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Fernando Rodríguez López
Blog de Fernando Rodríguez López.

Asignatura pendiente

Hace unos días veíamos y escuchábamos en los medios de comunicación que, según una encuesta del CIS, un 27 % de los ciudadanos considera la desconfianza en los políticos como uno de los 3 principales problemas del país, junto al paro y a la situación económica. Según la misma encuesta, el 73 % de los ciudadanos considera que la situación política en España es "mala" (36 %) o "muy mala" (37 %), mientras que un 3 % califica la situación política del país como "buena" y el 0,2%, como "muy buena". No es que sorprendan las cifras… salvo quizá la última, pero en todo caso invitan a la reflexión.
Por ejemplo, con esta mala imagen, ¿quién puede tener hoy en día ganas de ser político? Le he dado muchas vueltas y sólo se me ocurren 2 opciones: por un lado, personas con gran capacidad para evaluar ideas y liderar proyectos, con vocación de servicio público y con un grado de responsabilidad social tan fuerte que puedan estar dispuestos a aguantar broncas e insultos de muchos, incluso de algunos a quienes están ayudando (o creen de buena fe que están ayudando). Con un 73 % de la población que tiene una imagen mala o muy mala de los políticos, y dada la gran finura y elegancia en la expresión a que nos tienen acostumbrados nuestros representantes públicos cuando se refieren los unos a los otros, podríamos referirnos a este grupo de políticos como “los valientes” (hagamos un esfuerzo por evitar hacernos la embarazosa pregunta de cuántos miembros tendrá este grupo). Por otro lado, junto a ellos existen también en la política personas con una capacidad mucho más limitada, que nunca han ni habrían sido capaces de trabajar (por decir algo) en nada más que en puestos políticos, a los que acceden como resultado de vicios perversos en estructuras del poder que subsisten únicamente por su propia actuación. Llamemos a este grupo, un tanto más indigno, el de “los aprovechados”.

Yo diría que en política, en este momento, no hay más que valientes y aprovechados, que nos hemos quedado sin “clase media”, y diría también que la culpa de ello es… nuestra, de toda la sociedad. Y no sólo por votar a los que no debíamos, conste, que todos sabemos que aprovechados los hemos tenido de todos los colores. No, la clave está en que, poco a poco y sin darnos cuenta, hemos ido aceptando la idea de que los políticos son un grupo aparte, a los que votamos de vez en cuando para que se ocupen de las cosas de gobierno, a los que a veces aplaudimos, a veces criticamos y a veces abroncamos.

Pero es una idea falsa, y habría que sacarla de nuestras cabezas. No son ellos y nosotros, somos todos, y no puede ser de otra manera. El ser humano en la sociedad es y debe ser un ser político, igual que es un ser social, cívico o económico. Tenemos que atrevernos a pensar y a defender las ideas, por encima de siglas y colores, diferenciando la ideología de los condicionantes del mundo actual. Si no nos gustan nuestros representantes el primer paso debe ser cambiar nuestro voto, obviamente, pero en un entorno con tantos vicios como nuestra España actual eso puede no ser suficiente, hay que ir un poco más allá, hay que implicarse, incluso comprometerse (ya sabéis, en los huevos con beicon la gallina se implica, pero el cerdo se compromete), pasar del patio de butacas al escenario. No hay que renunciar a la política, al contrario: más bien hay que intensificarla, comenzando por una regeneración desde la base. Es necesario asumir, y también transmitir a las generaciones futuras, la idea de que ser político no es necesariamente ni de valientes ni de aprovechados, sino de gente corriente con sentido común, con conocimiento de necesidades y de posibilidades y con ganas de trabajar por los demás. No vendría mal que, como parte de esa próxima reforma prevista para la enseñanza secundaria, además de reforzar las asignaturas de Lengua, Matemáticas o Física, se planteara la posibilidad de introducir más contenidos de política, que permitieran ir avanzando en esa dirección de “normalidad”. La próxima generación nos lo agradecería.

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