Con su escasa experiencia en el negocio bancario es posible que sus préstamos e inversiones hayan sido absolutamente calamitosos, que las operaciones que intuía como seguras fuentes de ingresos se conviertan en un auténtico agujero negro que no ofrezca retorno alguno. Cero. Si sus ahorradores se enteran es posible que quieran recuperar el dinero de sus cuentas, porque todo el mundo sabe que los agujeros negros tienden a absorber todo lo que está cerca. Eso puede obligarle a deshacer inversiones y operaciones de préstamo, lo que podría comenzar una espiral destructiva ciertamente amenazadora.

ÂżQué debe hacer entonces? Pues aunque le suene extraño€Ś nada, no tiene por qué preocuparse. Con un poco de suerte, su banco se habrá convertido en una entidad lo suficientemente grande como para que el Estado no pueda permitirse el lujo de dejar que quiebre (Malas noticias, qué buena película de Curtis Hanson). Sería un resultado aterrador€Ś los ahorros de tantos y tantos accionistas y depositantes convertidos en nada (Âżcomprende ahora por qué era bueno tener muchos accionistas y depositantes?)€Ś posibles quiebras en cadena€Ś desconfianza en el sector financiero€Ś pánicos bancarios€Ś

No, el Estado no podrá permitir ese resultado, tendrá que acudir al rescate inyectando capital y saneando su entidad, que en realidad probablemente dejará de ser suya porque es casi seguro que con la operación el Estado pase a ser el principal accionista. Antes de que esto suceda, claro está, usted debería haber aprobado para su propio contrato de trabajo en el banco una cláusula de blindaje, por la cual si es removido de su cargo directivo el banco deberá indemnizarle en alguna cifra grosera de euros, no menos de 4 ó 5 millones, incluso aunque jamás en su vida hubiera podido soñar con ganar una cantidad ni siquiera parecida en ninguna otra actividad. Y a vivir, que son dos días.
Un plan perfecto, Âżno?

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