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Con la verdad por delante

Gabriel De la Mora
Blog de Gabriel de la Mora en Tribuna de Salamanca.

Derecho a decidir de todos, sobre todo, empezando por lo más importante

La consulta popular en Cataluña ha desviado la atención del verdadero alcance que debiera tener el derecho a decidir, considerado en su justa medida como una cuestión de radicalidad democrática; esto es, como el inherente derecho de los individuos y las poblaciones residentes en un territorio a participar directamente en la vida política de la comunidad, en todas las cuestiones comunes que les afecten, especialmente en las más importantes.

De tal modo, podemos entender que la construcción de una comunidad política en mutua y fructuosa convivencia es un objetivo que precisa  de llegar a ciertos consensos previos. Acuerdos básicos para que todos y todas podamos considerar la existencia de un proyecto compartido, entorno al que nos organicemos con ilusión, para iniciar una nueva etapa política en común entre los pueblos de España. Teniendo en cuenta esta realidad se puede comprender meridianamente la necesidad de considerar el derecho a decidir como una cuestión innegociable; claro que lo es, pues acaso no se trata de otra cosa que promover una democracia plural y participativa en igualdad, sin interferencias de poderes ocultos.

 

Esta pretensión, sin embargo, requiere de una revisión muy importante de la Constitución, que debería hacerse igualmente a través de un proceso de toma de decisiones radicalmente democrático, en el cual debieran participar todas las personas en el seno de aquella sociedad que aspira a regirse por las mismas reglas, para delimitar el alcance y garantía que la propia comunidad va a asegurar de los derechos y deberes de sus miembros, mediante las instituciones correspondientes.

 

No creo que por tanto sea deseable ni entendible, que el derecho a decidir pueda empezar por una consulta en Cataluña, para conocer el estado de opinión de la población de dicho territorio sobre su posible independencia, en los próximos meses; si no más bien por el cabal acuerdo en la revisión constitucional, decidiendo en primer lugar sobre los valores superiores compartidos y su desarrollo concreto en el derecho a la participación, la educación, la salud o la vivienda, para después resolver sobre el sistema concreto de organización jurídico-política que mejor pueda garantizar estas cuestiones y los niveles político-administrativos y territoriales necesarios en una sociedad europea y trasnacional a su vez apegada y necesitada de lo local para sobrevivir, y de acuerdo a las distintas identidades nacionales y culturales; proceso en el cual cabrían por necesarias consultas particulares y generales sobre la independencia del pueblo de Cataluña, respecto el original territorio matriz de lo que hoy consideramos España, las Españas, al bien decir de la Constitución de Cádiz.

 

En definitiva, procesos de participación política directa con información, debates y consultas populares sobre los derechos fundamentales, las instituciones democráticas, el modelo de economía y el modelo territorial; el innegociable derecho a decidir de todos, sobre todo, empezando por lo más importante, el pacto proconstituyente.

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