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Ciudadano Descatalogado

Honorio Cardoso
El blog en Tribuna de Salamanca de Honorio Cardoso

Cinco errores significativos del procés

Cada vez resulta más evidente que Mas renovará su mandato presidencial, pero no por ello va a dejar de ser lo que a estas alturas ya es , todo su lustre épico y ético se ha desvanecido en estos últimos meses, él y su patrón han dinamitado la fotografía más preciada del nacionalismo conservador: la del oasis catalán alejado del desierto corrupto mesetario. El hedor fluye de un lado a otro sin solución de continuidad.

“Deja de estar en Babia” era una expresión que mis profes utilizaban con frecuencia para quienes solíamos estar embelesados y distraídos a aquello que pretendían explicarnos. Desde luego, por mi parte, era la actividad que frecuentaba cuando de Geometría se trataba.

 

Ciertamente porque no entendía nada, probablemente por mis limitaciones matemáticas, pero, sobre todo, por el ensalmo en que me sumergía el enunciado de los teoremas. No voy a recontar todos ellos, baste referirme al que más me fascinaba: “El triángulo inscrito en una circunferencia”. ¿No me digan que no se trata de una imagen poética potente?, desde luego,  yo así lo entendía entonces. Después, la psicología vino a romper esa imagen mágica al apuntar que esa fascinación era mera sublimación de la represión sexual impuesta por el nacionalcatolicismo del tipo del medallón. Que yo no digo que no sea así, pero con el tiempo, y disfrutados ya los goces sexuales, volví a aferrarme a la ingenuidad adolescente.

 

Amo Cataluña por muy diversas razones que no voy a enumerar. Fundamentalmente porque me niego a mimetizar a aquellos procuradores de las cortes franquistas que para justificar una crítica superficial al Régimen comenzaban reclamando –y declamando- su “amplia y probada fidelidad a Franco y su obra”. Amo Cataluña y aprecio la calidad de los momentos y de las relaciones que, con amigos y amigas, hemos establecido en el transcurso de estos años y lamento el ensimismamiento paulatino que ha ido impregnando el malabarismo del paso en la defensa de una opción legítima a una confrontación simplificadora con España, entendida como un pack homogéneo e inamovible. Estar en Babia puede ser, y es, una complaciente actividad, pero nada recomendable cuando uno se encuentra inmerso en una batalla que pretende ganarse.

 

En mi criterio y opinión –ciertamente descatalogados- creo que falta sentido crítico a la hora de enfrentarse a la situación real en la que el proceso se encuentra. Una situación de encallamiento y progresiva debilidad. A la hora de afrontar un conflicto siguen siendo una regla áurea las palabras de Polonio a su hijo Laertes tras no haberle disuadido de que acompañara a Hamlet: “Cuídate de las riñas, pero una vez en ellas haz que de ti se cuide el adversario”. Y tales palabras, en la vida política de una sociedad democrática, se traducen por el ineludible progreso en la acumulación de fuerzas. Es en ese ámbito en el que los dirigentes catalanes están cometiendo algunos errores de bulto.

 

En una anterior columna ( http://www.tribunasalamanca.com/blogs/ciudadano-descatalogado/posts/ens-posem-com-ens-posem ) ya señalé la evidente despreocupación por levantar alianzas sólidas y estables, más allá de retóricas declaraciones,  en un contexto más amplio que el meramente catalán.

 

Igualmente creo que haber convocado las elecciones autonómicas con antelación a las generales ha constituido un importante error de cálculo. Por decirlo en términos baloncestísticos, ha pretendido ganar la posición en la expectativa de que la jugada (derrota de Rajoy y hundimiento de los populares) les iba a permitir encestar con facilidad. La posición se ha ganado pero parece que la pelota va a seguir en manos de Rajoy y sus aliados. Lo cual, en el marco de la Liga que todos jugamos y en el del partido que estamos contemplando, no me parece una buena noticia.

 

Algunos gestos, proclamaciones y declaraciones desvelan una intencionalidad dirigidas a la reproducción de un escenario 23-F, es decir, una intervención, ante cámaras del mundo mundial, de un Jefe del Estado embutido en su indumentaria militar de hombreras, condecoraciones y atmósfera de gravedad. Y parece más que evidente que va a resultar fallido dicho escenario: la España real se encuentra alejada de los opinadores, bocachanclas y vociferantes, dominantes en la mediosfera hispánica.

 

Por mucho que se quiera distorsionar o defender vehementemente, los resultados del 27-S son los que son, hay mayoría numérica para envidar, pero claramente insuficiente, en sus términos actuales, para obligar al adversario a retirarse de la partida. Por el contrario, a todas luces se está regalando a las fuerzas conservadoras un bonus inesperado respecto de finales del último verano.

 

Todo ello ha situado a sectores del soberanismo al borde de un ataque de nervios y a subir la apuesta. Probablemente las CUP tendrán que reubicarse y ceder a la sutil presión de los medios dominantes y a la burda coacción de las impagables redes sociales. Cada vez resulta más evidente que Mas renovará su mandato presidencial, pero no por ello va a dejar de ser lo que a estas alturas ya es  Todo su lustre épico y ético se ha desvanecido en estos últimos meses, él y su patrón han dinamitado la fotografía más preciada del nacionalismo conservador: la del oasis catalán alejado del desierto corrupto mesetario. El hedor fluye de un lado a otro sin solución de continuidad.

 

Y frente a estos errores estratégicos el embeleco que desde el conservadurismo español se nos quiere vender: que cerca de dos millones de votos no significan problema político alguno. Seguir secundando semejante cuento es otra modalidad  de “estar en Babia” y ya he señalado que es un ejercicio peligroso si nos encontramos en medio de un conflicto.

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